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Las transfusiones rejuvenecen a los ratones. ¿Funcionarían en humanos?

Si le das una galleta a un ratón, te pedirá un vaso de leche. Pero si le administras una transfusión de plasma sanguíneo de un ratón mucho más joven, mejorarás sus funciones cognitivas y neurológicas, y revertirás los efectos del envejecimiento.

Los estudios científicos son bastante notables. En 2014, investigadores de la Universidad de Stanford demostraron que trasfundir plasma sanguíneo joven a los ratones “puede rejuvenecer su plasticidad sináptica y mejorar su función cognitiva”. En otras palabras, la sangre puede ayudar a mantener jóvenes a los ratones.

¿Esto funcionaría en humanos? Jesse Karmazin, un médico de 32 años egresado de la escuela de medicina de la Universidad de Stanford, dice que sí. Karmazin es el fundador de Ambrosia LLC, una compañía que cobra 8,000 dólares a los adultos para inyectarles plasma sanguíneo de individuos jóvenes (de 16 a 25 años). Esto forma parte de un ensayo clínico que intenta probar los beneficios antienvejecimiento de las transfusiones de plasma. Dicho ensayo ya aprobó la revisión ética, pero si quieres participar, debes tener más de 35 años y tener la capacidad para desembolsar hasta 8,000 dólares.

Karmazin insiste en que de veras funciona. Me dijo que los tratamientos contribuyen a la salud cardiaca y cerebral, y que sus clientes (en su mayoría sanos, y cerca de la edad de jubilación) parecen bastante satisfechos. Llegó al extremo de comparar los efectos de su procedimiento con “El curioso caso de Benjamin Button”, la historia del hombre que envejece a la inversa.

Algunos científicos se muestran escépticos, como Tony Wyss-Coray, neurocientífico de Stanford, quien dijo a la revista Science que el ensayo clínico “abusa de la credulidad de las personas” y afirmó que no hay “evidencias clínicas” para respaldar las afirmaciones de Karmazin. El formulario de consentimiento informado que Ambrosia te hace firmar no garantiza resultados, aunque asegura que hay “abundantes datos derivados de estudios con ratones que sugieren el rejuvenecimiento cardiaco, cerebral, de los niveles de inflamación y de otros órganos” (Karmazin señala que tiene datos de respaldo propios, mas se negó a compartirlos con Newsweek, insistiendo en que dichos datos son propiedad intelectual de su empresa).

Karmazin habló con Newsweek sobre transfusiones de plasma sanguíneo, películas de vampiros y por qué todo esto hace que algunas personas se sientan incómodas.

—Tu compañía cobra 8,000 dólares para que la gente reciba transfusiones de plasma de humanos más jóvenes. ¿Por qué?

—Verás. En la década de 1950, algunos investigadores descubrieron que, si tomas sangre de un ratón joven y se la das a un ratón más viejo, reviertes el envejecimiento y el proceso molecular. Podemos ver el envejecimiento, pero se trata de algo intrínseco… de un cambio celular que también ocurre. Digamos que el envejecimiento es la raíz de lo que experimentamos al envejecer: nos sentimos cansados, no tenemos la misma fuerza, nuestro cerebro es menos funcional. También es la raíz de la mayoría de las enfermedades: enfermedad cardíaca, Alzheimer, diabetes, menos recuperación de las lesiones. Esa es la razón de que hagamos esto.

—Mucha gente podría pensar que se trata de un fraude o una broma. ¿Es un fraude?

—No. ¡No! En este momento tenemos un reportero en nuestra clínica. Puedes venir a visitarnos para ver lo que estamos haciendo. También podemos tratarte ahora mismo, si lo deseas.

—No tengo más de 35 años, así que no soy elegible. Pero puedo hacer una reservación para mi cumpleaños 35.

—[Ríe] ¡Sería estupendo! Entiendo que la gente quiera ver más datos, pero esto es real. También comprendo que se trata de sangre, así que se sale un poco de la zona de confort de muchas personas. Pero es una posibilidad muy real para quienes piensan que es un uso adecuado de la sangre.

—¿Cuántos clientes has recibido hasta ahora?

—Por lo pronto hay unos 80. Diría que el paciente más común está próximo a la edad de jubilación; entre los 50 y 60 años, aunque en este momento tenemos dos pacientes de 92 años. Diría que hay dos grupos principales. Primero, tenemos a los pacientes que quieren mantenerse saludables. Ellos tienden a ser personas más jóvenes, aunque no exclusivamente los más jóvenes. Y luego, tenemos a los pacientes que presentan algún tipo de enfermedad; individuos con Alzheimer o diabetes. Tratamos los dos padecimientos y la idea es recoger datos sobre cuál es la mejor aplicación de esta terapia.

