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Científico mexicano aprovecha plantas y nanomateriales para tratar pie diabético

El doctor Albino Moreno Rodríguez, investigador de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), descubrió que gracias a las características de porosidad de nanomateriales como el óxido de titanio (TiO₂) y el óxido de zinc (ZnO) era posible encapsular sustancias activas de cortezas y plantas como la Mimosa tenuiflora, conocida como tepezcohuite, y la Tournefortia hirsutissima, también llamada tlachichinole.

“En este laboratorio hacemos nanomateriales que pueden ser aplicados a diferentes áreas de la ciencia, pero en el caso del tepezcohuite y tlachichinole se enfoca al sector salud por las cualidades para regenerar y cicatrizar tejidos”, comentó el experto.

Albino Moreno señaló que después de seleccionar las plantas de uso medicinal que empleó para su trabajo, aprovechó el método Soxhlet para obtener los extractos.

“Primero se pone un solvente a punto de ebullición y el vapor de este se condensa a través de un refrigerante para que las gotas del solvente caigan dentro de un recipiente que contiene las partes de la planta, ya sea la raíz, las hojas o flores; entonces a través de soluciones polares como el alcohol se arrastran las moléculas de la planta y así obtenemos el extracto. Posteriormente, un volumen de 100 mililitros de extracto lo concentramos en un 80 por ciento, para eliminar el 20 por ciento de solvente, que es agua y alcohol”, explicó.

El científico mencionó que después de obtener el extracto se eligen cantidades de 3 a 5 mililitros, dependiendo de la eficacia de la planta, para poder encapsularlas en los nanomateriales, ya sea óxido de titanio u óxido de zinc, o bien, hacer una combinación con ambos.

“El óxido de titanio es un buen agente químico que cicatriza, pero es mucho mejor, casi en un 90 por ciento el óxido de zinc, entonces dependiendo de la herida es como se encapsula”, aseguró.

Otra de las propiedades del óxido de titanio es que funciona como agente antibacterial, por lo que al combinar tanto el óxido de titanio como el de zinc se obtiene un efecto de cicatrización y, además, se evitan las infecciones, añadió el especialista.

Para verificar la eficacia de este compuesto, Moreno Rodríguez realizó pruebas en modelos animales, observando una cicatrización de 90 por ciento en un tiempo promedio de 10 días, mientras que en otros grupos donde únicamente aplicó el extracto por sí solo, la cicatrización tuvo una proporción menor al 90 por ciento y tardó de 15 a 17 días.

“Se utilizó un primer grupo de ratas de control, al segundo grupo se le aplicó óxido de titanio; al tercer grupo, óxido de zinc y a un cuarto grupo le correspondió sólo los extractos puros de tlalchichinole y tepezcohuite. Un último grupo, conformado por 5 animales, les fueron colocados los nanomateriales que sintetizamos”, apuntó.

El doctor halló que en un lapso de 10 días, se registró una regeneración celular avanzada en el 90 por ciento de la herida, en comparación con los otros materiales aplicados.

Los resultados muestran la existencia de una compatibilidad entre las sustancias que, en conjunto, ayudan a que los activos se liberen de forma eficaz, otorgando mejorías en menos tiempo del que regularmente se registra si son aplicados de forma individual.

“Respecto a los materiales individuales y al nanoreservorio que encapsulamos de todas las sustancias mencionadas se registró un porcentaje de cierre de la herida, ya con evolución de pelo, de un 90 por ciento, respecto a los otros, en un periodo de 10 días, mientras que los grupos con compuestos individuales evolucionaron sus lesiones en un periodo de 15 a 17 días y con un menor porcentaje de cicatrización”, refirió Moreno Rodríguez.

El desarrollo derivó en la solicitud de dos patentes ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), así como en dos publicaciones en la Revista Mexicana de Ciencias Farmacéuticas y en MRS Proceedings de Cambridge University Press.

Después de que se conocieran los hallazgos de este trabajo, los nanomateriales, visibles como un polvo blancuzco, fueron probados en un paciente de 89 años que tenía una úlcera de mediana profundidad, de alrededor de 5 centímetros de diámetro en su extremidad izquierda. Tras 13 semanas de aplicación diaria —de un gramo de polvo en la herida— la cicatrización alcanzó 95 por ciento de la úlcera, sin que se registraran efectos secundarios.

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