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Pensando en la familia

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

—¿Y sus hijos? Le preguntaron al llegar a la reunión,- “Les tocaba ir con su papá, la Navidad la pasaron conmigo”.

Cada vez es más frecuente escuchar estas frases en todo tipo de reuniones, debido a que el divorcio aumenta en nuestro país en proporciones exponenciales y que al mismo tiempo decrecen los matrimonios y se multiplican los nacimientos que llegan a madres solas, que por sí mismas los atenderán o en gran medida con el apoyo de las abuelas o de otros familiares.

Esta realidad transforma radicalmente la vida de la sociedad y ni ésta ni los gobiernos han tomado las medidas necesarias para responder a ella. Todavía hay escuelas que se niegan a recibir alumnos con padres separados. La Iglesia católica ha ido flexibilizando esta posición que anteriormente tenía, pero tampoco ha emprendido acciones para reconducir las nuevas realidades.

La familia ha sido la base de la sociedad y de su fortaleza ha dependido el desarrollo de la misma, el que esta unidad básica se vea afectada y esté en sociedad entera, obliga a todos a obrar en consecuencia.

Se ha insistido en eliminar la violencia entre la pareja, pero todavía no es suficiente y ya se ha disminuido la insistencia en los medios de comunicación y la violencia contra las mujeres sigue siendo un problema todavía preocupante.

Al tratarse de hechos cuyos efectos recaen sobre toda la sociedad, las políticas públicas de los gobiernos, federal y locales tendrían que ser dirigidas para responder a su solución. Las escuelas de tiempo completo no han aumentado y son indispensables, por lo que deberían tener prioridad en los presupuestos. Incluir el tema en los libros de texto de primaria para que los niños comprendan la función de la familia, participen en su estabilidad y puedan salir menos afectados en los casos de separación de sus padres.

La formación a las parejas antes y después de contraer matrimonio se hace necesaria y actualmente no se han impulsado las escuelas para padres que en cada institución de educación básica debiera existir.

Los medios masivos de comunicación podrían tener gran influencia sobre los temas acerca de la familia, el divorcio y sus efectos, si se utilizan de tal manera que puedan llegar a todos los estratos sociales, como cápsulas informativas, como vivencias tratadas en las TV Novelas, como concursos para que los participantes desarrollen temas alusivos o publiquen experiencias vividas, etc. Se podría dedicar a este propósito parte del tiempo oficial dedicado al gobierno, ya que es un problema prioritario para la sociedad.

La familia no sólo es la célula básica de la sociedad como eje conformador de los pueblos, sino que es el centro de formación de las personas, es en la familia donde se aprenden los valores, ya que según estudios pedagógicos los principios rectores morales y éticos se fijan en los primeros cinco años de vida. En la adolescencia se podrán reorientar, según los ejemplos personales con quienes tengan contacto, pero llegando la vida adulta reaparecen los valores recibidos en los primeros años de vida, por lo que si queremos una sociedad sin violencia, con ética y con solidaridad, requerimos tener familias que sean capaces de trasmitir estos valores en sus hijos, especialmente en los primeros años de vida.

Actualmente tenemos el reto de formar a esos educadores capaces de orientar a tantos niños y jóvenes que no lo han sido por carecer de una familia. ¿Todos los actuales maestros de educación básicas lo podrán hacer?

Como dice el refrán

En los asuntos de la corrupción, hay de corruptos a corruptos. Muchas de ellos y ellas se encuentran gravitando en la esfera del servicio público como funcionarios, o son figuras políticas. Los primeros dependen —en gran medida— de los segundos, pues mantienen sus lugares de privilegio gracias a los favores de quienes en ese momento son munícipes, diputados, senadores o gobernadores. Hay casos excepcionales de políticos íntegros, pero son sólo excepciones.

Hay gobernadores que dejan a alguien a su medida y a su conveniencia para que los suceda. Otros, como lo es el caso del actual gobernador de Tabasco, llegan enarbolando un partido político distinto y atacan sin piedad a su antecesor sin el refinamiento propio de los políticos de alta escuela que todo perdonan a cambio de transacciones en la mesa electoral. La opinión pública recibe su tajada de tragicomedia porque se observa a personajes que estuvieron encumbrados, ahora tras las rejas por corrupción probada o señalada.

Ahora que estamos en la etapa en la que en algunas entidades federativas muchos políticos están a punto de solicitar permisos para continuar aspirando a nuevas posiciones en una carrera que parece interminable, pero que afortunadamente para los electores, tiene fin; ahora que los saltimbanquis están engrasando sus bunkers de guerra; nosotros, los simples ciudadanos, debemos ser congruentes y no votar por aquellos que son capaces de dejar las responsabilidades por las que fueron votados.

Los que residan en lugares en los que habrá elecciones en 2015 se preguntarán por quiénes votarán si casi todos los posibles candidatos provienen de gestiones políticas inconclusas.

Una visión particular

Yo puedo asegurar que si realmente fuéramos votantes conscientes e hiciéramos valer nuestro voto, el estado de cosas cambiaría, porque entonces esos candidatos y candidatas con ambiciones desmedidas de poder serían medidos con la vara del desprecio, una vara que ellos conocen muy bien, pues han despreciado a sus electores al abandonar la posición a la que llegaron gracias a esos sufragios.

No dudo que haya personas que argumenten que precisamente la experiencia lograda en la gestión política que dejan es lo que hace de estos candidatos una buena opción para ocupar cargos políticos de más altos rangos, sin embargo hay muchos ejemplos de legisladores federales que vuelven a una curul en los congresos estatales, o de exgobernadores que buscan ser alcaldes, lo que de facto les significaría una involución, ¿o no?

En los tiempos del Virreinato de la Nueva España en que los pueblos de indios tlaxcaltecas contaban con su propio gobernador y cabildo, se elegía a las mejores personas para desempeñar los cargos y su responsabilidad no les representaba emolumento económico alguno —salvo en el caso de los escribanos de oficio—, pero sí les representaba el honor de liderar a los suyos.

Es bien distinto lo que hoy se vive en materia de líderes políticos, porque muchos de ellos se saben de memoria frases como “¡Pónganme donde hay!”, y “¿En qué cuaderno voy a escribir yo?”.

En las colonias de los ricos que han construido fortunas a través de generaciones, llegan los nuevos vecinos que han acumulado una riqueza fast-track por tener la posibilidad de elegir proveedores que les permite su posición política.

Vecinos ostentosos que presumen sus automóviles, casas, vestuarios y joyas, porque nunca las tuvieron. Y claro, se cuelan por un momento y de lado en las notas sociales, pero se cuelan solamente porque son despreciados por aquellos que intentan emular.A nadie le gusta placearse con corruptos, ni a ricos ni a pobres, menos ahora que en las redes sociales se difunde todo de todos.

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