—¿Cómo fue que despertó tu interés en este tratamiento antienvejecimiento específico?

—Fue a través de la investigación con animales, sobre todo. Algunos años antes que me graduara, resurgió el interés en este tipo de investigación.

—Y pensaste: “¡La gente pagaría miles de dólares por esto!”.

—Me encantaría reducir el precio. Pero, en esencia, estamos operando al costo. De verdad no estoy ganando mucho dinero con esto. Tanto así cuesta hacer un ensayo clínico.

—Tienes menos de 35 años. ¿Has experimentado esta transfusión?

—No. Me entusiasma hacer el tratamiento una vez que tenga la edad suficiente. Durante los debates con nuestro grupo regulador, acordamos que 35 años era una edad razonable para empezar.

—Parece que hubiera una obsesión con los tratamientos de bienestar, con prolongar la vida, y con gastar montones de dinero para vencer a la muerte. ¿Qué crees que revela eso sobre el capitalismo y la manera como la gente gasta su dinero? ¿Hasta dónde llegaremos?

—Me gusta mucho esa pregunta, pues realmente refleja las prioridades de las personas. Creo que valoramos la salud, y que la inversión en salud deja muchos dividendos. Es por eso que gastamos tanto en el cuidado de la salud.

—¿Crees que haya un límite en cuanto a lo que pueden hacer la cantidad de tratamientos de bienestar y prolongación de vida?… Vaya, tengo problemas para formular esta pregunta.

—Entiendo lo que dices. Preguntas sobre la inmortalidad, de cierta forma. No creo en eso. Hay muchas razones médicas por las cuales es imposible. Aunque probablemente es un proceso incremental. Cuanto más gastas en atención de la salud, mejores resultados obtienes. Y no existe un límite teórico. No hay una razón biológica por la que no puedas seguir empujando los límites. Podrías seguir inventando nuevos procedimientos médicos para lograrlo. Es así como lo visualizo.

—¿Hay riesgos para la salud?

—Pues, claro. Se hacen millones de transfusiones al año en Estados Unidos. Debes asegurarte de que la sangre sea analizada correctamente, y si lo haces, el procedimiento se vuelve extremadamente seguro. Esa, en parte, es la razón de que nos hayan permitido hacer esto. La sangre de nuestras transfusiones está muy bien estudiada y es muy segura.

—¿Hay otros riesgos?

—Existe el riesgo teórico de una enfermedad infecciosa. No somos un banco de sangre, no obtenemos sangre de las personas. Sin embargo, los bancos de sangre analizan la sangre y eso previene la transmisión de una enfermedad infecciosa. Ese es el riesgo, y por eso [el procedimiento] está estrechamente regulado. El suministro de sangre de Estados Unidos se considera uno de los más seguros del mundo.

—¿Te pones nervioso en presencia de sangre?

—¡No! Además, usamos plasma sanguíneo. Así que no parece sangre. No es rojo.

—¿Qué me dices de las personas que donan el plasma? ¿Cómo te conviertes en donador?

—Las personas donan sangre completa –digamos, la sangre roja completa- en un centro para donación sanguínea. Y lo que hacen es separar las células rojas del plasma –la ponen a girar en una centrífuga- y luego, nosotros compramos el plasma.

—¿Cualquiera puede comprar sangre en un banco?

—Los médicos pueden comprarla. Es un medicamento que se vende con receta… Es casi como una farmacia de sangre, pero viene congelada.

—¿A dónde crees que conducirá este negocio en los próximos cinco o diez años? ¿Crees que se volverá un tratamiento más común y socialmente aceptado?

—¡Eso espero! Todo depende de la respuesta de la gente. Si se sienten cómodos con la idea de usar sangre para esto, entonces podría ser aceptado plenamente. Me parece que algunos están teniendo una respuesta muy fuerte ante la sangre. Algunos se sienten incómodos. Para ser sinceros, es probable que eso limite las opciones. Creo que permanecerá como un tratamiento electivo.

—¿Tus padres están de acuerdo con el concepto?

—Sí. Están muy orgullosos de mí.

—¿Eres aficionado a las películas de vampiros?

—Ah… claro. No he visto muchas. Aunque me parece que hay algunas muy buenas; las clásicas.

—¿Cuál es tu favorita?

—No sé. Si tuviera que elegir una película, diría que “Benjamin Button” es la que más se parece a lo que estamos haciendo.

—Me parece fantástico.

—Eso siempre sorprende a la gente. Piensan que esto ralentiza el envejecimiento. Y lo que hace, en realidad, es [revertirlo]. Eso es lo que ves también en los ratones. Se vuelven más jóvenes. Es lo que creo que ocurre con las personas. Se vuelven más jóvenes, de hecho.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek

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