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“Lentes inteligentes” ayudan a niños con autismo a “leer” las expresiones faciales

El hijo pequeño de Donji Cullenbine, Alex, tiene autismo, pero cuando se le colocó el dispositivo Google Glass, un par de lentes inteligentes creados por dicha compañía, fue capaz de reconocer las emociones de los demás a través de sus expresiones faciales.

“En dos o tal vez tres semanas, lo atrapé y me lanzó una mirada“, comentó Cullenbine. “Fue impresionante porque fue espontáneo. No tuve nada que ver con eso. Y luego hubo más. Pensé que esto era un cambio. Esto es diferente. Y siguió haciéndolo, y se volvió más común“.

“Generalmente eran miradas muy cortas, pero eran reales. Estaba buscando información. Quería saber qué tenía en la cara“, agregó la madre.

“El estudio lo ayudó a superar su ansiedad y le enseñó que podía reconocer lo que estaba allí. En un momento dado, él dijo: ‘Mami, puedo leer mentes’. Y pensé, ¡lo está entendiendo! Está entendiendo por qué miras caras“, subrayó Cullenbine.

Alex, que tiene 9 años de edad, formó parte de un estudio piloto que utilizó estos smartglasses para brindar a un pequeño grupo de niños retroalimentación en tiempo real sobre las emociones que se transmiten en los rostros de los demás, explicaron los autores.

“Estamos viendo un aumento promedio que es consistente y muy fuerte“, dijo el investigador principal Dennis Wall, profesor asociado de pediatría y ciencia de datos biomédicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford. “Los niños se vuelven más sociables y hacen más contacto visual, en promedio, y aprecian y entienden mejor las emociones que cuando comenzaron“.

Lidiando con las expresiones faciales

Los niños con autismo a menudo tienen dificultades para leer las sutiles señales no verbales que contiene la expresión de una persona. Es tan incómodo que estos niños rutinariamente no hacen contacto visual y lidian incluso con interacciones sociales básicas.

Como resultado, el mundo se convierte en un lugar increíblemente aterrador para estos niños, lleno de personas que actúan de maneras aparentemente impredecibles.

Wall señaló que la terapia temprana del autismo puede ayudar a los niños a comprender mejor las emociones y las señales sociales, pero la falta de médicos especialistas en autismo significa que muchos niños no son tratados dentro del tiempo en que sus cerebros son más adaptables.

“Es desgarrador pensar en niños en listas de espera que pasan por esas ventanas del desarrollo cerebral donde la terapia de intervención puede tener un impacto importante”, dijo Wall.

App de reconocimiento facial que “lee” las emociones

Como medio para otorgar ayuda temprana a estos niños, Wall y sus colegas crearon una aplicación para estos lentes inteligentes que puede escanear caras y reconocer ocho expresiones faciales centrales: felicidad, tristeza, enojo, disgusto, sorpresa, miedo, neutralidad y desprecio.

La función de reconocimiento facial de la aplicación fue entrenada con cientos de miles de fotos con caras que muestran las ocho expresiones, dijeron los autores del estudio.

Las gafas leen los rostros de aquellos con quienes el niño está interactuando, y muestra en su visión periférica un emoticón que refleja la emoción que se está expresando, apuntó Wall.

Los investigadores diseñaron tres formas de usar los smartglasses:

  1. El “juego libre” reconoce señales faciales cuando los niños interactúan o juegan con sus familias.
  2. “Adivina la emoción” le pide al niño que lea la cara de uno de los padres que representa una de las ocho expresiones faciales básicas.
  3. “Captura la sonrisa” les pide a los niños que le den a otra persona pistas sobre la emoción que desean provocar, hasta que la otra persona lo represente. Esto ayuda a medir la comprensión de un niño de las diferentes emociones.

Estudio piloto ofrece resultados prometedores

Los 14 niños del estudio piloto utilizaron la aplicación para smartglass durante al menos tres sesiones de 20 minutos por semana durante un período de seis semanas. Al final, 12 de los 14 niños experimentaron una mejora significativa en su contacto visual, informó Wall.

En promedio, los niños mostraron una mejoría en sus síntomas de autismo. Seis de los 14 mejoraron tanto que realmente avanzaron en la clasificación del espectro autista: cuatro de grave a moderada, uno de moderado a leve y uno de leve a normal.

La terapia se basa en el análisis del comportamiento aplicado, un tratamiento del autismo bien estudiado en el que un médico utiliza tarjetas que representan caras con diferentes emociones.

Aunque esta terapia ha demostrado ser efectiva, tiene limitaciones, dijeron los investigadores. Las tarjetas de memoria no siempre pueden capturar toda la gama de emociones humanas, y los niños pueden tener dificultades para transferir lo que aprenden a su vida cotidiana.

Esta nueva tecnología inteligente podría ser un “gran avance” para ayudar a los niños con autismo a aprender del mundo que les rodea, en lugar de en un ambiente estéril, resaltó Thomas Frazier, director científico de Autism Speaks, organización dedicada a la defensa del autismo.

Tecnología es un “cambio de juego” para los niños con autismo

“Esto es un cambio de juego en el sentido de que sería en tiempo real. Habría comentarios inmediatos de las interacciones del mundo real“, mencionó Frazier.

“También aumenta la independencia“, agregó. “No tienen que tener un adulto, un terapeuta o un compañero junto a ellos todo el tiempo, incitando su comportamiento. Los lentes por sí solos pueden hacerlo“.

Wall afirmó que la aplicación es 97 por ciento precisa leyendo las caras, pero las preocupaciones sobre el 3 por ciento restante llevaron a los investigadores a agregar una función de “reinicio” al programa.

La iluminación extraña puede afectar el software de reconocimiento, al igual que las caras capturadas en ángulos extraños, explicó Wall. La función de reinicio captura unas pocas imágenes de la cara de un padre en un estado tranquilo, no expresivo, y utiliza esas imágenes neutras para restablecer el software.

“Francamente, los padres no deben usarla con frecuencia, pero sentíamos que era importante que estuviera ahí“, refirió.

Wall y sus colegas acaban de completar una prueba clínica completa de la aplicación Smartglass y la están preparando para su publicación.

“Los niños de medio a alto funcionamiento pueden progresar a un punto incluso en este programa entre las edades de 4, 5 y 6 años, en el que ya no necesitarán terapia conductual intensiva“, enfatizó Wall. “Ese es el objetivo. Esa es la esperanza“.

El nuevo estudio se publicó ayer en la revista npj Digital Medicine, y fue financiado por la Universidad de Stanford, los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y varias organizaciones filantrópicas.

 

Vía: Stanford Medicine News Center

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