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Problemas de madres

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

La semana pasada el gobierno de la República, a través de la Sedesol, presentó el Programa, Estrategia Nacional de Prevención del Embarazo Adolescente (ENPEA), el cual contiene metas bastante ambiciosas, como disminuir a cero la tasa de fecundidad en el grupo de edad de niñas de 10 a 14 años, objetivo que de cumplirse, significaría  frenar de tajo esta perniciosa tendencia creciente que implica una tragedia que suspende los derechos humanos de las niñas afectadas, destroza sus sueños y las expone a un futuro incierto por los riesgos en su salud.

Ante este añejo problema de salud pública, el programa es tardío, porque ya antes del siglo 21 se había informado de su incremento y su agudización, así como de los impactos psicosociales, como la deserción escolar, mayor número de hijos/as, desempleo, fracaso en la relación de pareja e ingresos económicos inferiores de por vida.

En la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) de 2012, se destaca que entre 2005 y 2011 los embarazos adolescentes aumentaron de 30 a 37 por cada mil mujeres mexicanas y el año pasado la ONU colocaba a México en el primer lugar de embarazos precoces. Coahuila se ha mantenido también durante varios años entre los primeros lugares de incidencia de embarazos precoces.

El Programa, ENPEA que pretende reducir a la mitad los embarazos adolescentes en los próximos 15 años no servirá si carece de la educación sexual integral que se requiere desde preescolar hasta bachillerato, aunque el programa sí incluye modificar la currícula escolar en todos los niveles y modalidades educativas (incluidos bachilleratos), la realidad es que en 30 años no han sido actualizados los temas de derechos sexuales y reproductivos, por lo que son indispensables cursos formales,  en los planes de estudio al menos para profesores de educación cívica y ética y ciencias naturales.

Hay inercias culturales que se resisten al cambio, una de ellas es la “convicción” de que la mujer nació para tener hijos y el hombre para engendrar, esta creencia es más fuerte en los estratos sociales bajos, ahí predominan prácticas ancestrales, las expectativas las dicta  el medio social, ahí la maternidad se puede presentar por inercia, es decir, sin un proceso planeado y reflexivo de las responsabilidades que implica traer un hijo al mundo.

En cambio, según estudios recientes, en adolescentes que viven con niveles educativos y económicos medios, y tienen mejores opciones para vivir su segunda década de vida, se retrasará significativamente la edad de la primera unión y la maternidad, ellas representan un potencial de acción donde la educación integral de la sexualidad puede hacer la diferencia entre embarazos no deseados o los  responsablemente aceptados y planeados.

Es loable que el programa comentado se realice en apego a la Constitución que establece, “…dicha educación será laica, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa; se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios” (Art. 3°).

Es igualmente importante que en el programa se incluyan el reconocimiento de las desigualdades sociales, la discriminación, la violencia en el noviazgo, el abuso, la trata y la perspectiva de género, como parte del reconocimiento de que el embarazo no solamente se vincula a la falta de información, las niñas y adolescentes violadas deben saber sobre su derecho a interrumpir el embarazo, tal como lo contemplan todos los códigos penales del país y que se necesita disminuir la deserción o abandono escolar y sostener la asistencia a la escuela de niñas, niños y adolescentes, incluyendo también a aquellas que ya son madres.

Cadena de tragedias similares

El gas regresa una y otra vez como un material ultra sensible cuyo manejo requiere verdaderamente de estrictas medidas de seguridadOtra vez, como el de 7 mayo de 2013, en Ecatepec, Estado de México, ayer en Cuajimalpa, Distrito Federal, un camión cisterna explotó, aunque en aquella ocasión en un doble remolque que dejó 24 personas muertas.Este jueves, nuevamente, como hace dos años, en enero de 2013, cuando explotó en la Torre B2 del corporativo de Pemex y el saldo fue de 37 muertos y 125 heridos, era muy temprano en la mañana y ello evitó una mayor tragedia.

De nuevo, como en el Complejo Procesador de Gas en Reynosa, aquel septiembre de 2012 en que murieron 31 personas, las cámaras de vigilancia captaron el momento de la explosión.Igual que en el fatídico agosto de 2011, en el Casino Royal de Monterrey, cuando murieron 52 personas (solo había una mujer embarazada; ayer el accidente fue en una maternidad), las causas de muerte fueron quemaduras severas y asfixia por el humo.

Esta semana fue imposible dejar de recordar la Guardería ABC de Hermosillo, aquel junio de 2009, porque también las más indefensas víctimas fueron bebés. En Sonora murieron 49 niños; afortunadamente en el DF el número no será tan elevado.Como en abril de 1992, en Guadalajara, cuando cientos de litros de gasolina explotaron en el sistema de alcantarillado y dejaron un saldo de 209 muertos, ayer 29 de enero muchos percibieron el inusual olor a gas.

En fin, la terrible explosión que cimbró el jueves a todo México, desde el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, lo hizo de manera semejante a la tragedia en San Juan Ixhuatepec, del 19 de septiembre de 1984. Aquel lejano año, según cifras oficiales, 503 personas murieron por esas explosiones.El gas regresa una y otra vez como un material ultra sensible cuyo manejo requiere verdaderamente de estrictas medidas de seguridad.

Ya empezaron a decir las autoridades que se investigará hasta las últimas consecuencias y que si hay responsables serán castigados. Siempre lo dicen.Ya salió la empresa que transportaba el combustible, asegurando que cumple con todos los requisitos de seguridad que la ley le impone y que lamenta profundamente el accidente. Siempre lo dicen.

Pero el llanto y la desesperación también son familiarmente conocidas. Son como un cometa que cíclicamente vuelve a visitarnos en un abrir y cerrar de ojos: llega y se va… hasta la próxima vez.Ojalá que la cadena de tragedias se rompa en Cuajimalpa.

Falta credibilidad política

A poco más de cuatro meses de que el electorado acuda a las urnas para ejercer su derecho al voto y elegir a quienes en su representación realizaran la toma de decisiones, cediéndole  el poder y la capacidad de manipular sobre la forma en la que viven, no será una tarea fácil.

La credibilidad de quienes pretenden ocupar cargos públicos en ocasiones es puesta en duda, derivado de la falta de experiencia política.

Los líderes sociales se hacen en calle, se trabaja para serlo y su función es piedra angular en el desarrollo de la política, toda vez que son ellos quienes representan la democracia, la voz, la unión…

Toda persona que se postule en una elección popular debe tener los conocimientos que le permitan atender las exigencias del ciudadano, que conozca sus necesidades, y sobre todo que esté dispuesto a trabajar por el pueblo; con la preparación suficiente para legislar y gestionar las solicitudes ciudadanas.

Hagamos una reflexión para que se tome de manera seria y formal los próximos comicios, esforzándonos por llevar a cabo una contienda digna, respetuosa y sobre todo profesional, ofreciéndole al ciudadano una idea sólida de que la política ayuda al bienestar de la sociedad.

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