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Vinculan alto consumo de carne roja y procesada con enfermedad del hígado y diabetes tipo 2

Un nuevo estudio recién reveló que comer muchas carnes rojas y procesadas puede aumentar las probabilidades de una persona de sufrir una enfermedad hepática grave así como resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes tipo 2.

El trabajo encontró que las personas que consumen una gran cantidad de carnes rojas y procesadas tienen casi un 50 por ciento más de riesgo de enfermedad de hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés) y un riesgo mayor al 50 por ciento de desarrollar resistencia a la insulina.

“Los comedores pesados de carne roja o procesada tienen oportunidades significativamente mayores de ser diagnosticados con NAFLD y resistencia a la insulina“, dijo Shira Zelber-Sagi, autora principal del estudio, dietista clínica e investigadora en el Centro Médico de Tel Aviv, en Israel.

Los investigadores también observaron cómo se cocinaban las carnes. Descubrieron que cocinar carne a altas temperaturas durante mucho tiempo, como asar a la parrilla, asar en plancha o freír, se asociaba con el doble de riesgo de resistencia a la insulina.

La enfermedad de hígado graso no alcohólico es una condición que propicia que la grasa se deposite en dicho órgano. En algunas personas, esto puede provocar inflamación y cicatrización en el hígado, según el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos. El trastorno se está convirtiendo en una grave carga de salud mundial tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo.

De acuerdo con los científicos, la resistencia a la insulina juega un papel importante en el desarrollo de la NAFLD. Casi 800 personas de entre 40 y 70 años participaron en la investigación. En promedio, tenían sobrepeso, y alrededor del 15 por ciento tenía diabetes tipo 2.

Todos los voluntarios del estudio se hicieron análisis de sangre y un ultrasonido hepático. También respondieron preguntas sobre su salud y hábitos alimenticios. La carne roja compuso aproximadamente un tercio de su dieta y la carne blanca aproximadamente dos tercios, indicaron los autores.

Los investigadores dijeron que existen varias razones por las cuales las carnes rojas y procesadas pueden estar relacionadas con la resistencia a la insulina y la NAFLD. Por un lado, poseen grasas saturadas y pueden causar inflamación. Las carnes procesadas también tienen un mayor contenido de sodio, que puede estar relacionado con el desarrollo de NAFLD. A esto se agrega que tienen nitritos y nitratos, que pueden causar inflamación.

Las carnes procesadas incluyen carnes como salami y salchichas que han sido “transformadas a través de salazón, ahumado u otros procesos para mejorar el sabor o mejorar la conservación“, señala el informe.

Cabe resaltar que el estudio no demostró causa y efecto, y los investigadores dijeron que no pueden hacer ninguna recomendación definitiva a partir de los hallazgos de un solo estudio. Pero destacaron que las pautas dietéticas generalmente recomiendan no más de una a dos porciones a la semana de carne roja, y no más de una porción de carne procesada.

El pescado, el pollo y el pavo son mejores fuentes de proteína, sugirieron los autores del estudio.

“Además, se debe intentar hervir o cocinar al vapor la comida, en lugar de asar o freír carne a altas temperaturas hasta que esté bien hecha“, dijo Zelber-Sagi.

¿Y qué pasa con las dietas bajas en carbohidratos que pretenden tener beneficios para la salud a pesar de que a menudo implican altas cantidades de carne?

La respuesta es que debe enfatizarse la selección saludable de proteínas, dijo Dana Ivancovsky-Wajcman, otra autora del estudio.

“Incluso en una dieta baja en carbohidratos, sería sabio elegir carne sana y métodos de cocción saludables para prevenir la resistencia a la insulina y la NAFLD“, subrayó Ivancovsky-Wajcman, dietista clínica y estudiante de doctorado en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Haifa, en Israel.

Por su parte, la nutricionista Dana Angelo White, de la Universidad Quinnipiac en Hamden, Connecticut, dijo que este estudio muestra que comer algunos alimentos, como salchichas o hot dogs a la parrilla, puede ser un “doble golpe” a la salud.

White dijo que se requieren más investigaciones para descubrir las razones exactas de cómo la carne roja y los alimentos procesados ​​contribuyen a la NAFLD y a la resistencia a la insulina, pero las grasas saturadas son un muy posible culpable. También estuvo de acuerdo en que el alto contenido de sodio y la adición de conservantes, como los nitritos, pueden desempeñar un papel.

Asimismo, cocinar con calor elevado crea sustancias químicas dañinas llamadas aminas heterocíclicas (HCA), que el hígado debe procesar, añadió.

“Las proteínas magras todavía parecen ser las ganadoras, incluidos los pescados, las aves de corral e incluso las aves de corral oscuras, que son más altas en grasas poliinsaturadas. También se puede reducir la producción de HCA si se marinan las carnes antes de cocinarlas“, concluyó White.

El estudio fue publicado en línea el 20 de marzo en la revista Journal of Hepatology.

 

Vía: Health Day News

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