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Padecimientos en boga

 

OpiniónErick Zúñiga

No puede negarse que la diabetes y otros padecimientos altamente mortíferos tienen una asociación directa con la pobreza y la desigualdad. Más aún, si se asume que la pobreza es mucho más que carencia de ingresos o de acceso a servicios como la seguridad social, la salud, alimentación, o cualquiera de las dimensiones que mide el Coneval.

Es necesario sostener pues, que hay otra pobreza, mucho más profunda, que tiene anclajes culturales y -pensando en Samuel Ramos-, hasta espirituales; y tiene que ver con el avasallante modelo de desarrollo bajo el que vivimos, y que ha convertido a la mayoría en víctima de una precariedad permanentemente humillante.

Esta pobreza se caracteriza por el vaciamiento cultural de nuestra sociedad; noción que debe entenderse como el agotamiento de una actitud de potencia vital de alegría y esperanza en una vida presente y futura promisoria; dando como resultado una sociedad sin mayor propósito que la supervivencia, y en el mejor de los casos, el mejoramiento de sus condiciones de vida.

Valdría la pena tener información, con base en preguntas abiertas, de “hacia dónde cree la población que vamos como país”. No sorprendería que la respuesta mayoritaria fuese: “Hacia ninguna parte”; lo cual no sería sino reflejo de la marcada ausencia de liderazgos auténticos; es decir, personas, grupos e instituciones capaces de convocar a la acción y la movilización más allá de los mezquinos intereses electorales.

¿Qué tiene que ver esto con los males físicos de las personas? Absolutamente todo. Porque las principales causas de mortalidad en el país son precisamente un síntoma del estado de cosas en que vivimos; y son signo también del modelo cultural con base en el cual actuamos.

Nos dice la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (2012), que el 70% de la población nacional vive con sobrepeso u obesidad. Una condición que de suyo debería ser socialmente intolerable, porque este solo dato permite hablar de un Estado en retirada de su responsabilidad de garantizar los derechos humanos; en este caso al menos cuatro de gran relevancia: derecho a la alimentación; a la seguridad alimentaria; a la salud y; de acceso al agua potable.

Vivimos en una cultura que ha hecho de la glotonería una virtud; y de la ley del mínimo esfuerzo la regla de oro de actuación para inmensas mayorías. Esto en medio de un conjunto de condiciones estructurales que impiden que las personas, aun cuando quisieran, no podrían asumir otros valores y acciones consecuentes con ellos.

Por ejemplo, la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana (ENSU) muestra que más de la mitad de la población ha dejado de caminar alrededor de sus viviendas por la inseguridad; otro porcentaje similar ya no deja salir a sus hijos a la calle. Y si el promedio de las viviendas de interés social es de 55 metros cuadrados, la pregunta es: ¿Cómo quieren las instituciones de salud que la gente se “cheque, mida y mueva”, si su espacio vital le alcanza apenas para mal vivir?

Hay decenas de miles de muertes anuales por enfermedades alcohólicas del hígado; miles de muertes por eventos de tránsito; miles de muertes por homicidios; decenas de miles de fallecimientos por isquemias del corazón y enfermedades hipertensivas; miles de muertes infantiles evitables; cientos de muertes maternas; decenas de miles de muertes por tipos de cáncer prevenibles y curables, y suma y sigue…

Que no nos digan que la mortalidad en el país es un mero asunto de “salud pública”, desde el punto de vista estrictamente clínico. Asumirlo así implicaría confundir las causas con los efectos.

Puede sostenerse que, cuando menos, una de cada tres defunciones acontecidas en el país son evitables; por ello, para quienes gustan hablar de un “Estado fallido”, éste puede ser uno de sus argumentos centrales. Porque en efecto, estamos ante un Estado que no es capaz de evitar la muerte prematura o violenta de sus ciudadanos.

Águila o Sol

De: Prof. Monjardín

Libre comercio

Hace unos días el Fondo Monetario Internacional dio una noticia que puso nerviosa a más de una persona. Evidenció el desplome de la economía Brasileña, altamente dependiente de la venta de materias primas. Esto en el contexto de un panorama internacional más bien sobrio, con pocas historias de éxito. El FMI alertaba de una posible recesión Latinoamericana y Caribeña, aunque señaló que México se enfrenta ante un panorama favorable respecto la mayoría. Se espera este año se dé un crecimiento moderado, una buena demanda doméstica y beneficios dado una economía estadunidense robusta, toda vez que el país se mantiene como el tercer socio comercial de esa economía.

Así pues a México le irá mejor que a otras grandes economías latinoamericanos en buena parte por el prudente y serio manejo de nuestra economía, como entre otras cosas por la diversificación de lo que exportamos.

En años previos la comparación con Brasil, sobre todo por el tamaño de la economía y como reflejo de los liderazgos políticos, invisibilizó que el tipo de productos que vendemos es bastante diferente. Esto es parte de ciertos mitos sobre la economía mexicana: nuestra percepción sobre qué producimos no ha avanzado con la diversificación y sofisticación de las exportaciones mexicanas. Para la mayoría de los mexicanos, el país sólo vende petróleo y maíz. No obstante el producto agroalimentario más exportado por México es la cerveza, con ventas por US$2,542 millones, y el segundo es el de carne de bovino, incluyendo ganado en pie, que escalaron a US$2.076. En Sinaloa por ejemplo, tierra del tomate, el ingreso por la exportación de carne supera por mucho a la de este último producto. Aquí recae también otra “trampa” económica, una gran producción de un producto no implica un gran ingreso por esto. Por ejemplo México es el segundo productor de limón a nivel mundial, y el cuarto en frutos rojos… pero los frutos rojos son el tercer producto agrícola que más ingreso aporta, mientras que el limón es el quinto, según Sagarpa.

