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El origen y no los efectos

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

Don Epifanio Álvarez Carvajal, padre de uno de los 43 estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, desaparecidos el pasado 26 de septiembre en Iguala, Guerrero, declaró hace unos días: “pienso ya en pedir cuentas a los líderes estudiantiles por haber llevado a mi hijo a realizar acciones fuera de la escuela”.Inquietud que se planteó en este espacio desde el pasado 30 de septiembre  y el 14 de octubre. Seguimos sin respuestas, aunque con algunos indicios que hemos difundido.

Por ejemplo, el del Comité “secreto” que gobierna la normal, y deja al director de la misma como figura decorativa sólo para fines administrativos. Grupo integrado por alumnos fósiles y gente externa al plantel, relacionada con el ERPI y el EPR que realiza labores de adoctrinamiento con los alumnos para convencerlos de sumarse a “sus causas” de lucha de clases, que incluye el boteo, la toma de casetas de Capufe, ordeña de autobuses e incursiones como las de Iguala.

¿No debieran exigir los padres de familia al Comité la presentación de sus hijos y aplicar el rigor de su consigna “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”? Se ha demostrado que a los normalistas los mandaron a boicotear el informe de labores de la esposa del edil de Iguala. Pero nadie dice quién los envió.

Gente cercana al caso señala que durante la declaración de los testigos sobrevivientes a la balacera y levantón, el pasado 26 de septiembre, el abogado Vidulfo Rosales intervino durante el interrogatorio del Ministerio Público e impidió que dieran los datos de quienes los habían enviado, bajo el argumento: “no tiene ninguna importancia, no tiene por qué preguntar eso”. ¿A quién protege?

Vidulfo Rosales, abogado del Centro de Defensa de los Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, quien se ha convertido en vocero de los padres de familia, ha dicho respecto de las investigaciones y detenciones hechas por el gobierno federal y la PGR: “Todavía hay muchas inconsistencias, vacíos, muchos cabos que atar y que se tienen que ir fortaleciendo”. En efecto, entonces podríamos comenzar por el principio y hacer público el nombre(s) de quien(es) los mandó a Iguala.

Todos saben en Tixtla y en la normal que nada se hace, se organiza o mueve sin que lleve el visto bueno del Comité, el cual advierte a los de recién ingreso que si se revelan a sus órdenes  habrá sanciones.Entre sus primeras tareas está la toma de casetas, un rentable negocio si se consideran las siguientes variantes. Nos dicen que antes del 26 de septiembre ocupaban la caseta de Palo Blanco de 10:00 a 15:00 horas y exigían a los automovilistas una “cuota voluntaria” de 50 pesos para cruzar. Ahora se instalan todo el día y piden la misma cantidad.

Si conservadoramente calculamos que a diario circulan en ambos sentidos de la carretera México – Acapulco unos mil autos  (500 de ida y 500 de vuelta) en temporada baja, hablamos de una colecta de 50 mil pesos, libres de polvo y paja, para el movimiento de Ayotzinapa en colusión con la CETEG. A estos números sume las ganancias de la caseta de La Venta que les ha dado por tomar y se ubica a la salida de Acapulco.  Negocio redondo.

Otra de sus actividades es la de secuestrar camiones con todo y chofer para sus movilizaciones, de momento tienen en su poder, en el patio de la Normal Rural, 18 unidades de las líneas Estrella de Oro y Estrella Blanca, que utilizarán para la marcha del próximo 6 de diciembre, a la que convocó Andrés Manuel López Obrador y su partido.

Quizá por ello don Epifanio Álvarez considera que “todavía  no es el momento de sentar en la mesa de los reclamos a quienes dirigen la comunidad estudiantil para no generar divisiones en el movimiento”.

Las razones de la renuncia

El segundo cumpleaños del gobierno de Enrique Peña Nieto está marcado por el vuelco sorpresivo que dio el estado de cosas de la nación a partir del caso Ayotzinapa, y que ha puesto bajo la lupa a todo el sistema político.

En ese proceso nadie se ha salvado. No se ha salvado el Ejecutivo Federal, que todavía no da una respuesta política para recuperar la confianza ciudadana perdida, y ni siquiera una respuesta de orden para devolver una mínima calma en distintas zonas del país. No se ha salvado el sistema de justicia, cuyas fallas están en el centro de la indignación popular. No se ha salvado el legislativo y no se han salvado los partidos, que son las instituciones menos prestigiadas de la democracia mexicana.

Dentro de los partidos, el que ha entrado en una crisis mayor es el PRD, cuestionado severamente por haber sido el vehículo electoral que ayudó al encumbramiento de José Luis Abarca como alcalde de Iguala. Un punto clave de esa crisis fue la renuncia de Cuauhtémoc Cárdenas a ese partido, que se fundara alrededor de su figura en 1989. Sobre ello comentaremos en este Empedrado.

Considero que hay dos razones detrás de la renuncia. Una es ideológica; la otra, de salvamento de imagen.

La ideología de la Revolución Mexicana en su vertiente cardenista ha sido, al mismo tiempo, el pilar que ha sostenido la labor política de Cuauhtémoc y la camisa de fuerza autoimpuesta, que mantiene a Cárdenas plenamente como un personaje incapaz de ver más allá.

Para entender mejor la renuncia del Ingeniero hay que recordar que, para Cárdenas, el aspecto fundamental de la democracia está en el programa, más que en los mecanismos para la toma de decisiones. En su concepción, una medida vertical, tomada desde un poder no compartido, pero cuyo contenido favorece a las mayorías, es democrática, a diferencia –por ejemplo- de una medida consensuada por las fuerzas políticas representadas en el Congreso, que favoreciera a los grupos más poderosos de la sociedad.

Cerrar ciclos

En su renuncia, Cárdenas critica la lógica de las tribus que ha imperado en el PRD, “el sistema de cuotas y pesos relativos”. Entiende que las tribus se desataron sólo después de su dirigencia y, tras desmarcarse del desbarajuste, señala que ese tipo de partido lo que menos hace es discutir el rumbo de la nación y tener un proyecto de país.Cuauhtémoc fue capaz de ver y señalar de manera explícita el clima de intolerancia y de linchamiento que generó el lopezobradorismo contra cualquier disidencia, así fuera la más mínima y con una censura sensata a ese delirio que fue el plantón postelectoral. Sin embargo, no fue capaz de entender que él fue parte central de un clima similar en los inicios de la agrupación: el impulsor, aunque fuera por omisión, de los vicios del sol azteca.

El pragmatismo a toda costa, derivado del arrinconamiento original de la matriz izquierdista y de la descomposición ideológica que siguió, es lo que ha puesto al PRD en la lamentable situación en la que está hoy.

El Ingeniero Cárdenas, en su carta, se deslinda de los efectos terribles de ese pragmatismo, que nació durante su gestión y se fue afianzando en años posteriores sin que él dijera nada. Lo hace ahora que se han puesto en evidencia sus alcances perversos y que su imagen como líder impoluto puede verse deteriorada.

Es seguro que Cuauhtémoc hubiera reprobado con firmeza esas alianzas criminales, de haber sabido de qué se trataban. Pero es también conocido que al Ingeniero muchas cosas le pasaban de noche cuando estaba al frente del partido o de la ciudad. En eso se parece al gobierno que critica.

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