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Ganadores y perdedores

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

Los cambios de esta semana en el gabinete no son para cambiar, si me permiten la redundancia. No buscan modificar la manera en que Peña Nieto ha gobernado, ni mucho menos un giro de timón. Si fuera partido de futbol diríamos que son cambios de “hombre por hombre”; el que entra cumplirá la misma función, no hay alguna modificación técnica “al parado del equipo” (disculpe que apele a la mala jerga futbolera, es domingo).

Los relevos y enroques en el gobierno simplemente significan que Luis Videgaray, el poderoso secretario de Hacienda, fortalece su control sobre el gabinete y amplía sus posibilidades para lo que vaya a suceder en el 2018. Lo más significativo de todas las modificaciones es el arribo de dos miembros de su equipo a la Sedesol y a la SEP, las secretarías políticamente más significativas de la administración pública tras Gobernación y Hacienda. Aurelio Nuño (SEP) quien fuera coordinador de asesores de Videgaray y José Antonio Meade (Sedesol), ex colaborador, manejarán el equivalente al 28 por ciento del gasto federal. Y más significativo aún: se trata de los dos ministerios claves en la negociación de las bases de apoyo social y eventual movilización del voto. El primero llevará la relación con más de un millón de maestros sindicalizados, el segundo, los enormes presupuestos destinados a los sectores populares.

Desde principios del sexenio se asumió que Peña Nieto gobernaría apoyado en dos brazos fundamentales y equidistantes: Miguel Ángel Osorio Chong, en la secretaría de Gobernación, y Luis Videgaray en Hacienda. Fungían casi como dos vicepresidentes, el primero a cargo del gabinete político, el otro del gabinete económico. Desde la campaña los dos habían operado como coordinadores con autoridad y liderazgo similares. Y, desde luego, ambos fueron considerados como los dos grandes rivales en la lucha por la sucesión presidencial en 2018. La lucha entre estos dos polos terminó formalmente esta semana.

Esto no significa que Luis Videgaray vaya a ser Presidente. Por un lado, porque en una elección abierta sería incapaz de atraer el voto masivo. Su personalidad no es precisamente carismática o arrolladora. Y, por lo demás, la secretaría de Hacienda no es la posición más favorable para despertar simpatías entre los contribuyentes o los empresarios. O al menos no la Secretaría de Hacienda que hemos padecido los primeros tres años. Pero esto podría cambiar. En los últimos días Videgaray ha dicho a diestra y siniestra que ya no volverán a aumentar los impuestos, IVA incluido, y en algunos círculos empresariales comienza a correr el rumor de que se estaría negociando con ellos un alivio del régimen fiscal.

Por otro lado, con Aurelio Nuño y José Antonio Meade, el secretario de Hacienda logra colocar a dos cercanos cerca de las posiciones de salida en la lucha por la Presidencia. Si por alguna razón su candidatura es invendible, al menos tendría la posibilidad de jugársela con alguno de los suyos.

Las razones de la “derrota” de Osorio Chong sólo pueden especularse. Es probable que se deba a una combinación de factores. El hecho de que Videgaray haya colado a Nuño como jefe de la oficina de Los Pinos, justo al lado de Peña Nieto en estos primeros tres años, seguramente ayudó a inclinar la balanza en su favor. Por otro lado, también afectó el hecho de que Osorio Chong venía de ser gobernador, es decir, estaba acostumbrado a ser su propio jefe; es sabido que en algunas coyunturas políticas actuó con excesiva autonomía para el gusto de Los Pinos. En cambio, Videgaray trabajaba en Protego Asesores, la empresa de Pedro Aspe responsable de la reorganización de las finanzas del Edomex cuando Peña Nieto era Gobernador. Nunca más se separó del ahora Presidente.

Más de los cambios

Al presentar los cambios en su gabinete, el presidente Peña Nieto recordó que tiene el compromiso de transformar a México, moverlo positivamente. Frente a las nuevas circunstancias y desafíos del país resolvió hacer cambios en la alineación del gabinete presidencial. Pidió a los nuevos funcionarios que se desempeñen con honestidad, con absoluta entrega, eficientes, eficaces y transparentes en el ejercicio de su responsabilidad pública.

Para los observadores del quehacer político, los cambios tuvieron como efecto inmediato rediseñar el escenario de la sucesión presidencial del 2018 con la incorporación de dos nuevos aspirantes: Meade y Nuño. Para nadie es un secreto que el gobierno atraviesa por horas bajas, por lo que la demanda de cambios se extendía en diversos sectores sociales como una forma de inyectar vitalidad a un gobierno al que le urgen buenas noticias.

Entre los cambios sobresale en primer término la designación de José Antonio Meade como secretario de Desarrollo Social. Tiene dos carreras, es economista y abogado con estudios de posgrado en Yale, que no es poco. Pero no sólo tiene una formación académica envidiable sino que el sexenio pasado, el del panista Felipe Calderón, ya fue secretario de Energía y Hacienda y en éste ya fue canciller y ahora titular de la Sedesol. Es de entrada un precandidato natural.

Lo acompaña en la aspiraciónAurelio Nuño, hombre fuerte de Los Pinos por varios años y que ya es el secretario de Educación. Ambos tendrán reflectores de sobra para informar de sus logros y demostrar sus talentos.

Otra que puede ser mencionado, aunque sea por el necesario equilibrio de cuestión del género, es Claudia Ruiz Massieu -sobrina del ex presidente Carlos Salinas e hija de José Francisco Ruiz Massieu- quien ocupará la cartera de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Su lugar en Turismo fue para Enrique de la Madrid, hijo del ex presidente Miguel de la Madrid y un servidor público muy esmerado, eficiente y alejado de cualquier escándalo.Un nombramiento que merece un comentario especial es el deRenato Sales Heredia, como nuevo Comisionado Nacional de Seguridad, un puesto clave y complejo en el que nadie suele hacer huesos viejos. Sales dejó la Coordinación Nacional Anti Secuestros, en la que venía realizando un trabajo encomiable para reducir el delito que más lastima a las familias mexicanas.

Jesús Reyes Baeza, nuevo director del ISSSTE y José Calzada, de Sagarpa, son nombres que se suman a la lista de ex gobernadores que han sido integrantes del gabinete de Peña, como Osorio, Murillo, Chuayffet, Enrique Martínez, Rosario Robles, Joaquín Coldwell.

Fuerte la grilla

No todos los Chuchos andan de capa caída. Ahí está el caso de Jesús Zambrano que acaba de amarrar un cargo por demás lucidor: será presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Puede decirse que cayó parado. Saldrá en muchas fotos de primera plana, pero no sólo eso, puede tirar línea. Señaló por ejemplo cuatro grandes males de aquejan al país: pobreza, corrupción, desigualdad e inseguridad.

No hay manera de rebatirlo. Esos son, ahí están y duelen cada vez más.

Un cuestionamiento quedó en el aire, ¿Zambrano también le tirará línea al diputado Agustín Basave?

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