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Rendición de cuentas

Opinión-colorErick Zúñiga 

En la arquitectura institucional de la rendición de cuentas y de combate a la corrupción, las entidades de fiscalización superior (EFS) son ejes fundamentales. Con la estructura, atribuciones y autonomía de gestión adecuadas pueden vertebrarse en auténticos soportes de la legitimidad social del sistema político entero. Kenneth Dye (ex auditor general de Canadá) y Rick Stapehurst así las calificaron en 1998 en su ensayo “Pilares de la Integridad: la importancia de las Auditorías Superiores en el combate a la corrupción”.

En el texto, clásico en la materia, publicado por el Instituto de Desarrollo Económico del Banco Mundial, alegaron que una de las notas distintivas de la gobernanza moderna es la rendición de cuentas y que la corrupción la mina desde sus cimientos, pues “exime” al funcionario de “comparecer” ante la sociedad y darle cuentas de su desempeño.

Señalan que las EFS son herramientas importantes en la promoción de la transparencia y la rendición de cuentas, en el combate a la opacidad y la corrupción. Inclusive proponen una fórmula para explicar la corrupción: C= M + D – AT, en donde C es la corrupción, M es monopolio de poder, D es discrecionalidad, A es Rendición de Cuentas (Accountability) y T es Transparencia, que es el elemento que ellos adicionan.

Es decir, la dimensión de la corrupción depende del tamaño del monopolio del poder y la discrecionalidad del funcionario en cuestión y solo puede reducirse en la medida en la que crezcan la Rendición de Cuentas y la Transparencia.

Lo más interesante del texto, empero, es el concepto de Sistema de Integridad Nacional, que retoman de Ibrahim Seushi, Presidente entonces de Transparencia Internacional Tanzania, y que describen como un conjunto de 8 “pilares” que se implican y referencian entre sí y que sostienen y promueven la ética política de una nación: voluntad política, reforma administrativa, Congreso, Sociedad informada y activa, Poder Judicial, Medios de Comunicación, Sector Privado y Agencias de Vigilancia (Ombudsmen y Auditorías Superiores). Cuando uno de estos pilares falla o cae, la carga se multiplica para el resto, haciendo crujir al conjunto entero.

Alegan que el trabajo de las EFS brinda credibilidad a lo que el funcionario o gobierno respectivo hayan informado y proveen invaluables elementos de información y validación (o contradicción en su caso) revistiendo el ejercicio completo de rendición de cuentas de calidad profesional y técnica y por lo tanto, de legitimidad social y política.

Al potenciar la transparencia y la rendición de cuentas por la vía de recomendaciones preventivas al encontrar recurrencias, las EFS contribuyen claramente a una mejora continua de la operación de procesos y programas de alto impacto social, así como, por ejemplo, a fortalecer la lucha contra el desperdicio, la sobre presupuestación y el subejercicio.

Así, pueden también ayudar a atemperar la arbitrariedad y el desorden y hasta a simplificar reglas barrocas, actualizar las antiguas o a expedir nuevas donde no había y traer transparencia a procedimientos opacos. Avanzaré sobre el tema en entregas subsecuentes.

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