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Objetivos de desarrollo del milenio

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

En septiembre del año 2000 se celebró en Nueva York la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas. Los jefes de estado y de gobierno de 189 naciones establecieron la Declaración del Milenio, en donde se comprometieron alcanzar, a más tardar en el 2015, los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

El propósito de los Objetivos es erradicar la pobreza extrema y el hambre; lograr la enseñanza primaria universal; promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer; reducir la mortalidad infantil y materna; mejorar la salud reproductiva; intensificar la lucha contra el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades; garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y crear una alianza mundial para el desarrollo.[1]

Por primera vez en la historia de la ONU se definieron metas e indicadores con el propósito de medir el grado de avance y cumplimiento de los ocho objetivos establecidos. Se implantó como punto de partida en 1990 y el año 2015 para alcanzar las metas.

¿Dónde se encuentran las mujeres? Según el Informe de 2013 del Secretario General sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el mundo ha alcanzado el objetivo de reducir la pobreza cinco años antes de lo previsto, pero la brecha de género se mantiene, con una diferencia en la relación entre empleo y población entre los hombres y las mujeres.

La tasa neta ajustada de escolarización ha aumentado al 90% en 2011, lo cual significa que probablemente no se cumpla con la meta en el 2015. La brecha de género en la asistencia escolar es más elevada en la educación secundaria y la paridad está a punto de alcanzarse en la enseñanza primaria, aunque solo 2 de 130 países han logrado esa meta en todos los niveles educativos.

A nivel mundial, la tasa de mortalidad de menores de 5 años disminuyó un 41%; sin embargo, se necesita un mayor progreso para alcanzar la meta de reducir la mortalidad infantil en dos tercios.En los últimos 20 años, la tasa de mortalidad materna en todo el mundo disminuyó un 47%, pasando de 400 muertes maternas por cada 100,000 niños nacidos vivos a 210 entre 1990 y 2010.

La incidencia del VIH está disminuyendo, pero según el último informe de ONU SIDA, 2.3 millones de personas se infectaron en 2012, y el VIH sigue siendo la causa principal de muerte en las mujeres en edad reproductiva en todo el mundo.

Ante este panorama, el 2015 es un año que nos permite analizar los innumerables desafíos y logros obtenidos en el cumplimiento de los ODM. Debemos de estudiar las recomendaciones realizadas por la ONU y abordar en la agenda post 2015 la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres como temas esenciales. Aunque se han logrado progresos y cumplido algunas metas, los avances en esta materia han sido lentos e irregulares.

Considero necesario analizar y fortalecer las iniciativas destinadas a hacer valer los derechos de las mujeres y niñas a nivel mundial. Las lecciones aprendidas deben de ser el punto de partida para diseñar el programa de acción de la agenda post 2015, siendo fundamental el lograr que la igualdad de género y los derechos de las mujeres sean explícitamente una prioridad mundial. Para alcanzar esta igualdad es fundamental que las mujeres y los hombres, las niñas y los niños, se involucren en el proceso y que todas las partes asuman su responsabilidad.

La nueva agenda debe sustentarse en las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, en el fortalecimiento de las políticas vigentes y en el impulso de mecanismos sólidos de supervisión y rendición de cuentas.

Si vez las barbas del vecino quemar…

Para efectos prácticos el Estado mexicano cedió la plaza de Tierra Caliente desde hace una década. Fue una cesión interesada, pues es seguro que agentes del Estado, con uniformes y civiles, obtuvieron ganancias abundantes por hacerse a un lado.

Se trata sobre todo de los municipios ubicados en la frontera entre Guerrero y Michoacán, unas treinta demarcaciones que es escenario de enfrentamientos sin fin entre bandas del crimen organizado que han sentado sus reales y ejercen, en los hechos, el poder.

También hay implicados municipios mexiquenses que han padecido experiencias sangrientas y ahora, en el plan que puso en marcha el gobierno de la República, se suman demarcaciones morelenses que también padecen las altas temperaturas del crimen.

La idea misma de un programa especial para esta región es correcta, pues encamina los esfuerzos a combatir en su cancha a los criminales que han abusado de la pobreza y fragilidad institucional de esa zona dejada de la mano de Dios. Por años la prensa publicó en diversos tonos crónicos del cinismo con el que ya se conducían los criminales.

Hacían recorridos, incluso fiestas, sin molestarse por ocultar los fusiles de asalto que accionaban cuando querían sin pensar jamás en consecuencias legales. Era su territorio. Es sencillo culpar a los alcaldes de la zona y sus policías, pero para cualquiera de ellos era prácticamente enfrentar a las bandas con media docena de elementos policiacos con armamento rudimentario, nula capacitación y sueldos de tres o cuatro mil pesos mensuales.

El gran reto

La decisión de mandar fuerzas federales a la zona demuestra que algunos espacios de poder aceptan que el meollo del problema es el narcotráfico, las bandas criminales que lo operan y la cobertura que reciben por parte de políticos y policías. Nadie puede decir que atacar el narco nos conducirá a jauja, claro que no, pero sí es el primer paso, indispensable, para salir del barranco.

Me parece que los medios pueden contribuir enfocando sus esfuerzos informativos en el narco. Las fuerzas políticas intentan, por tendencia natural, llevar todo al campo de la grilla. Aquí hemos dicho que es muy extraño que en las marchas de protesta bandas de narcos implicadas en el caso Iguala, me refiero a Los Rojos y Guerreros Unidos, no reciban ni siquiera una silbatina, ya no digamos un recordatorio familiar, a pesar de que ellos sí tienen las manos manchadas de sangre.

Los ciudadanos comenten un error en tratar de dirimir en Reforma las desapariciones de Iguala y gritar que quieren la renuncia de Peña en lugar de la cabeza de todos los Guerreros Unidos. Se dirá con razón que el fenómeno del narco implica investigar asociaciones políticas y empresariales de alto nivel, como la red de empresarios que se dedican al lavado de dinero, eso es cierto, pero es indispensable golpear a las bandas en su estructura y en un dominio territorial y por eso el Estado mexicano tiene que recuperar el control sobre Tierra Caliente. Si no lo hace lo demás no avanza.

Es obvio que las policías que venían operando son un cero a la izquierda y que tienen que ser sustituidas por policías en serio, por fuerzas federales mejor entrenadas, con disciplina, valores y armas del mismo calibre que las usadas por los narcos en Tierra Caliente. Si el gobierno logra en el corto plazo, digamos tres meses, enfriar esa región otro gallo cantará para el país. Puede ser el principio de la solución de fondo, para la cual hay que avanzar en otros frentes, pero lo primero es golpear al crimen en su terruño.

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