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Sin rumbo, pero vamos bien

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

Entre las noticias recientes encontramos que el petróleo mexicano, que alcanzó cifras superiores a los cien dólares por barril hace apenas un año, actualmente se encuentra en 38 dólares y al parecer seguirá bajando.

La razón, que han explicado con los especialistas, es el interés de Estados Unidos de mantener bajos los precios, beneficiando así sus reservas, además de controlar un mercado que cada día es menos atractivo ante el surgimiento de alternativas energéticas tanto para uso doméstico, industrial y de transportes.

Pero en tanto en el país del norte los precios de los combustibles bajan de acuerdo con el descenso en el mercado internacional, en México debemos compensar las pérdidas de la empresa oficial elevando el costo de las gasolinas, el diésel y el gas, en sus usos hogareños e industriales.

También debemos aceptar que esos precios se eleven de acuerdo con el aumento de los precios internacionales o sea, en México el consumidor nunca gana, y debe conformarse con los anuncios de las entidades oficiales que hablan de enormes beneficios gracias a que ahora adquiriremos el petróleo que antes exportábamos, pero comprado en Estados Unidos y de mejor calidad.

De acuerdo con información oficial de Pemex, la exportación de nuestro crudo mantiene márgenes de utilidad porque el costo de extracción por barril es en promedio de diez dólares, mientras la venta sube a 38. O sea, 28 dólares limpios, aunque la tragedia está en que nadie quiere nuestro producto, por malo y de difícil proceso en la refinación.

A contracorriente, las petroleras gringas anuncian un recorte de 30 por ciento en sus gastos, mientras bajan los precios al consumidor y propician la nueva generación de vehículos de tamaño monstruoso, cuya principal clientela se ubica en Texas donde, según sus habitantes, todo es grande, todo es enorme, todo es Texas.

Afirma el periódico especializado TheEconomist, que “golpeada por una caída superior al 60 por ciento en los precios del crudo, la industria petrolera está en ruta de crisis y lo único que falta por ver es quién aplastará a quién”.

La advertencia no alcanza a los mexicanos. Emilio Lozoya, director general de la empresa petrolera estatal, asegura que los proyectos en aguas someras son altamente competitivos. “Nuestros campos en tierra también son un buen negocio”.

Sin embargo, las señales procedentes del norte no permiten compartir tal optimismo. Ni siquiera comprender los alcances del proyecto mexicano, la apertura que quedará en veremos por la retracción de los tiburones internacionales del petróleo. Siempre según el diario citado, “Las grandes firmas que vieron venir la crisis y se prepararon son las que ya están comprando a otras a precios irrisorios”.

Las grandes inversiones previstas tras la reforma energética quedarán en uno más de los sueños de ingreso a las grandes ligas. O al estilo Salinas de Gortari, al Primer Mundo.

La realidad nos atropella, pero los funcionarios públicos parecen no darse cuenta de que no está en sus manos cambiar la realidad mundial. Podemos trastocar la percepción mexicana, pero en este caso son las grandes corporaciones las que nos quieren llevar de vuelta a la realidad. Y de paso quedarse con el santo y la limosna.

Como pregunta: ¿Perderemos Pemex? Eso sólo pueden y deben contestarlo los responsables del área energética, a partir del secretario del ramo, Pedro Joaquín Coldwell, pero sin trampas ni argumentos vacuos.

El crimen y su entorno

El caso Ayotzinapa no puede ser cerrado sin que las investigaciones alcancen al entorno político que envolvió a la tragedia.Intereses particulares de actores políticos de todos los niveles crearon un entorno que hizo posible que ocurrieran los actos de barbarie registrados entre el 26 y 27 de septiembre del año pasado, en Iguala y en Cocula, Guerrero.Este entorno debe ser investigado, pues algunas de las acciones y omisiones de carácter político pudieron haber derivado en conductas delictivas y en el otorgamiento de inmunidad a algunos de los responsables.

La candidatura de Ángel Aguirre Rivero a gobernador, por parte del PRD, podría ser el primer eslabón de una cadena de intereses y complicidades que permitieron la instauración de un régimen de terror en Iguala y en Cocula.El asesinato, entre el 26 y el 27 de septiembre, de 46 normalistas, un joven jugador de futbol y dos personas más, fue el corolario de una etapa oscura en la vida de esta región, en donde en los últimos dos años florecieron las fosas clandestinas.

La PGR debe investigar si en el 2010, el entonces senador del PRI, Ángel Aguirre, entregó a la dirigencia del PRD, encabezada entonces por Jesús Ortega, —el Chucho mayor— algún tipo de pago por hacerlo candidato a gobernador.Además, la PGR debe investigar cómo fue que un personaje como José Luis Abarca, cuyas ligas con la delincuencia organizada eran del dominio público, llegó a ser presidente municipal.

Abarca fue promovido por Lázaro Mazón —ex alcalde y funcionario del gobierno estatal— y adoptado políticamente por la dirigencia nacional del PRD, encabezada en el 2012 por Jesús Zambrano, el segundo de a bordo de Los Chuchos.Aunque Abarca carecía de trayectoria política y partidista, Los Chuchos y el gobernador Aguirre lo impusieron como candidato, por encima del resto de precandidatos.El entonces candidato presidencial del PRD, Andrés Manuel López Obrador, fue informado de los antecedentes delictivos de Abarca, pero aún así lo respaldó.

La PGR debe citar a declarar a todos los personajes políticos que estuvieron involucrados en la imposición de Abarca como candidato a la presidencia municipal de Iguala y desde luego, en el desarrollo de su campaña.Y debe investigar el origen del financiamiento de las campañas de Aguirre y de Abarca.Para conocer la verdad histórica del caso Ayotzinapa nos falta mucho.

Donación de órganos

Sabemos que la agenda pública es limitada, un espacio privilegiado para los “grandes temas”, asuntos de urgencia y trascendencia. Así debe de ser, sin duda. Sin embargo, hay problemáticas –no nuevas– que requieren urgentemente nuestra atención.

Ante el vertiginoso incremento de la población que requiere un trasplante de órgano o tejido, como sociedad y desde políticas públicas gubernamentales debemos crear conciencia al respecto. Actualmente, de acuerdo con el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), existen dos alternativas para ser donador, ya sea a través de la tarjeta de donador voluntario, o bien al obtener el documento oficial de donación expedido por una autoridad federal, ambas opciones son factibles; sin embargo, pocos conocen dichos mecanismos. En México, la tasa anual de donantes es de 3.6 por cada millón de habitantes.

La lista de espera conformada por pacientes procedentes de instituciones públicas y privadas demuestra que la demanda rebasa por mucho el número de órganos de los que se dispone, lo cual nos plantea la necesidad de redoblar esfuerzos en difundir de forma clara y precisa la información sobre los procedimientos y la forma en que serán utilizados.Según cifras del Cenatra, actualmente hay más de 19,000 pacientes en espera de un órgano o de un tejido; se trata de niñas, niños, adolescentes y adultos que por lo general sufren de padecimientos crónicos degenerativos. Desafortunadamente, en el año 2014 sólo se realizaron 5 mil 248 trasplantes, y los demás continúan en espera.

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