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La dictadura perfecta

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

Aunque la época de las ideologías murió hace un cuarto de siglo, sus remanentes autoritarios se retuercen todavía en el seno de las sociedades democráticas.

Bien avanzado el siglo 21, las personas acuden a las urnas y depositan su voto movidas por algo muy concreto: el presupuesto nacional o local de ese año, la inadecuada pavimentación de una calle, la reconocida ineptitud de un alcalde, la entrega a domicilio de un bulto de cemento o de cuatro varillas, etcétera. A decir verdad, ni antes ni ahora, al menos en México, la gente se ha dejado influir por las ideologías a la hora de ejercer sus derechos democráticos.

Inclusive las razones emocionales son más fuertes y legítimas en este terreno, que el tortuoso maquiavelismo de las frases mercadológicas, los cartabones verbales y los groseros conceptos que algunos partidos llaman ideología o consideran su marco ideológico.

Desde tiempos tribales y cavernarios, el carisma de individuos privilegiados magnetiza y condiciona a los grupos humanos, que los escogen como sus líderes naturales. En un país donde el estado de derecho es muy precario, difícilmente puede existir una sociedad civil.

En nuestro país, algunas minorías autoritarias refugiadas en partidos políticos, recintos universitarios y medios de comunicación aspiran fanáticamente a manipular la opinión pública, a marcarle directrices, a establecerle metas y prioridades. Pensaríamos que se trata de una “dictablanda”, pero entre quienes aspiran a ejercerla todos los días es una dictadura a secas, bien que siempre frustrada, fallida.

Los auto considerados zares de la opinión aconsejan al Presidente de la República, le dicen qué hacer con su dinero y sus propiedades, con su esposa, cuáles secretarios de Estado debe despedir, si es prudente o no que salga del país en visita de Estado.

Asesoran a los líderes de los partidos políticos, quienes por su parte también se pintan solos para asesorar al presidente, a los gobernadores estatales, a los alcaldes de los municipios más grandes del país. Si estos dictadorzuelos son investigadores universitarios, se alzan como furibundos cíclopes en un país de ciegos, como faros para alumbrar el rumbo del país.

En un país de analfabetas funcionales, esgrimen sus doctorados emitidos por universidades europeas y norteamericanas, pero cursados con una pedagogía posmoderna que se asemeja mucho y abre todas sus puertas y ventanas al analfabetismo funcional. La masa de la población, compuesta de ciudadanos anónimos y sin privilegios, no les merece más que insultos y denuestos.

Son los acarreados, los votantes manipulados por la mapachería y el ratón loco, los adictos a la televisión y al futbol, a las actrices de telenovela, a los cantantes de moda. Aún así, intentan pastorearlos y prestarles su guía a través de las páginas de los periódicos, los programas de denuncia de la radio, cada vez más frenéticos y más frecuentes, los segmentos nocturnos de opinión en la pantalla chica, que a la verdad son tan técnicos y especializados, que hace falta que el fatigado y humilde televidente, que llega a su casa y se pone las pantuflas para escuchar a estos chamanes de la opinión, exhiba al menos una maestría en la Universidad de Columbia para comprenderlos.

Está flaca la caballada

En el arranque de las campañas para diputados federales, el PRI se encuentra el frente de las preferencias electorales en todas las encuestas.  A primera vista, parecería que el PRI tiene motivos para celebrar; se ve muy difícil que algún partido lo alcance o le quite el primer lugar en las preferencias.

Sin embargo, el desempeño de los partidos en los procesos electorales debe evaluarse a partir de sus expectativas iniciales. Y el PRI está muy lejos de sus expectativas. Una vez recuperada la Presidencia de la República en el 2012, el siguiente objetivo para el PRI era obtener la mayoría absoluta de la Cámara de Diputados, es decir, al menos 251 diputados.

Esa mayoría sería oro molido para el presidente Enrique Peña Nieto en la segunda mitad de su mandato, pues podría sacar adelante sus propuestas de reformas legislativas sin tener que negociar con otras fuerzas políticas. Pero con un 32 por ciento de la votación, que es el nivel que registra en estos momentos en promedio en las encuestas más serias, el PRI obtendría alrededor de 200 diputados.

En los comicios del 2012, el PRI obtuvo precisamente una votación del 32 por ciento en la elección de diputados federales, la cual se tradujo en 207 diputados federales incluidos los plurinominales, que son los que tiene actualmente.

A lo anterior hay que agregar que el PRI competirá coaligado con el PVEM en 250 de los 300 distritos, a diferencia del 2012, cuando la misma coalición postuló candidatos comunes sólo en 199 de 300 distritos.

Si el próximo 7 de junio el PRI obtuviera un porcentaje de votos similar al de la intención de voto que registra al inicio de las campañas, obtendría el mismo número de diputados que en 2012, pero tendría que ceder al PVEM más curules que las cedidas hace tres años.En las encuestas, el PRI está ubicado cinco puntos por debajo del resultado obtenido en las pasadas elecciones federales intermedias (2009), cuando alcanzó el 36.9 por ciento de la votación.

Su gran aliado, el PVEM, no le está ayudando. De las tres más recientes encuestas realizadas con la metodología establecida por el INE, dos –Reforma y Mitofsky—  colocan al Verde como quinta fuerza electoral, debajo del partido Morena.

Con entre 7 y 8 puntos, el PVEM se encuentra prácticamente en el nivel mostrado tanto en el 2009 como en el 2012.

Cinismo descarado

Todavía no sabemos con cuánta frecuencia el director de la Conagua utiliza helicópteros oficiales para asuntos personales. Mucho menos contamos con información sobre el uso de tales vehículos para satisfacer necesidades familiares o políticas de otros funcionarios públicos. Lo que sí resulta claro es que el empleo de un helicóptero que el domingo 29 de marzo por la mañana los recogió a él y a su familia afuera de su casa en Huixquilucan fue un abuso de David Korenfeld.

Él mismo confirmó, en un mensaje de Twitter, que un helicóptero de la Comisión Nacional del Agua lo llevó al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Inclusive, dijo que ya había pagado el costo por usar esa aeronave, aunque no dijo a cuánto ascendió.Pero de no haber sido publicado, el abogado Korenfeld no habría ofrecido disculpa alguna y mucho menos hubiera pagado el precio (no sabemos con qué tabulador) por llevar a su familia de viaje en un helicóptero que no es suyo.

Para mala suerte de Korenfeld, cuando el helicóptero aterrizó en el club de golf Bosque Real, un vecino suyo, Ignacio Vizcaíno, había salido al balcón y le llamó la atención el inopinado descenso, a poco más de un kilómetro de donde se encontraba. Como es aficionado a la aeronáutica tomó varias fotografías con telefoto y más tarde, cuando las vio en su computadora, advirtió que se trataba de un helicóptero del gobierno. Entonces las puso en su cuenta de Facebook.

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