Inicio / EL MUNDO / Lengua madrastra

Lengua madrastra

En Israel, el idioma árabe ha sido desde hace mucho tiempo

una lengua cuasi oficial. Es posible que pronto sea relegado.

EN ISRAEL, el idioma árabe se ha enseñado desde hace mucho tiempo en las escuelas, se habla en el parlamento y se coloca en las señales de tránsito. No es el idioma oficial, pero tampoco lo es el hebreo, la lengua madre de la mayoría del país. En lugar de ello, en una ley que se encuentra en los libros desde que los británicos gobernaban el territorio, se ordena que toda la correspondencia oficial sea publicada en árabe, inglés y hebreo. (Los líderes israelíes retiraron al inglés de esa lista tras la independencia del país en 1948).

Sin embargo, el árabe pronto podrá ser relegado de manera tácita. El 7 de mayo, legisladores israelíes aprobaron la redacción de un proyecto de ley largamente analizado en el que se definiría al hebreo como el “idioma nacional” de Israel. Unos días después, tras un ríspido debate en el parlamento, la mayoría de los legisladores votaron a su favor. Ahora, la ley enfrenta dos obstáculos más antes de que se convierta oficialmente en ley, pero el primer ministro Benjamin Netanyahu y su gobernante coalición de derecha la apoyan firmemente.

Para los árabes israelíes, que constituyen hasta 20 por ciento de la población de ese país, la ley golpea al corazón mismo de su identidad. Para los judíos israelíes, se trata de definir la suya propia. El proyecto de ley establece que Israel “es el hogar nacional del pueblo judío” y declara que “la realización de la autodeterminación nacional en el Estado de Israel es exclusiva del pueblo judío”.

Este lenguaje nacionalista es la razón por la que algunas personas celebraron ese proyecto de ley. Avi Dichter, el legislador israelí que lo propuso por primera vez, citó una parte de la letra de “Hatikvah”, el himno nacional de Israel, en una publicación de Facebook realizada el 7 de mayo, y escribió que éste era “un gran paso adelante para establecer nuestra identidad, no sólo de manera universal, sino principalmente hacia nosotros mismos, los israelíes, para ser una nación libre en nuestra tierra”.

En un correo electrónico enviado a Newsweek tras la votación, Dichter, el director del servicio de seguridad nacional de Israel, afirmó que la “condición especial” del idioma árabe en el proyecto de ley sólo servirá para crear “una verdadera infraestructura que pueda mejorar la condición de ese idioma”. Ni el árabe ni sus hablantes “resultarán perjudicados por esta cláusula”.

Grupos minoritarios de defensa de derechos y legisladores de oposición han manifestado rotundamente su desacuerdo. Ayman Odeh, presidente de la Lista Conjunta, el más grande partido árabe de Israel, publicó en un tuit que Netanyahu trataba de “destruir el estatus de la población árabe y excluir su cultura y su lenguaje”.

Ahmad Tibi, uno de los políticos árabes más populares de Israel, está de acuerdo. “Se trata de una ley racista y nacionalista cuyo propósito es dejar a un lado a la minoría árabe”, dijo en un mensaje de WhatsApp escrito en hebreo. “Resulta extraño que, 69 años después de su establecimiento, el Estado de Israel actué con un sentido de inseguridad tan demostrable”.

Los partidarios del proyecto de ley afirman que su objetivo no es provocar tensiones con los árabes israelíes, sino establecer más firmemente a Israel como el país de origen del pueblo judío. Desestiman las críticas de Tibi y de Odeh, afirmando que son un lenguaje codificado. “No están defendiendo los derechos de la minoría”, dice Avraham Diskin, especialista en ciencia política de la Universidad Hebrea de Jerusalén. “No están listos para aceptar la condición de Israel como una nación [judía]… lo cual es la razón de ser del Estado de Israel”.

Desde hace mucho tiempo, el gobierno de Netanyahu ha exigido que los árabes israelíes, al igual que los palestinos, reconozcan a Israel como un Estado judío. La Autoridad Palestina, que gobierna algunas partes de Cisjordania, ha reconocido el derecho a existir de Israel, pero rehúsa denominarlo Estado judío en lugar de un Estado multiétnico debido a su amplia población árabe. (Hamas, el grupo islamista que gobierna la Franja de Gaza, no ha reconocido a Israel y llama a la “liberación” de toda la Palestina histórica).

El proyecto de ley se produce en un momento en que una ola de ataques violentos perpetrados por árabes israelíes y palestinos de Cisjordania ha hecho que algunos líderes israelíes acusen a la población árabe de ese país de trabajar contra el Estado. Muchos árabes israelíes están en desacuerdo, pero afirman que enfrentan una amplia discriminación por parte del gobierno. Además del proyecto de ley, señalan la advertencia de Netanyahu durante el día de la elección en 2015, en la que dijo a los votantes que los árabes “se dirigían en manadas a las casillas de votación” (posteriormente se disculpó) y propuso un proyecto de ley para limitar los llamados a la oración de la fe musulmana en Israel y en el este de Jerusalén.

De cualquier forma, si el proyecto de ley es aprobado, algunos analistas afirman que será otro duro golpe contra la coexistencia entre árabes y judíos, en un momento en que el presidente estadounidense Donald Trump viaja por la región con la esperanza de reavivar el moribundo proceso de paz.

“Tener… al idioma árabe… como un idioma oficial es un reconocimiento de que existe una minoría que es una parte valiosa de nuestra sociedad”, señala Yossi Mekelberg, miembro de Chatham House, un grupo de analistas con sede en Londres.

Añade que, al degradar implícitamente a ese idioma, se envía un mensaje muy distinto a los árabes israelíes: Ustedes no pertenecen aquí.

Revisar tambien

Incendios en California, en fase crítica

Mansiones de millones de dólares en llamas: dos incendios forestales estallaron el miércoles en Los ...