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¡Vaya estado laico!

 

OpiniónErick Zúñiga

Concluyó la “visita pastoral” que llevó a cabo a México el papa Francisco, quien es sin duda uno de los líderes espirituales y políticos más carismático y con mayor eficacia política a nivel mundial.

Descifrar el conjunto de discursos que ha pronunciado requiere de una lectura atenta; por ello se equivocan aquellos que sostienen que su visita fue “light”, porque no condenó abiertamente el caso de Ayotzinapa, o que no mencionó temas como el aborto o la unión de personas del mismo sexo (sobre los cuales tampoco dio marcha atrás en torno a los avances que se han tenido, que no es menor).

Quienes piensan así dejan de lado que el Papa es líder de una iglesia que pretende ser universal, por lo que siendo cierto que su mensaje tiene una audiencia local, también lo es el hecho de que sobre los temas en los que asume posición tienen una repercusión literalmente planetaria.

Con esta consideración en mente, la visita debe comprenderse en el marco de la agenda global en la que el Papa ha decidido intervenir y, por supuesto, en el marco de lo que el Sínodo establece; es decir, el Papa, a pesar de ser el líder máximo de su Iglesia, no puede “saltarse” las determinaciones colegiadas que se toman a su interior, y mucho menos provocar un rompimiento de los ejes doctrinales que la guían y articulan.

Hacia afuera de la Iglesia, el Papa ha establecido una permanente e inteligente convocatoria al diálogo ecuménico; y quizá ahí es donde se encuentra lo más interesante del contenido de su discurso: está armado con base en categorías pastorales, pero que tienen una fácil e inmediata traducción al lenguaje de quienes no profesamos su fe, o ninguna fe.

En sentido estricto, el Papa ha planteado un discurso en el terreno de lo que John Rawls denominó como “consensos traslapados”; es decir, se trata de un conjunto de mensajes que podrían ser asumidos racionalmente por cualquier persona, independientemente de su credo o no religiosidad -con excepción de los fanatismos, que por definición son irracionales, claro está-.

Condenar la pobreza, llamar a recuperar la esperanza en el bienestar, convocar a la reconciliación, a la paz, a la dignidad, a la economía solidaria, a la crítica del consumismo, el individualismo y el egoísmo son posiciones todas que puede asumir desde un nietzscheano, un marxista, y hasta el más ferviente de los católicos.

En medio de todo esto es que puede comprenderse la relevancia de que el nuestro sea un Estado democrático y laico, porque el mandato constitucional se ubica en la construcción de un sistema legal e institucional que promueva y aliente la expresión y convivencia de todos los discursos posibles sobre la vida y el mundo, excepto aquellos que niegan esta posibilidad.

Desde esta perspectiva también, mal haría el conjunto de funcionarios y empleados de las instituciones del Estado en asumir el tentador y recurrente comentario en medios de comunicación relativo a que “ojalá los políticos hagan caso de la voz del papa Francisco”.

Lo anterior, porque si bien es cierto que el Papa es un gran líder espiritual, los gobernantes, los legisladores, quienes dirigen o laboran en órganos autónomos, o bien los integrantes del Poder Judicial, tienen en su conjunto el mandato de apegarse estrictamente a lo que establecen la Constitución y sus leyes.

Es interesante observar que ninguna de las ideas vertidas por el Papa serían incompatibles con lo que establece la Carta Magna: cumplimiento pleno de los derechos humanos, lo cual no podría tener otro objetivo sino garantizar condiciones para una vida digna. Así que, en estricto sentido, una de las lecturas posibles del mensaje del papa Francisco a los políticos, pero también a las y los mexicanos, creyentes o no, es simple: cumplan con lo que está definido en su Constitución. Y para ello, sin duda, es indispensable el Estado laico.

Águila o Sol

De: Prof. Monjardín

Bachillerato exprés

El gobierno federal actualizará el acuerdo número 91 publicado el 26 de enero de 1983 en el Diario Oficial de la Federación mediante el cual se estableció el Plan de Estudios del Bachillerato Internacional para ser aplicado en las instituciones educativas dependientes de la Secretaría de Educación Pública, así como en las que contaran con reconocimiento de validez oficial de estudios otorgado por ella.

Las autoridades competentes consideran que el nuevo marco jurídico que otorga la Reforma Educativa y que regula al tipo medio superior hace necesario actualizar el referido acuerdo y —aducen—, resulta conveniente seguir adoptando los mecanismos que faciliten la acreditación y reconocimiento de estudios de los jóvenes que por múltiples situaciones los realizan fuera de sus países de origen o residencia, a fin de favorecer el libre tránsito de los educandos entre los diversos sistemas educativos y la continuación de sus estudios.

Los orígenes del bachillerato intensivo se remontan al 21 de octubre de 2008 cuando, en el marco de la reforma integral a la Educación Media Superior, se publicó  en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo número 445 «por el que se conceptualizan y definen para la Educación Media Superior las opciones educativas en las diferentes modalidades (Acuerdo 445), mismo que establece que entre éstas se encuentra la opción de educación intensiva de la modalidad escolarizada en la que el bachillerato puede cursarse en un periodo inferior a tres años, pero no menor a dos». En la presente propuesta del Bachillerato Internacional se especifica que la estructura curricular del Bachillerato Internacional permite a quienes lo cursan continuar con sus estudios del tipo superior o incorporarse al ámbito laboral.

De ser aprobado con sus modificaciones, se cursará en dos años de cuatro semestres y estará dirigido a jóvenes que han acreditado el curso propedéutico del Bachillerato Internacional en un año de dos semestres. El curso propedéutico se podrá cursar en las escuelas que impartan el Plan de Estudios del Bachillerato Internacional a los jóvenes que egresen de la secundaria, de lo contrario el aspirante deberá acreditar el primer y segundo semestre de nivel de bachillerato.

