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Reloj de la desnutrición: 7.3% niños oaxaqueños

El Reloj de la Desnutrición “marca” que en Oaxaca 86 mil 762 niños están afectados con esta enfermedad; esto siginifica que uno de cada 13 infantes oaxaqueños entre 0 y 14 años de edad padece grave desnutrición.

A través de ese sitio de consulta en Internet elaborado por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (INNSZ), se pueden consultar datos, estadísticas y porcentajes de la situación de la desnutrición por cada uno de los municipios y estados del país.

Para Oaxaca, la proyección para el día de hoy a las 15% indica que 7.3% de los infantes oaxaqueños padecen desnutrición.

En Oaxaca, la situación es extrema entre uno y otro municipio: mientras en Oaxaca de Juárez hay 93 niños con desnutrición, en Coicoyán de las Flores, considerado el municipio más marginado de la entidad, hay 645 niños con el mal.

Y es que son los infantes los más afectados por la situación de crisis alimentaria, la cual se ha agudizado en los últimos meses ante el alza que se ha registrado en los precios de los alimentos.

Ante la incapacidad de adquirir los alimentos para una dieta balanceada, el hambre y la desnutrición en Oaxaca se agudizarán, señaló Gerardo Gómez Tort, presidente del Banco de Alimentos de Oaxaca (BAO).

Por esta situación, cada día la población, principalmente la indígena, se aleja más de la carne, leche, frutas y verduras que experimentan constantes alzas en los precios.

PRECIOS POR LAS NUBES

Por ejemplo, las frutas de la temporada otoño-invierno, principalmente cítricos, ya invaden los mercados; sin embargo, su consumo aún es bajo, ya que algunos productos varían sus precios según el lugar de venta con diferencias hasta de 12 pesos. Por ejemplo, la guayaba se vende en algunos lugares en 14.70 y en otros en 22.90 pesos.

La mandarina cuesta 8 pesos en algunos mercados y 19.90 en otros. La naranja se vende en algunos lugares en 11.90, pero en otros cuesta hasta 23.90 el kilo. La jícama tiene un precio de 9.30 el kilo en algunos expendios, mientras que en otros sube a 14 pesos.

Con estos ejemplos se comprueba que las frutas y vegetales llegan a venderse al doble o triple en tiendas de autoservicio y supermercados, en comparación con los precios que en general mantienen mercados públicos y la Central de Abasto.

Y aunque el INEGI señala que el huevo impactó en la inflación, son los vegetales y las frutas las que presentan mayor variación en los precios según el establecimiento, de acuerdo con los listados de la Profeco correspondientes a esta última semana.

Poco importa si se trata de vegetales y verduras de consumo generalizado para la población mexicana, como jitomate, papa, cebolla o papa. Así, un kilogramo de tejocote vale 20 pesos en un mercado y aumenta su precio hasta 36.90 en otros. Es decir, casi 17 pesos más.

Pero las diferencias también son notables entre las mismas tiendas de autoservicio, porque hierbas que resultan muy baratas en los mercados, como las espinacas, se venden por manojo, no por kilo, con precios que resultan hasta dos veces más elevados entre una cadena y otra.

En las frutas el encarecimiento es todavía mayor: un kilo de uva, que puede encontrarse a 21.90 en tiendas de autoservicio o supermercados, en mercados públicos llega a costar hasta 48 pesos.

REVERTIR DESNUTRICIÓN, EL RETO

Según cifras oficiales, de los 100 municipios con mayor población de desnutridos del país, 45 de ellos se localizan en Oaxaca, donde casi ocho de cada diez habitantes están considerados como de “alta prioridad nutricional”.

De acuerdo con el INNSZ, la entidad oaxaqueña ocupa el segundo lugar de riesgo nutricional del país, porque además de los 45 municipios más desnutridos, hay otros 337 de 570 municipios con “desnutrición severa”.

El INNSZ estima que el 20 por ciento de la población más pobre va a sufrir un deterioro en su nutrición, es decir, va aumentar la prevalencia de desnutrición, sobre todo en la población vulnerable, materno-infantil y adultos mayores.

Ante este panorama, diversos esfuerzos institucionales y de organizaciones sociales se están realizando para revertir el fenómeno.

Por ejemplo, la “Cooperativa Transformadora Amaranto de Mesoamérica” la cual es fruto de programas de empresas sociales del Centro de Desarrollo Comunitario “Centéotl”, impulsa la elaboración de aguas frescas, ensaladas, atole, cereal, botanas, galletas, harina y golosinas con alto contenido proteínico y energético, todo ello derivado del amaranto, un cultivo prehispánico que es sembrado, cultivado, procesado y comercializado por dicha empresa.

