Inicio / OPINIÓN / ¿Por qué tanto brinco?

¿Por qué tanto brinco?

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín 

Esta semana compareció ante la Comisión Permanente del Poder Legislativo de la Unión, el Secretario de Educación. El asunto que lo llevó fueron sus infortunadas declaraciones del 29 de mayo: “La Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente de la Secretaría de Educación Pública informa: Con motivo de nuevos elementos a considerar en el proceso de evaluación para el ingreso, promoción y permanencia en Educación Básica y Media Superior, quedan suspendidas indefinidamente las fechas publicadas para su realización”. Antes que él estuvieron los consejeros del INEE, en obvio del mismo asunto. Sin duda que la presión del PAN y el PRD fueron definitivas para que Emilio Chuayffet acudiera. Sus correligionarios se opusieron rotundamente desde que se tocó en el seno de la Comisión de Educación, que fue donde primero se ventiló. Lo que no ofrece ninguna novedad; aquí en Coahuila jamás la fracción parlamentaria del PRI – con la mayoría que desde siempre le han otorgado los electores llueve, truene o relampaguee – permitió que comparecieran ni Humberto Moreira, ni Javier Villarreal, a dar cuenta de las raterías perpetradas en perjuicio de la entidad.

El secretario Chuayffet, jamás aceptó que se tomó atribuciones por encima de la ley, que con ello violentó lo dispuesto en la propia Constitución de la República y ordenamientos secundarios. A pregunta expresa, nunca nos dio el sustento jurídico de su actuación. Y no lo dio porque NO EXISTE. Ya dos jueces, uno del Distrito Federal y otro de Baja California, otorgaron una suspensión, sosteniendo que: Fue un comunicado no fundado ni motivado. No se citan los fundamentos legales que le dieron lugar a la suspensión. El juez hizo una ponderación entre la apariencia del buen derecho, con el perjuicio al interés o su contravención a disposiciones de orden público, ya que de no realizarse las evaluaciones se “generaría que los gastos previstos en el presupuesto para ese fin se pierdan injustificadamente perjudicando al erario público”.

También hicieron hincapié en el interés superior de la niñez…“de conformidad con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y los tratados internacionales asignados por nuestro país, debe tomarse en cuenta el interés superior a que cuenten con un sistema educativo de calidad, lo que está por encima del interés del Estado en suspender las evaluaciones de mérito, por lo que debe salvaguardarse el mayor beneficio a favor del interés superior de los menores”.

El INEE, por conducto de su presidenta, nos informó a los legisladores que nunca hubo coordinación con ellos para decidir suspenderla, nada más les informaron. Y eso tampoco lo aceptó el Secretario. Como tampoco acepta que le corresponde a la Federación suspender el pago a los maestros faltistas, alegando un Acuerdo firmado en 1992, cuando la obligación era de las entidades federativas. El gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, ya ha dicho en entrevista, que su gobierno no ha erogado recursos adicionales para el pago de la nómina magisterial, que por el contrario, se ha reducido el déficit que se tenía de 4 mil millones de pesos a un aproximado de 300 millones de pesos, porque ahora ya quedó en manos de la Federación. Don Emilio alega que no sabe quién es el patrón. La Suprema Corte de Justicia ya se pronunció sobre la constitucionalidad de la evaluación magisterial. ¿Por qué no se actúa conforme a la ley? ¿Por qué se sigue tolerando la violación permanente del orden jurídico? ¿A qué le tiene miedo el gobierno de Peña Nieto? Los derechos que se están afectando son los de los miles de niños que han estado sin clases en los estados donde domina la CNTE. El 17% de los maestros de nuestro País tienen en jaque la aplicación de una reforma indispensable para que México avance en la generación de vida digna para toda su población. Porque la educación es lo que trae a las naciones que la privilegian.

Historio de hegemonía y autoritarismo

El pluralismo político no estriba exclusivamente en la existencia de diversos partidos políticos con alternativas distintas, sino en que esto se traduzca en la toma de decisiones, cuando no se dispone de la mayoría absoluta.

En un sistema de partidos políticos como es el que tenemos en México, esto debiera ser práctica común, toda vez que se trata de instrumentos sustantivos para la participación política.

La generación de consensos fortalece la legitimidad del ejercicio del poder público, no hay nada más gratificante y legitimador que una política de gobierno que resulte de la suma de aportaciones y de la cantidad y calidad de cesiones, en pro del interés público.

Todos los mecanismos legales que hacen esto posible se convierten en la garantía misma de las libertades políticas, en carriles para la alternancia en el poder de las diferentes opciones que gesta el pluralismo político.

En una sociedad democrática no se conciben los procesos eleccionarios como si fueran carreras de caballos en las que el ganador vence por una cabeza al más cercano de sus competidores, y sin que haya lugar para la reflexión sobre su apretado triunfo.

Los efectos de una actitud de esta naturaleza pueden ser devastadores. El PRI acaba de ganar las elecciones de Diputados Federales con un 30 por ciento del listado nominal, y su alianza con el PVEM, al amparo de una campaña basura, como lo apunta el informativo español “El País”.

Así obtuvieron para el gris gobierno de Enrique Peña Nieto la mayoría parlamentaria en San Lázaro, de modo que no es para vanagloriarse.

Nada que festejar

La nota publicada esta semana en “El Universal”, en la que se da cuenta de las declaraciones del presidente Peña ante la comunidad libanesa con la que se reunió, subrayando que el resultado del 7 de junio obedeció al “buen desempeño de su gobierno”, exhibe una vez más que quienes lo asesoran lo odian, o que de plano es otro de sus dislates cotidianos.

Y tampoco está para festejos que Acción Nacional haya quedado como segunda fuerza política. Ni siquiera conservaron el número de Diputados de la Legislatura saliente. A estas alturas ya deben estar conscientes de que buena parte de sus electores prefirieron quedarse en casa.

El PAN no es un partido de masas, los votantes principales son clasemedieros. Son precisamente los mexicanos que se sienten asfixiados por la carga impositiva que les endilgaron el PRI, el PVEM, el Panal y el PRD, y la nula empatía que el Gobierno ha mostrado a sus sacrificios, aunque los legisladores panistas la hayan votado en contra, porque los consideran parte de lo mismo.

Tampoco les perdonan su incapacidad para arreglar sus diferencias internas, ni las conductas huérfanas de los principios que los hacían distintos y distinguibles, ni la “tolerancia” hacia las mismas de los dirigentes en turno.

Al PAN sí se las cobra el electorado. Han ido perdiendo credibilidad y confianza. Las evidencias están a la vista.Y también la falta de trabajo ordenado y permanente con la comunidad de la que todos formamos parte.

De modo que no caben los discursos triunfalistas. Hay mucho que reconsiderar…¡ah! y disculpas que pedir. No les vendría mal a muchos, aunque sea, un poquito de humildad.

Una dosis mayor de cultura democrática, de civismo -porque la democracia se hace en mucho con participación de la sociedad- evitaría nostalgias de partido único y retrocesos a tiempos de hegemonía y autoritarismo.

Revisar tambien

Zedillo, ‘chapulín fifí’ que brincó a empresa vinculada a gobierno: López Obrador

Agencias/El Presidente pidió que se apruebe la ley de austeridad que impedirá a funcionarios trabajar ...