De acuerdo con un anteproyecto elaborado por la secretaría a cargo de Aurelio Nuño, las instituciones públicas o particulares deberán asegurarse que durante su formación, los alumnos desarrollen las competencias mínimas del Marco Curricular Común.

Los alumnos que cursen satisfactoriamente el Plan de Estudios del Bachillerato Internacional podrán recibir un certificado de terminación de estudios o de estudios parciales de bachillerato general, que expedirán las instituciones educativas correspondientes.

Los alumnos que cursen el Plan de Estudios del Bachillerato Internacional en México o el Programa del Diploma de la Organización del Bachillerato Internacional en el extranjero, tendrán derecho a la equivalencia o revalidación parcial o total de estudios que en cada caso corresponda, debiendo acudir para ello ante la Dirección General del Bachillerato de la SEP.

La Organización del Bachillerato Internacional es una fundación educativa de carácter no gubernamental sin ánimo de lucro, fundada en 1968, con sede en Ginebra, Suiza y con tres oficinas regionales: «Las Américas», «África, Europa y el Medio Oriente», y «Asia-Pacífico», cuya misión es crear un mundo mejor a través de la educación. Asimismo, posee estatus consultivo con la UNESCO, e impulsa la adopción de diversos programas de educación internacional, como opciones curriculares de reconocimiento múltiple entre los países que autoricen su aplicación.

La intención es crear y desarrollar programas de educación internacional exigentes y métodos de evaluación rigurosos, con el objetivo de desarrollar las habilidades intelectuales, personales, emocionales y sociales que los estudiantes necesitan para vivir, aprender y trabajar en un mundo globalizado.

No definitivo

En las últimas semanas han surgido dudas por la volatilidad del tipo de cambio. ¿Qué pasa con México, tendrá una recesión? ¿Inflación? ¿Estará en picada por los precios del petróleo? ¿Está mal la balanza de pagos? ¿Son insuficientes las reservas internacionales? E incluso, ¿se parece a 1982 o a 1994? La respuesta a cada una de las preguntas es fácil, un no definitivo.

México no estará en recesión, el país está creciendo más que en los últimos tres años y crecerá entre 2.3 y 2.5% en 2016, a pesar del precio del petróleo. La inflación en el 2016 difícilmente será mayor a 3.5%; la de enero llegó apenas a 2.6%. No hay una situación crítica en la balanza de pagos; la cuenta corriente, que es el resultado total de todas las entradas y salidas de divisas por las transacciones con el exterior, se deterioró en 2015 por la menor producción de petróleo y su menor precio, pero los otros ingresos van bien. La caída en el precio de petróleo tiene consecuencias negativas, pero también tiene beneficios que, prácticamente, compensan lo negativo. Pemex tendrá menos ingresos, pero el gobierno no. Por cada litro de gasolina que se importa, el gobierno gana siete pesos, lo compra a 7 y lo vende a catorce; además compró una cobertura que le garantiza un precio de 49 dólares por barril de petróleo para 2016. Así, el menor precio internacional del petróleo y por lo tanto de la gasolina, de los petroquímicos y del gas, también nos favorece. Las reservas internacionales son suficientes. Con no menos de 230 mil millones de dólares, contando con la línea del Fondo Monetario Internacional, el país está bien armado, así se le percibe y así lo consideran los bancos de inversión en Nueva York. ¿Entonces, la situación no se parece a las de 1982 o 1994? Pues no, para nada. En esas ocasiones no teníamos reservas internacionales y no teníamos un tipo de cambio flexible que absorbiera los choques, cualquier choque drenaba las reservas y nos hacía tremendamente frágiles. El México de hoy es otro país. Exportamos 20 veces más que entonces y el petróleo sólo representa alrededor del 5% del total, es poco importante, antes era casi el 80%. Hablar de una tormenta perfecta es infundado y denota ignorancia.

Otra pregunta

¿Entonces, por qué la inestabilidad cambiaria que ha llevado al dólar a más de 19 pesos? El peso es un instrumento muy utilizado en los mercados cambiarios internacionales y esa compraventa, esas transacciones, lo impacta. Además, con las noticias de China, la percepción generalizada es que los países exportadores de materias primas tendrán menos ingresos. Sí, pero México no es exportador de materias primas y tampoco exporta mucho a China. Nuestro principal socio comercial, Estados Unidos, sigue creciendo y no entrará en una recesión. El bajo precio del petróleo nunca ha causado una recesión. Nuestra balanza de pagos no será impactada como la del resto de América Latina. Hay que destacar estas diferencias.

¿Y entonces, por qué el gobernador de Banxico insiste en la necesidad de bajar el gasto público? Porque el exceso de gasto público sí puede afectar nuestra balanza de pagos y provocar una mayor depreciación. Tal vez ya no exista la cobertura de petróleo en 2017. De ahí la importancia de resolver inmediatamente los desequilibrios de Pemex y de reducir el gasto público, gasto que no ha resuelto ni pobreza, ni desigualdad. Tampoco requerimos deuda, la deuda contratada por el gobierno estos tres últimos años ya equivale a diez puntos del PIB.

La situación del país aún no muestra un deterioro, pero hay que rectificar ahora y no esperar al 2017. Hay que iniciar la reducción del gasto inmediatamente, a pesar de ser un año de elecciones, y tratar de preparar el entarimado para el 2018. Habría que actuar con responsabilidad y dar prioridad a cuidar los salarios y la estabilidad del país. Si no se reduce el gasto, la opción será incrementar la tasa de interés, efectivamente, para cuidar la balanza de pagos y, sobre todo, el poder adquisitivo de los salarios.

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