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Enuresis en niños genera problemas de autoestima

GUADALAJARA, JALISCO.- Cerca de 12 % de los niños mexicanos entre 5 y 10 años sufren de enuresis, un padecimiento hereditario que los hace mojar la cama y genera problemas de autoestima y socialización, dijo el médico Eduardo Reynosa Stenner.

Aunque la mayoría de personas creen que este problema tiene un origen psicológico o emocional, sus causas van desde una infección urinaria hasta un problema genético que les impide a los menores controlar su necesidad de orinar en las noches.

“El problema orgánico es más importante, estos niños tienen una baja producción de hormona antidiurética, llamada vasopresina”, explicó el pediatra del Instituto Mexicano del Seguro Social, en el marco del Día Mundial de la Enuresis.

Cuando un niño va a dormir, el cerebro se programa para descansar y manda un mensaje al riñón para que libere esa hormona y deje de producir orina durante la noche y evitar que nos despertemos.

En los niños con enuresis el riñón se mantiene activo durante la noche y llena la vejiga, lo que propicia que el niño evacúe “involuntariamente e incontroladamente”, agregó Reynosa Stenner.

Otro problema relacionado es que el niño tenga “vejiga hiperactiva” o que tenga poca capacidad de contener orina, que propician que esta se salga de manera inesperada.

Esta enfermedad tiene un alto componente hereditario, pues si la mamá se hacía pipí en la cama de niña, tiene un 44 % de posibilidades de que uno de sus hijos padezca enuresis.

Si ambos papás sufrieron esta enfermedad, las posibilidades se incrementan hasta el 77 %.

Este es un factor importante para que haya un subdiagnóstico de la enfermedad, afirmó el médico.

“El papá piensa que es algo normal y que con el tiempo se le va a quitar. Esa es una de las limitantes para que no busquen ayuda médica ni tratamiento y (ello) trae problemas emocionales para el niño”, expresó.

Un menor que sufre de enuresis puede desarrollar baja autoestima, temor a los demás y falta de socialización, pues los otros niños se burlan de él o lo rechazan y no pueden pernoctar en otros lugares por miedo a que los demás se den cuenta de su problema.

El desconocimiento de los padres acerca del padecimiento provoca más ansiedad y estrés en los niños, pues suelen regañarlos, castigarlos o incluso agredirlos, indicó.

El diagnóstico de la enfermedad se logra con exámenes sencillos y puede ser tratada con medicamentos que sustituyan la vasopresina durante tres o seis meses, explicó el pediatra.

El tratamiento debe de ir acompañado con un componente educativo, es decir, que los papás y el niño deben crear hábitos y rutinas antes de irse a dormir, y generar refuerzos psicológicos positivos que eviten que el menor se sienta avergonzado.

De no recibir tratamiento adecuado en la niñez, la enfermedad prevalece en 2 % de los adolescentes y en 1 % de los adultos. “Entre más grande sea el paciente, más grave es el problema y más difícil de tratar”, apuntó.

Por ello, Reynosa recomendó a los padres de familia consultar páginas de ayuda como www.pipienlacama.net para conocer más de esta enfermedad, posibles causas y tratamientos, así como tener un directorio de médicos que pueden atender el problema.

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