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Controles fronterizos de China complican escapes en Norcorea

Casi todos los desertores norcoreanos se dirigen a China antes de abrirse camino hacia Corea del Sur.

Conforme China refuerza sus controles fronterizos, la cantidad de norcoreanos que escapan al sur se ha reducido pronunciadamente. Las estadísticas recopiladas por el Ministro de Unificación de Seúl muestran que la cantidad de norcoreanos que entran a Corea del Sur ha disminuido en un quinto (20.8 por ciento) en la primera mitad de 2017 en comparación con el mismo período del año pasado.

Según el Instituto de Corea para la Unificación Nacional, un grupo de expertos sudcoreano, Corea del Norte ha reforzado su frontera en los últimos dos años, añadiendo más alambradas eléctricas a lo largo de las 300 millas de longitud del río Tumen que separa a Corea de China y Rusia, reportó el Japan Times.

Casi todos los desertores norcoreanos se dirigen a China antes de abrirse camino hacia Corea del Sur para evitar la frontera tremendamente militarizada que separa las dos Coreas.

Desde que la nación fue dividida después de la Guerra de Corea en 1953, solo 30,805 norcoreanos han logrado escapar a Corea del Sur. La hambruna en la década de 1990 —cuando entre 600,000 y 3.5 millones de personas murieron— suscitó el éxodo más grande de Corea del Norte.

Los arribos de norcoreanos a Seúl llegaron a su cifra máxima en 2009, pero la cantidad de gente que arriba se ha reducido significativamente en los últimos tres años. Sin embargo, el equilibrio de género sigue siendo el mismo: 85 por ciento de los desertores son mujeres, ya que la ausencia de los hombres es notada en las unidades de trabajo con más rapidez.

Algunos expertos dicen que la caída en las cifras es resultado de una maquinaria propagandística más eficiente implementada por Kim Jong Un. Además, aun cuando muchos en Corea del Norte pasan hambre, el riesgo de inanición no es tan agudo como otrora lo fue, por lo que hay menos presión inmediata de huir.

Prácticamente, ahora es más costoso cruzar la frontera. La cantidad de dinero necesaria para sobornar a un guardia fronterizo también ha aumentado. En 2008, tan poco como 50 dólares era suficiente. Hoy, los desertores necesitan entre 3,000 y 6,000 dólares para convencer a un guardia de dejarlos escapar.

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