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Para mejorar la democracia

Opinión-colorLa vida democrática de México no se entendería sin la protesta social, porque fue a través de ella que se pudieron modificar las reglas de un Estado autoritario. La protesta social nace de un conflicto, expresa demandas que no encuentran respuesta en el sistema político, lo que provoca que la gente se involucre y actúe para demandar mejores condiciones de vida, lo cual tiene un efecto en el desarrollo del país.

La historia de la movilización y la protesta social es larga y compleja. Como en todo, hay casos de éxito donde se han congregado organizaciones sociales autónomas, democráticas, que supieron extender sus nexos con la sociedad civil, no perdieron su objetivo y razón de ser, por lo que se mantienen en el plano de la acción social, lo que les permite ser intermediarios en el diálogo con el poder político; sin embargo, también existen aquellas organizaciones sociales que sucumbieron a la tentación, están bajo el control de los liderazgos tradicionales y orientan sus acciones con la directriz del gobierno en turno o con la del partido simpatizante, esta subordinación provoca que se reproduzcan formas corporativas y clientelares.

Debido a aquellas organizaciones que se alejaron de la acción social y olvidaron las necesidades reales de la gente, las causas de la población, se ha perdido cierta legitimidad en los movimientos y las organizaciones sociales. Sin dejar de lado que algunas de estas organizaciones se volvieron defensivas, reactivas, violentas.

Aunque la sociedad civil en nuestro país está altamente organizada, la mayoría no simpatiza con aquellas organizaciones sociales que a través de la movilización buscan quebrar el orden institucional. Tal como está sucediendo en Guerrero y Oaxaca.

En Guerrero, los padres de los 43 normalistas desaparecidos exigirán al Instituto Nacional Electoral (INE) que no se realicen las elecciones en el estado el próximo 7 de junio. Con anterioridad ya se había hablado de un boicot. Diversas encuestas señalan que la mayoría de los guerrerenses quieren que se lleven a cabo las elecciones. En toda democracia, la decisión de la mayoría se respeta.

En Oaxaca la situación no es menos delicada. Una minoría busca quebrar el orden institucional e imponer su voluntad; son grupos acostumbrados a hacer de los bloqueos, marchas y paros su moneda de cambio para negociar sus concesiones.

En este contexto la Sección 22, en una asamblea estatal del magisterio, acordó boicotear las elecciones a diputados federales, de junio próximo, en repudio a las políticas “fascistas y neoliberales” del gobierno de Enrique Peña Nieto y el entreguismo de los partidos políticos.

En su acta de acuerdos se determinó la toma indefinida de las oficinas del INE en el estado y la sede de los 11 distritos electorales, así como impedir la instalación de casillas en las escuelas de la entidad, hasta lograr la solución a todas las demandas magisteriales.

Llevamos construyendo nuestra democracia más de medio siglo; los mexicanos hemos trabajado para lograr los acuerdos que permitan dirimir, en pluralidad y sin violencia, elecciones en los tres órdenes de gobierno. No olvidemos que el gran objetivo de toda democracia es solucionar las diferencias por la vía pacífica.

Tenemos muchas cosas que mejorar en nuestro sistema democrático, y el trabajo será constante, largo y a veces tedioso y difícil, pero no debemos perder de vista que no hay democracia perfecta.

Mientras estamos en ese proceso, no podemos retroceder y permitir que el derecho de los mexicanos, de votar, sea amenazado. No podemos permitir que ahora lo democrático sea impedir las elecciones, sea impedir el voto. Actuemos con la visión de consolidar nuestra democracia.

Erick Zúñiga

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