Por otra parte, de acuerdo a los datos de la consultora IQOM Inteligencia Comercial, de las exportaciones mexicanas el 89% corresponde a manufacturas (como pantallas planas, automóviles, etc.), el 6% corresponde a la exportación de petróleo, el 4% al sector agropecuario, y el 1% a la industria extractiva. Un punto de interés sigue siendo la dependencia con Estados Unidos, ya que cerca del 90% de las exportaciones de nuestro país se dirigen al vecino del norte. Esto ha sido una de las razones por las cuales el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto ha emprendido una política de fuerte promoción en el extranjero y diversificación comercial, con los años duales, el acercamiento a economías como Turquía y Corea, y la actual gira en Dinamarca y Alemania, este último un importante socio comercial, y motor de crecimiento Europeo.

En el Senado de la República por nuestra parte hemos estado debatiendo los meritos de expandir los tratados comerciales de nuestro país, principalmente con el Tratado de Asociación Transpacífico (TPP).

Como sabemos la importancia de los tratados recae en el reconocimiento a la interconexión de las economías, y a manera de protección ante factores “ajenos” al manejo nacional. Efectivamente el desplome del precio del petróleo, producto de una diversidad de causas (entre ellas el aumento de producción de crudo por los países de la OPEP, superando la demanda mundial), ha causado un ajuste en las cuentas de gobierno, no obstante, como vemos México sigue con un crecimiento positivo.

Igualmente es importante recordar que en tiempos de recesiones generalizadas los crecimientos moderados son éxitos por sí solos. La economía tiende a manejarse en ciclos y la manera como nuestro país ha enfrentado la turbulencia económica internacional ha sido reconocido por propios y extraños.

Tiempos cruciales

A diferencia del robado mes de abril en la canción de Joaquín Sabina, para el presidente Enrique Peña Nieto las últimas dos semanas de este mes serán decisivas.

México llevará a la Cumbre Mundial contra las Drogas (Ungass 2016), que se celebrará del 19 al 21 de abril, la postura de nuestro gobierno frente a este flagelo.

Será la canciller Claudia Ruiz Massieu, quien lleve la voz que se espera sea la consensada durante los foros que se organizaron sobre el tema en nuestro país.

País convocante de la sesión para discutir el tema de las drogas, apenas México participe en dicha Asamblea, el jueves en Palacio Nacional será el propio presidente Peña Nieto quien participará en un evento sobre el tema de las drogas organizado por la Secretaría de Gobernación y en el cual se prevé haga eco de la postura llevada por México a la ONU.

En otro flanco, mientras en el Senado aseguran tener ya el 80 por ciento de los consensos sobre un anteproyecto para crear un esquema de mando mixto policial en municipios, que contempla que los ayuntamientos con corporaciones preparadas y calificadas mantengan a sus agentes, el mandatario regresará de Alemania con el ofrecimiento de la Canciller Angela Merkel de auxiliar en esta materia.

Ello, dijeron ambos durante una conferencia conjunta tras un encuentro privado con motivo de su visita de Estado, por la similitud de pertenecer a gobiernos federales.

Debido a que se trata de dos países con gobiernos federales, la cooperación podría ayudar a solucionar los problemas que se presentan cuando existen diferentes niveles de seguridad del Estado y la policía.

En México existen diferentes corporaciones de policías, esperamos que podamos tener una mayor capacidad de la policía ya que actualmente existen mil 800 policías en México que hacen que su trabajo sea fragmentado, refirió el presidente Peña Nieto en el mismo encuentro con la jefa del gobierno alemán.

La iniciativa presidencial data de hace un año en la cancha del Congreso y todo apunta a que será en un periodo extraordinario cuando pueda ser aprobada. Veremos.

Protección al ambiente

Durante la gira del presidente Enrique Peña Nieto a Alemania, además de los acuerdos en materia comercial, política y de seguridad, se ofreció otro tipo de colaboración conjunta entre la cual destaca la dada a conocer por el alcalde gobernador de Hamburgo, Olaf Scholz, quien aseguró que esta ciudad está encaminada hacia el futuro tecnológicamente.

 “Desde ya estamos colocando los hitos para la movilidad del mañana, diseñamos nuevos sectores urbanos que responden a las cambiantes necesidades de los citadinos. Apostamos por tecnologías inteligentes, por la investigación y las empresas innovadoras. Es claro que en esto la protección del medio ambiente y del clima juegan un papel muy importante”, dijo.

Aseguró que “las experiencias que los alemanes hemos hecho, a partir del llamado viraje energético y de nuestro compromiso a favor de las energías, particularmente, eólica podrían ser interesantes para México”.

Ante los problemas por la contaminación que se han padecido en la Ciudad de México, que han obligado a reducir el parque vehicular en las calles, no estaría de más que desde las oficinas de Semarnat o del propio gobierno alguien le hiciera una llamada al alcalde de Hamburgo para tomarle la palabra y conocer otras opciones para mitigar la polución capitalina.

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