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Ya esán en el poder, ¿y ahora?…

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

Después del proceso electoral, el tema más comentado es el de las candidaturas independientes; y con ello viene la expectativa sobre lo que harán —los independientes ganadores— ahora que asuman sus respectivos cargos. La pregunta aquí es: ¿por qué se volvieron tan atractivas las candidaturas independientes?La partidocracia mexicana ha hecho más para desilusionar a los ciudadanos que para convencerlos de sus virtudes. Hoy en día los partidos políticos poseen poca credibilidad y han contribuido en la percepción de que la nuestra es una democracia ficticia.

A favor de los partidos políticos podemos decir que nuestro sistema democrático los puso como “la única opción” para que los ciudadanos accediéramos a mecanismos de rechazo, denuncia o modificación de las políticas estatales. Entonces, guste o no, los partidos políticos han sido y son formas de representación ciudadana que encausan la participación política. El problema de los partidos políticos no está en el fondo o propósito, sino en las formas. El sistema de partidos —no obstante sus deficiencias— sigue siendo, en todas las democracias del mundo, el mejor instrumento para el acceso de los ciudadanos al poder público, entre otros fines.

Es por ello, quizá, que los ciudadanos reconocen el aporte que hacen estos institutos al sistema democrático. Lo que critican es la forma en que se organizan (su falta de democracia interna), trabajan y gastan sus prerrogativas, además del proteccionismo electoral del que gozan; reclaman la forma en que el sistema ha privilegiado el monopolio de la representación política a través de ellos.

Por ello, las candidaturas independientes han generado gran expectativa entre los mexicanos e irá en aumento rumbo a las elecciones del 2018. Lo atractivo que resultan estas candidaturas revela que los partidos políticos dejaron de cumplir su misión de representar los intereses sociales, para concentrarse exclusivamente en los intereses de grupo y, por tanto, están en vías de agotamiento, de un distanciamiento real con la sociedad. La formalización de las candidaturas independientes —con todas las limitantes que enfrentan— debe cimbrar a todos los partidos para que hagan una autocrítica y revisión de lo que está pasando en sus respectivos institutos.

Mientras los partidos políticos no cambien, no modifiquen y corrijan sus formas, seguirán siendo la mejor bandera de lucha de los candidatos independientes, quienes querrán romper la partidocracia, el sistema de privilegios, cambiar las condiciones de competencia, equidad y presencia de la ciudadanía en los procesos electorales. Por ello resultan tan atractivos para los demás ciudadanos, que están desilusionados y cansados de la partidocracia mexicana.

La idea de ruptura quizá está bien en un comienzo, pero no debe serlo todo. Lo veremos ahora con los candidatos independientes ganadores, pues su reto será saber cómo se institucionalizan, porque quieran o no serán parte de las instituciones del Estado. Ello no quiere decir que no puedan iniciar procesos de cambio, de visión, así como introducción de nuevas reglas. Pero todo bajo el amparo de la ley.

Sea lo que fuere, los candidatos independientes sí han logrado transformar el escenario político. Hay que trabajar mucho para que esta figura de participación y representación democrática no se banalice. Hablar seriamente de transformar o modificar el sistema político requiere más que ser una figura pública o reconocida, o un ciudadano con muy buenas ideas. Se requiere de un ciudadano con conocimiento y visión de Estado, que sepa incorporar a su alrededor no solo a más ciudadanos, sino a organizaciones sociales, políticas y económicas que estén dispuestos a construir un proyecto de nación, un programa de gobierno, que beneficie a todos los mexicanos y no sólo a unos cuantos.

Terrorismo magisterial

El gobierno federal lleva sexenios mostrando su torpeza en materia educativa. En sus manos, lo que fue un orgullo del país, la educación pública, ahora goza de un enorme desprestigio. Convirtió al SNTE en una perversa maquinaria al servicio del PRI. Los buenos pedagogos desaparecieron ahuyentados por una burocracia inepta. En este contexto, la disidencia apareció, pero no como una posibilidad salvadora, sino como una violenta “guerrilla” decidida a controlar a sus colegas y a enfrentar a un Estado maltrecho y en manos mediocres.

Hijo de maestros normalistas, tengo muchas amistades dentro del magisterio y un respeto largo. Una de esas personas, maestra de segunda enseñanza, de alto rango, pues no sólo es egresada de la Normal Superior, sino que tiene una licenciatura de la UAM, y es, como miles de maestros, una persona de excelente cultura, me escribió un correo desesperado, que me permito transcribir sin poner, por obvias razones, su nombre.

“Vivo una especie de terrorismo psicológico que se ha vuelto muy molesto. Con esto de la evaluación no hay día en que no sienta ese acoso insoportable por parte de la SEP, de la CNTE y hasta del SNTE. Yo no estoy en contra de la evaluación, un examen no me asusta, para entrar a la maestría hice un examen de más de 60 páginas y la mitad venía en inglés y salí muy bien. Sin embargo los que ya han hecho evaluaciones dicen que los exámenes vienen con errores ortográficos, textos incompletos, preguntas mal formuladas; el examen se hace en computadoras a las que se les cae el sistema a cada rato y lo peor es que dan un tiempo determinado para hacerlo y no hay sistema pero el tiempo sí sigue corriendo. Una evaluación que hicieron hace unos meses fue con hojas rojas, ¿te imaginas lo que es leer muchas páginas con un fondo rojo? Todo esto no se dice en los medios porque supuestamente hay un instituto creado para estas evaluaciones, el INEE, y nadie se ha detenido a investigar cómo se está llevando a cabo la evaluación.

“Yo no he ido a marchas, ni he hecho paros y estoy de acuerdo con que nos evalúen pero ¿por qué carajos no es preguntándome de mi materia o de cultura general? Me dicen que hay preguntas más o menos así: “En el acuerdo 696 en el segundo párrafo, qué entiende usted” Es decir, que debemos sabernos las leyes de memoria. Me van a vender dos tomos (como del tamaño del directorio telefónico) para estudiar todos los reglamentos, acuerdos, leyes y demás, seguramente serán más de 2 mil páginas ¿Para qué tengo que saberme eso? Y lo peor es que ni siquiera se respetan. Pero la amenaza es constante de que si no se pasa el examen vas a curso y repites examen y al final te corren.

“A la escuela llegaron 8 sobres para maestros que harán primero el examen (en noviembre), no fui de las seleccionadas (por fortuna) pero los que sí lo van a hacer tienen que mandar en esta semana evidencias que hay que subir a una plataforma en donde te dan tiempo y tienes que escribir 12 hojas hablando de tus alumnos de alto y bajo aprovechamiento ¿quién del INEE va a evaluar tanto?

“En las escuelas la SEP nos acosa porque no debe haber alumnos reprobados así que tenemos que hacer exámenes de recuperación y mil cosas para lograrlo. Aun así yo tendré 5 alumnos reprobados en mi materia, espero que eso no signifique que me manden a curso en las vacaciones.

Maestros que sí trabajan de la Ciudad de México, Guerrero, Chiapas, Michoacán viven aterrorizados por una minoría de salvajes e ignorantes que se han trasmutado en una suerte de guerrilla urbana que mantiene en jaque a pésimos y cobardes funcionarios. Los niños pierden clases, mientras que sus mentores viven de viajar, violentar leyes, cerrar carreteras, atacar cuarteles, agredir a sus compañeros que sí trabajan, y hasta ahuyentar empresas de las zonas de “combate”. Mientras tanto el gobierno federal está en un callejón sin salida y los políticos hacen de las suyas viendo al país como botín.

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