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Hedy Lamarr: Estrella, inventora y precursora de la wifi

Un documental producido por Susan Sarandon recupera al figura de la mítica actriz de Hollywood

En una de sus frases más recordadas, Hedy Lamarr aseguró que cualquiera puede tener glamour. “No necesitas más que quedarte quieta y poner cara de tonta”, dijo la estrella del Hollywood dorado. Lo que no es tan conocido de esta estrella es su talento como inventora, faceta en la que ahora repara el documental Bombshell: The Hedy Lamarr Story. Lamarr (Viena, 1914 – Florida, 2000) compartió su belleza en la pantalla con Clark Gable y Jimmy Stewart y fuera de ella con los seis esposos con los que se casó. También fue la mujer que le cortó la melena a Victor Mature en Sansón y Dalila o que protagonizó el primer orgasmo de cine en un filme no pornográfico. El documental que dirige Alexandra Dean con Susan Sarandon como productora ejecutiva, prefiere fijarse en esa otra cara de esta belleza del Hollywood de los años 30 y 40, la Lamarr precursora de la wifi. “Ella estaba mucho más orgullosa de sus invenciones que de su carrera como actriz. No pensaba que sus películas fueran para tanto”, declaró a la prensa Dean en referencia a las 35 cintas que rodó la intérprete.

Lamarr abandonó su Austria natal y un matrimonio abusivo antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial. Ella era judía y su marido, un magnate del armamento que trabajaba para los nazis. De ahí que mientras se labraba una carrera en Hollywood como femme fatale, fuera de la pantalla dedicaba su tiempo a la invención de un sistema de comunicaciones que podría haber evitado las escuchas del ejército alemán. Así nació lo que describió como “salto en frecuencia” o “espectro expandido”, un sistema de comunicaciones basado en las 88 teclas de un piano y capaz de evitar las escuchas del enemigo, que ideó en una habitación de su casa junto al pianista y compositor americano George Antheil.

El invento se creó para que la armada estadounidense lo utilizara durante la contienda mundial como una forma segura de comunicación con los aliados y se patentó en 1942. Pero, aunque en octubre de ese mismo año The New York Times llegó a hacerse eco del descubrimiento, la patente pasó sin pena ni gloria durante los años de la guerra. Según el documental, el deseo de Lamarr, que todavía tenía familia en Austria, era luchar como fuera contra el nazismo y conseguir para sus parientes una manera segura de salir de la contienda sin ser torpedeados por el ejército alemán.

La idea de la actriz y el pianista no se utilizó hasta 1957, cuando la empresa estadounidense Silvania Electronics Systems Division – cuyos ingenieros reco­nocieron unánimemente la propiedad intelectual a Lamarr-Antheil– utilizaron emisoras para desarrollar la técnica del espectro, y en 1962 el concepto fue adoptado por el Gobierno de Estados Unidos para las comunicaciones militares. Según recoje el libro La pasión de ser mujer,  de Eugenia Tusquets y Susana Frouchtmann, Lamarr y los descen­dientes de George Antheil (1900-1959) nunca gana­ron dinero por su invento ya que la patente había ca­ducado tres años antes. Y no fue este hecho el que entristeció a la actriz, sino que su valioso descubrimiento no hubiera sido reconocido en un momento crucial como fue la Segunda Guerra Mundial.

La teoría del salto de frecuencia, fue la precursora del sistema de comunicaciones inalámbricas utilizado en la actualidad en los teléfonos móviles, los GPS y también en el ejército. Años antes de su muerte Lamarr declaró a la revista Forbes que las invenciones eran algo sencillo para ella. “Supongo que soy de otro planeta”, resumió. La actriz contaba con una habitación en su casa que dedicaba a sus inventos. Entre ellos, un bolsillo en el lateral de las cajas de pañuelos de papel para poder depositar los kleenex usados, un semáforo para el tráfico o una tableta para bebidas efervescen­tes.

Aunque durante años el talento de Lamarr como inventora no pasó de ser una anécdota de juegos de mesa y concursos de Trivial, en 2014 su trabajo en los sistemas de comunicación le ganó el respeto de la comunidad de inventores en EEUU. Además del documental Bombshell: The Hedy Lamarr Story, su faceta como inventora quedó plasmada en la obra de teatro HEDY! The Life and Inventions of Hedy Lamarr así como en Google, cuando el motor de búsqueda la dedicó una animación como inventora en el día en el que habría sido su 101 cumpleaños.

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