“El amaranto contiene más del doble de proteína que el arroz, que el trigo y el triple de aminoácidos que el maíz, características que lo hacen valioso elemento para complementar distintas dietas basadas en cereales”, explicó Ángel Vásquez Ruiz, responsable del Programa de Amaranto de esa organización no gubernamental.

La idea, indicó, es rescatar su cultivo desde los huertos familiares y su consumo masivo ante el alto contenido de nutrientes que posee.

EL BIEN COMER

Ante el alza de precios en los alimentos, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) puso en marcha en todo el país su campaña “Tú eliges bien comer”, con la que promueve mejores prácticas de consumo alimentario en la población al poner a su alcance información que les permita conocer las opciones de alimentos de temporada los precios de estos productos y diversos menús.

El delegado federal, Pedro Heladio Peña Guzmán, informó que la campaña forma parte de las acciones de la Profeco para fomentar la educación, divulgación y capacitación de los consumidores mexicanos para fortalecer su poder de compra y decisión.

Para ello, la Procuraduría activó en el Portal del Consumidor (www.consumidor.gob.mx) su micrositio “Tú eliges bien comer” en el que de manera fácil, sencilla y dinámica difunde información para que el consumidor compare precios de alimentos, identifique los de temporada y conozca mas alternativas para su dieta diaria.

Asimismo, a partir de esos productos de temporada, los consumidores también encontrarán en “Tú eliges bien comer”; propuestas de menús nutritivos elaborados por la Secretaría de Salud con base al Platillo de Bien Comer que diseña a partir de los establecido en la Norma Oficial Mexicana de Consumo Saludable (NOM-043-SSA2-2005).

Con este último, los consumidores encontrarán hasta 10 propuestas de menús con desayuno, comida y cena para cuatro integrantes –dos niños menores de 12 años y dos adultos- a un costo que va desde los 57 y hasta los 86 pesos.

TIC TAC, HAMBRE EN OAXACA

De acuerdo al Reloj de la Desnutrición en México del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (INNSZ) esta es la desnutrición infantil que prevalece en algunos municipios de Oaxaca

10 municipios concentran el 20% de la población desnutrida del estado

10% no presenta algún problema de desnutrición (380 mil oaxaqueños)

3 mil 333 Santiago Juxtlahuaca

2 mil 300 Huautla de Jiménez

1 mil 848 Santiago Ixtayutla

1 mil 847 San Juan Tenango

1 mil 698 Santiago Amoltepec

1 mil 683 San Felipe Jalapa de Díaz

1 mil 369 Santa Cruz Zenzontepec

1 mil 212 San Juan Lalana

1 mil 277 San Agustín Loxicha

1 mil 143 San Miguel Soyaltepec

1 mil 317 San Martín Peras

Fuente: Reloj de la Desnutrición Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (INNSZ)

LA CARESTÍA GALOPANTE

47.15 Papaya

40.34 Chile serrano

40.01 Huevo

13.36 Frutas y verduras

36.45 Jitomate

12.87 Frijol procesado

11.67 Pan blanco

16.55 Carne de res

Gasolina 11.25

Gas doméstico 9.59

Carestía

Las dos ciudades oaxaqueñas consideradas en el Índice Nacional de Precios al Consumidor registran inflación anualizada mayor a la del país que es de 4.77%

4.91% en Oaxaca

6.16% Santo Domingo Tehuantepec

De septiembre de 2011 a septiembre de 2012

UNA CARITA DESNUTRIDA

Cansancio

Apatía

Delgadez extrema

Manchas en la cara

Problemas respiratorios

Infecciones

Diarreas

Fuente: Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (INNSZ)

LA LÍNEA DEL HAMBRE

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social lleva a cabo mediciones para fijar el índice de pobreza para lo cual utiliza dos líneas de ingreso: la línea de bienestar mínimo, que equivale al valor de la canasta alimentaria por persona al mes; y la línea de bienestar, que equivale al valor total de la canasta alimentaria y de la canasta no alimentaria por persona al mes.

Canasta alimentaria

Rural 800 pesos 26 centavos

Urbana 1 mil 125 pesos 42 centavos

Canasta básica no alimentaria

Rural 689 pesos 52 centavos

Urbana 1 mi 203 pesos 40 centavos

LINEA DE BIENESTAR

(Canasta básica más canasta básica no alimentaria)

Rural 1 mil 489 pesos 78 centavos

Urbana 2 mil 328 pesos 82 centavos

Fuente Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Conejal)

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