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Padres demandan a su hijo de 30 años para que se vaya de casa

Hijo de 30 años es obligado por le juez a abandonar el hogar familiar

Las tensiones dentro de las familias son comunes y a veces punzantes, pero resulta un tanto inusual que los padres de un hijo adulto tengan que recurrir a una demanda judicial para lograr que su maduro retoño se independice y se mude de la casa.

Pero eso es lo que sucedió en el estado de Nueva York cuando, de acuerdo al relato del periódico New York Post, Mark y Christina Rotondo tuvieron que demandar a su hijo Michael para que se fuera de la casa, a la que al parecer no contribuía económicamente y en la que tampoco realizaba labores hogareñas o de mantenimiento.

Michael, que cumplirá en unos meses 31 años, ha vivido en casa de sus padres desde hace ocho años y al parecer desde hace tiempo ha estado desempleado, sin interés en conseguir un empleo formal ni de mudarse a su propia casa. Eso en comparación al general de los estadounidenses, que por lo común consideran –tanto los padres como los hijos– que al llegar a la mayoría de edad es conveniente lograr la independencia de la casa materna. Algo que muchos incluso anhelan realizar intensamente.

Eso no quiere decir que sea algo inusual que hijos adultos vivan con sus padres en Estados Unidos. En realidad es un fenómeno que se ha incrementado en tiempos recientes: de acuerdo a un estudio del Centro Pew publicado en 2017, actualmente un 15% de los adultos de 25 a 35 años viven en la casa de sus padres, cifra que era 10% en 2000 y 8% en 1981.

El caso de los Rotondo, con todo, luce un tanto extremo, pero posiblemente, a juzgar por lo publicado por el Post, los padres Rotondo no habrían tenido que recurrir a una demanda legal para echar a su hijo si este hubiese atendido las múltiples indicaciones, incluso vía cartas formales, que le entregaron a Michael indicándole que debía irse.

Y, bueno, si hubiese mostrado disposición a buscar un empleo para aportar al gasto familiar y hubiese colaborado también en las tareas de la casa, posiblemente todo habría sido distinto y los Rotondo habrían vivido en mejor armonía bajo el mismo techo hasta que llegaran, por decirlo de algún modo, tiempos mejores para Michael.

Pero la noción de que a los 30 años Michael sería un desobligado (para colmo, al parecer tiene un hijo pequeño del que perdió la custodia) y que había que hacer algo para sacudirlo también, posiblemente, pesó en todo el asunto, aunque luego el hijo descartó que el trato que recibía de sus padres fuera una forma de “amor severo” e incluso alegó que ellos querían echarlo en represalia de que en una ocasión, cuando aún tenía la custodia de su hijo, él les negó a sus padres la posibilidad de ver a su nieto.

Por meses los mark y Christina le pidieron a su hijo que se independizara y se fuera de la casa y le enviaron entre febrero y marzo de este año cinco avisos de que debía irse que incluían frases, en tonos consecutivamente más severos, como “Michael, tras discutirlo con tu madre hemos decidido que debes irte de esta casa inmediatamente…”, “tienes 14 días para desalojar. No se te permitirá regresar y tomaremos todas las acciones necesarias para cumplir esta decisión”, “Michael Joseph Rotondo, usted queda por este medio desalojado de modo inmediato de la casa ubicada en… Camilius, Nueva York” y “se tomará acción legal si usted no se va antes del 15 de marzo…”.

Pero Michael no acató ninguna de esas misivas y ni siquiera las ofertas de ayuda económica paterna para que pudiese pagar por un tiempo una vivienda y hasta reparar su destartalado automóvil tuvieron éxito.

Ante ello, el pasado 8 de mayo la madre de Rotondo demandó formalmente a su hijo en un tribunal de Nueva York, para que se le forzara legalmente a dejar la casa y todo incluso acabó en la Corte Suprema estatal. Michael rechazó esa petición y pidió fuera desestimada, alegando que tenía derecho a un periodo de seis meses para mudarse. Pero, como informó The Guardian, el pasado martes el juez le ordenó salir de la casa de sus padres.

Rotondo consideró la sentencia en su contra como indignante e incluso dijo al Post tras el fallo que “yo realmente no quiero estar allí”, en alusión a la casa paterna, “he tratado de irme por mucho tiempo. Ellos dejaron de darme de comer, me cortaron del plan familiar de telefonía…” e incluso afirmó que es un “exitoso empresario” y que tiene ingresos aunque no explicó a qué negocio se dedica. Afirmaciones que no parecen coincidir con la realidad previamente descrita.

Y, pese a todo, aún no hay fecha para que él se mude. Michael dijo que cumplirá la orden del juez pero “no hoy, no en 30 días” e incluso pidió tres meses más. La Corte deberá aún fijar esa fecha y, por lo pronto, aún vive con sus padres, quienes al parecer aún lo toleran, pero actúan de modo silencioso, al menos de acuerdo al testimonio de su hijo.

¿Culminará esta historia en una ruptura definitiva o tendrá un desenlace al estilo del hijo pródigo?

 

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