Inicio / OPINIÓN / El mismo problema

El mismo problema

 

Opinión-colorUno de los problemas más severos de la economía de estos días es que, mientras estamos viviendo problemas diferentes, la mayor parte de los sujetos económicos los ve con los anteojos antiguos —los que servían para los problemas de antes—.Durante décadas, el mundo entero estuvo traumado con la inflación, que distorsionaba expectativas, erosionaba ingresos y causaba todo tipo de desequilibrios. La fijación fue tan grande que se instruyó a los bancos centrales a tener una sola meta: mantener el alza de los precios bajo control.

Desde finales del siglo pasado, la inflación fue domada a nivel global. En este siglo XXI es sólo preocupación para unos cuantos países llevados por un gasto público enloquecido.El problema está en otra parte. Todo mundo está cumpliendo con sus metas de inflación, y casi nadie con sus metas de crecimiento. Varias naciones, sobre todo europeas, ya están de lleno en la contracara de la inflación: la deflación. Los precios bajan y las cosas están peor que antes.

¿Por qué es problema la deflación o incluso una inflación cercana a cero? Si un empresario considera que el dinero que haga mañana valdrá menos que el dinero de hoy, tendrá menos razones para invertir. Si el consumidor piensa que las mercancías que compre mañana serán más baratas, esperará a que bajen de precio y disminuirá el consumo (y con él, la demanda). Si la banca central no puede fijar tasas de interés reales lo suficientemente bajas como para restablecer la demanda, el resultado es una caída del salario, del ingreso, de los recursos fiscales y de la posibilidad de pagar deudas.

Hace unas décadas, había quienes pedían que nos acostumbráramos a vivir con inflación. Hoy no lo dicen abiertamente, pero el razonamiento prevaleciente entre las autoridades económicas y entre los académicos tradicionales es que hay que acostumbrarnos a vivir con tasas exiguas de crecimiento, si no es que en la depresión.

La verdad, es un absurdo. Como suponen que, por ahí de septiembre, la Fed cederá a las presiones del sector financiero y aumentará las tasas, desde ahora demandan dólares, aunque no paguen prácticamente nada, porque luego estarán más caros… pero como la demanda de dólares sigue alta a pesar de las bajísimas tasas de interés, no hay razón alguna para que éstas suban. La economía de EU se está financiando gratis.

Llevamos seis años de política de expansión monetaria en Estados Unidos (algo impensable para los economistas bienpensantes y para instituciones como el Banco de México) y no se ha desatado la inflación en ese país, que sí ha podido crecer y disminuir sus tasas de desempleo. En tanto, las naciones que más han obedecido la ortodoxia, han caído en una espiral de austeridad, bajo crecimiento, alto desempleo y más austeridad, menos crecimiento y todavía más desocupación.

Aún con esas evidencias, casi a diario nos encontramos con la cantaleta de que hay que evitar la inflación, reducir déficits —aún cuando los actuales sean manejables— y olvidarnos de nimiedades como los salarios reales o los empleos. Ya se sabe que lo importante son las variables macro, no las personas.

En esa misma tesitura encontramos el asunto del reciente, pero ya prolongado, proceso de devaluación del peso respecto al dólar, al que están sometidas hoy en día casi todas las divisas del mundo.

En México, las señales de alarma provienen de quienes vivieron las devaluaciones como algo traumático y, por lo mismo, suponen que al precio del dólar seguirán los de la tortilla, el huevo y quién sabe qué más. No ha sido ni será el caso: ni ahora, ni en 2008-09, cuando la depreciación fue más acentuada, se desatarán los demonios inflacionarios.

Erick Zúñiga

Revisar tambien

Zedillo, ‘chapulín fifí’ que brincó a empresa vinculada a gobierno: López Obrador

Agencias/El Presidente pidió que se apruebe la ley de austeridad que impedirá a funcionarios trabajar ...