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El problema de la educaciòn pública

Opinión-colorErick Zúñiga 

El actual problema con la educación tuvo su origen en haber usado al gremio magisterial, con su sindicato, para asegurar los votos que el sistema requería para legitimarse. En cada elección el compromiso de que todos los docentes emitieran su voto a favor del partido oficial se negociaba con  privilegios, prebendas o concesiones. Algunas de esas “conquistas” beneficiaban a los maestros y otras sólo a los líderes. Sin embargo, cada tres años, y especialmente cada seis, la negociación era más costosa para el país y sobre todo para el sistema educativo.

Al principio podía ser solamente aumento de salarios, pero cuando esto ya no era posible se empezaron a conceder privilegios de lo más variado, como el heredar las plazas. Cada maestro o maestra tenía el derecho de que al desocupar su puesto, por jubilación o por cualquier otro motivo, tenía la facultad de designar a qué familiar o amigo se lo de dejaba, independientemente de que reuniera los requisitos para desempeñarlo a cabalidad.

Otra de las concesiones consistía en que el sindicato podía pedir el número de plazas que le conviniera para que le asignaran maestros, sin grupo de alumnos a su cargo, para desempeñar “funciones sindicales”. Así se llegó a tener y todavía se tienen, maestros “comisionados” que cobran pero no imparten clases en ningún grupo.

Otra concesión más consistía en que el sindicato pedía un número de plazas, cada vez mayor, para que él colocara a los docentes, existentes o no, según su particular criterio. Esto se hacía sin analizar si había bacantes o si se requerían aumentar, por eso han aparecido tantos maestros que cobran pero no se encuentran en ninguna escuela. Y qué decir de las facultades que se le dieron al sindicato para decidir quién era ascendido, cambiado de plaza, o beneficiado con licencias con goce de sueldo.

Muy costoso  ha sido para el país el asegurar el voto del partido oficial para la “estabilidad política”. Hoy que el avance democrático del país requiere de otros mecanismos para la “coptación” del voto, está siendo muy difícil revertir esas prácticas ya que están lesionando intereses creados de líderes que no quieren perderlos y que han encontrado la forma de resistirse, poniendo como bandera y escudo el rechazo a la “evaluación de los maestros” la cual forma parte de la aprobada reforma educativa.

Todo lo anterior ha tenido un agravante, la descentralización educativa que  entregó esta responsabilidad  a los Estados y que tuvo el propósito, además de fortalecer el federalismo,  de crear condiciones para que cada uno impulsara el proceso educativo con estrategias acordes a su particular realidad.

Se esperaba que una sana competencia en metodologías lograra estimular la superación en cada Estado de la República y que además, permitiera una supervisión más cercana del proceso educativo, simplificando la administración y el seguimiento a los maestros. Estos propósitos sólo se lograron en muy pocos casos. La realidad es lo que mostró el análisis que llevó a la decisión de volver a la centralización.

Esperamos que el sistema sea capaz de sostener las condiciones que permitan dar cumplimiento a las reformas aprobadas ya que en esto se juega el futuro del país. Es necesario que no se  siga cediendo a las demandas de viejas prácticas y que la reforma educativa se realice a fondo, no sólo en el caso de la evaluación, sino en todos los aspectos que abarca. México está entre los países más atrasados en cuanto a los conocimientos y destrezas que los alumnos adquieren en la educación básica, lo cual  afecta la calidad de los resultados finales de los profesionistas mexicanos.

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