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Pensando en las familias mexicanas

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

El que inicia será un mejor año para México, pues además de que todas las estimaciones de crecimiento económico rebasan el 3.4% y el mercado interno se fortalecerá y tendrá un mayor poder adquisitivo, cada una de las 11 reformas estructurales propuestas por el presidente Enrique Peña Nieto y aprobadas por el Constituyente Permanente serán puestas en marcha y rendirán beneficios claros y concretos para cada una de las familias mexicanas. A ello se refería el primer mandatario cuando en campaña señaló que era tiempo de transformar a la democracia mexicana en una más eficaz y de derechos plenos para todos los habitantes. Y lo está cumpliendo.

Por ello, el pasado 4 de enero el Presidente de la República anunció 7 acciones que hoy ya son una realidad y que han sido posibles gracias a la hoja de ruta trazada por el propio primer mandatario el 1 de diciembre de 2012 y en la que el Poder Legislativo ha actuado de manera comprometida y responsable para su concreción.

Debo destacar que los oaxaqueños recibimos con gran beneplácito la decisión tomada por el Poder Ejecutivo federal para que a partir del 1 de enero de 2015 nuestro estado sea objeto de un trato fiscal preferencial encaminado a incentivar y fortalecer nuestra vocación agropecuaria y, con ello, ofrecer nuevas y mejores opciones de desarrollo a nuestros hijos y sembrar un campo de mayor justicia social.

Asimismo, habrá una baja sensible en las tarifas de luz en todo el país tanto para los hogares como para los negocios, la cual no es una medida de artificio ni mucho menos una irresponsable que ponga en peligro el futuro de la empresa productiva del Estado rectora en el sector, sino del fruto tangible y evidente de la reforma energética que ya es una realidad y que seguirá colmando de satisfacciones a los mexicanos.

La palabra “gasolinazo” ha dejado de formar parte de nuestra rutina mensual para convertirse en un pasaje más del anecdotario de lo que antes sucedía con los combustibles en nuestro país y que durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto ha desaparecido gracias a la reforma por él planteada.

En el marco de la reforma de telecomunicaciones y radiodifusión, los mexicanos hemos dejado de pagar, desde el 1 de enero pasado, la tarifa de larga distancia nacional para dar lugar al concepto de llamada local, que permitirá comunicarnos con nuestros familiares y amigos de toda la República Mexicana sin vaciar nuestro bolsillo.

Con estas medidas se completa el círculo virtuoso con que las familias y negocios mexicanos reciben el 2015 y que representan una razón más para la unidad en torno a nuestras instituciones públicas, así como para seguir impulsando los cambios que México necesita y que son posibles.

Gracias a la reforma financiera, durante este año nuestros jóvenes podrán acceder a apoyos gubernamentales para poner en marcha una empresa, o bien, hacer crecer la que ya tienen. Tal acción amplía el margen de acción de nuestros emprendedores y sigue ensanchando los canales de crecimiento con que México cuenta.

Traduciendo en la realidad el derecho constitucional consagrado en el artículo 4, este año se implementará un paquete de medidas fiscales y de financiamiento para impulsar el desarrollo de vivienda digna y decorosa para las familias mexicanas, lo cual a su vez detonará el mayor desarrollo de la economía local y regional.

En la plática cotidiana con nuestros familiares y amigos todos coincidimos en que México no puede y no debe seguir igual, sino que puede y debe cambiar y hoy, el Presidente Enrique Peña Nieto lo está haciendo. Por ello, en paz y en unidad trabajemos todos en ese fin. Después de todo, trabajando se construye, es nuestra oportunidad.

Al buen entendedor

Con la conclusión de las fiestas de la temporada navideña llega también el cuestionamiento de todo aquello que desea verse nuevo y diferente para nuestro país. Una vez terminados los festejos y reincorporándose a los ámbitos laborales y escolares, se levantan, como una suave niebla, las preguntas y las acciones a emprender.

Una vez cerrado el impasse a que condujeron las fiestas, es indispensable tomarle el pulso al país y enfrentar los retos que demanda.

¿Qué exige la situación actual en la que nos movemos? ¿Cuál es la actitud que demanda de los ciudadanos el país?

Para muchos, la época decembrina es propicia en la colaboración con los sectores más vulnerables. Y de este modo, es moneda corriente observar cómo se vuelcan acciones particulares y oficiales en beneficio de los más necesitados. Esto, que es loable, suele ser paulatinamente olvidado conforme avanzan los días del nuevo año, hasta desvanecerse a medida que transcurren los meses.

En el México de nuestro tiempo se abrió un parteaguas el año pasado, que no podremos dejar atrás, que debemos, además, conservar en la memoria, pues se trata de un asunto que además de ser muy grave, no ha tenido solución. Las demandas de los padres de los 43 normalistas desaparecidos siguen en pie, porque aún siguen sin recibir una respuesta clara. Y son ellos, pero también un alto número de crímenes impunes.

Los mexicanos debemos haber sentido la transformación. Un cambio que nos conduzca a mejorar en cada una de las acciones que en lo particular hacemos, a fin de que la estabilidad se convierta en lo verdaderamente común.

Tiempo de tomar conciencia

Decirlo resultará fácil, sin embargo, se vuelve complicado a la hora de revisar las innumerables formas de ser del mexicano. A la alta cantidad se suma la enorme variedad. Y es en esta variedad, en la riqueza de nuestras personalidades, de nuestras culturas, tradiciones y costumbres, en donde reside la apuesta a futuro.

Ser consciente de ello, cada uno de los ciudadanos, las autoridades, los organismos cívicos, abrirá el sendero para darle al país mayores certezas, una mejor seguridad.

La fortaleza de cada uno de los grupos sociales que componen nuestro variopinto país y la búsqueda permanente de sus garantías dará comienzo, solo si, además de revelar la verdad de lo ocurrido se hace justicia.

Ello no únicamente lo esperan los angustiados padres de familia de los estudiantes desaparecidos. Lo espera una sociedad que intenta recobrar la confianza y que quiere que cada esfuerzo al iniciar el día, el suyo y el de sus hijos, valga la pena

Que recuperemos la fe en nosotros mismos y nos anime un solo espíritu. Sería pecar de ingenuidad señalar que lo deseamos todos los mexicanos. Una parte enferma no desea seguir el mismo camino.

Pero lo espera la mejor parte de la sociedad, la que merece seguir formando parte de un mundo que le ofrezca posibilidades de crecimiento y una atmósfera de armonía.

En la pluralidad de opiniones, tantas sociedades hay como maneras de pensar en todas partes, está la clave para encontrar la ruta hacia mejores condiciones de vida. Negar la del que piensa diferente y considerarlo traidor por así pensar, no es en definitiva buen argumento y menos eje para actuar.

El ciudadano mexicano consciente y comprometido está harto de que se imaginen “complots” en uno y otro lado. Lo que se necesita es colaboración y entendimiento mutuos.

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