Inicio / OPINIÓN / La importancia de la economía

La importancia de la economía

Opinión-colorErick Zúñiga

Las relaciones entre economía y política son de sobra conocidas y, en más de un sentido, sobrevaloradas. La célebre frase del por entonces candidato presidencial Clinton respecto a que no había mucho qué discutir en torno a la insatisfacción de los electores estadunidenses, marcó sin duda la pauta más contemporánea para comprender cómo la economía influye en los resultados electorales.

El ambiente político que está imperando en México en este inicio de año electoral se ha vuelto sumamente sensible a las cuestiones económicas. Bastó que el secretario general de la OCDE estimara que el país está en posibilidades de crecer a una tasa superior al 3.5% anual, para que casi de inmediato se desatara toda una oleada de comentarios y opiniones sobre el efecto que tal pronóstico podría tener en lo que suceda en las elecciones del próximo 7 de junio.

Como resulta obvio suponer, más de un analista consideró que lo dicho por José Ángel Gurría fortalece la posición y postura del partido en el gobierno, el PRI. Si la economía finalmente va a ofrecer mejores condiciones de vida para la población, sería poco sensato que los electores dieran su apoyo a partidos con un proyecto diferente al del presidente Peña Nieto.

Para fortuna de todos, tal argumentación no es necesariamente compartida por la mayoría de la población. No obstante, lo que sí es un hecho es que las declaraciones de Gurría están sirviendo para que los temas económicos no sean omitidos o minimizados por quienes están formulando ya las propuestas de campaña que serán discutidas entre febrero y mayo.

De esta manera, el sobrepeso que hasta hace pocos días tenía el tema de la inseguridad pública tenderá a hacerse menos, para incluir referencias a la situación del empleo, la inversión productiva y el comercio. Todo ello en detrimento de la popularidad y el apoyo social hacia el gobierno federal, por lo difícil que se muestra la situación en todos esos sectores.

Pero las dificultades no estarán sólo del lado del PRI, en tanto partido en el gobierno. Para el resto de las opciones políticas resultará igualmente complejo formular propuestas que sean convincentes a los ojos de los electores y de las organizaciones civiles dedicadas a medir y valorar a cada momento los avances económicos y sociales.

Esto es así, fundamentalmente, por dos razones. En primer lugar, durante 2015 ya nadie podrá enarbolar la bandera de un proyecto económico basado en la implementación de las llamadas reformas estructurales. Para bien o para mal, ése es ya un logro del gobierno del presidente Peña, si bien es cierto que para la gran mayoría de los mexicanos tales reformas siguen siendo algo vago y muy distante de su situación más cotidiana.

Quizás pueda haber algún ocurrente que presente un proyecto de cambio definido como la reforma de las reformas, pero aún en ese caso será muy difícil argumentar una propuesta que parezca siquiera sensata o realizable.

En segundo lugar, todos los partidos se enfrentan al dilema de ofrecer un modelo de desarrollo que combine adecuadamente todos los factores económicos, pero en un contexto de escasez y de fuertes restricciones fiscales, provocado por la caída de los precios del petróleo y la baja demanda en el mercado nacional. Cualquiera que plantee una estrategia que altere la dinámica de los sectores exportadores se enfrentará invariablemente al rechazo del empresariado nacional e internacional.

Como puede verse, los temas económicos tenderán a hacer más compleja la labor de partidos y de candidatos. Confiemos en que no habrá iluminados, ni seguidores ciegos que voten por el absurdo.

Revisar tambien

Zedillo, ‘chapulín fifí’ que brincó a empresa vinculada a gobierno: López Obrador

Agencias/El Presidente pidió que se apruebe la ley de austeridad que impedirá a funcionarios trabajar ...