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El menor que estuvo desaparecido en México, hospitalizado a la espera de su declaración

Marco Antonio Sánchez se encuentra “en muy mal estado físico y psicológico”, según su familia, mientras las dudas sobre qué ocurrió entre el martes y el sábado persisten

Aturdido, desorientado y golpeado. Marco Antonio Sánchez Flores ha pasado la noche en un hospital, después de seis días de zozobra. Los familiares del estudiante de 17 años, que había desaparecido el pasado martes después de ser detenido por policías de la Ciudad de México y fue encontrado a última hora del domingo, cuentan que “se encuentra en muy mal estado físico y psicológico”. Marco Antonio, además, estaba deshidratado y herido con un fuerte golpe en el pómulo, comentan. Ahora que se sabe dónde estaba, una nueva incógnita asalta a México: ¿Qué pasó con Marco entre el martes y el sábado? En recuperación, el testimonio del joven será clave para disipar las dudas sobre su desaparición, las condiciones y el motivo de su arresto y su peregrinaje hasta reunirse con su familia. Hasta la mañana de este lunes, el adolescente no había declarado.

Las autoridades de la Ciudad de México esperarán entre 15 y 60 días para citar a declarar a Marco Antonio. Este es el periodo, según el procurador capitalino, Edmundo Garrido, que tardará en sanar las lesiones físicas del menor, dijo en una entrevista televisiva. El joven también será sometido a pruebas psicológicas para evaluar si está en condiciones de dar su testimonio.

La Procuraduría de la capital mexicana ha confirmado este lunes que será la encargada de conducir las investigaciones, que han tenido en vilo al país en los últimos días. Familiares de Marco Antonio explican que las autoridades les han pedido que limiten la información que comparten a los medios y al público para “no entorpecer” las pesquisas y “no poner en peligro la seguridad” del menor. La petición supone un dilema para algunos de ellos, que han encontrado en la presión de la ciudadanía un apoyo para encontrarlo.

Después de días de confusión, de carecer de pistas sobre el paradero del muchacho, el caso dio varios giros inesperados en menos de 24 horas. En la mañana del domingo, Edith Flores, la madre de Marco, contaba frustrada en entrevista que la fiscalía “no tenía nada, ni sabía nada” sobre su hijo. Un par de horas más tarde, la Fiscalía Antiscuestros llamó a los padres para mostrarles vídeos que supuestamente habían captado al joven. Uno de ellos fue grabado en un juzgado del municipio conurbado de Tlalnepantla (Estado de México), a unas calles de la zona del Rosario, en la Ciudad de México, donde presuntamente la policía capitalina vio por última vez al joven. En el vídeo, Marco aparece sin abrigo y sin sus pertenencias, según lo que reconocieron sus familiares.

Casi al mismo tiempo, alrededor del mediodía, unas 200 personas protestaban en el Ángel de la Independencia por su desaparición. Minutos más tarde, la policía de la Ciudad de México admitía en una rueda de prensa que sí había detenido al estudiante, pero que había sido liberado más tarde a petición de un ciudadano que se encontraba en El Rosario, cerca de donde fue sometido por los policías. Las autoridades informaron de que dos agentes involucrados estaban bajo arresto enfrentando un proceso administrativo por la “inobservancia” de protocolos policiales.

Los dos policías involucrados en la detención de Marco Antonio han concedido este lunes una entrevista a medios de comunicación locales en la que han rechazado haber maltratado al joven y han dicho desconocer que le pudo haber pasado. Los agentes han reiterado que han detenido el estudiante en la estación “por solicitud de una persona”, pero dicen que lo han liberado pocos minutos después. Los agentes han justificado que no lo llevaron al Ministerio Público competente porque no existían “elementos suficientes” para esto.

Por la tarde, se filtró a la prensa que los padres habían visto los vídeos que mostraban a su hijo con vida, a la par que políticos, sectores de la sociedad civil y la Comisión local de Derechos Humanos se sumaron a la exigencia de dar con su paradero. El jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, anunció una conferencia de prensa para última hora del domingo. Se trataba de la primera comparecencia de Mancera sobre la desaparición de Marco. En menos de seis días, el caso fue tratado como una desaparición, un extravío y un secuestro, y en cada etapa se involucraron diferentes instancias judiciales y de Gobierno.

Mancera compareció dos veces en la noche del domingo. Una pasadas las ocho y otra poco después, para anunciar que la policía había encontrado al estudiante. El joven estaba a las afueras del fraccionamiento Los Álamos en el municipio de Melchor Ocampo, a casi 30 kilómetros de donde se presume que fue detenido. La vertiginosa sucesión de acontecimientos deja abiertos de momento la mayoría de interrogantes del caso. ¿Por qué la policía detuvo al joven? ¿En qué circunstancias lo liberaron? Y también, ¿cuál será el destino de los agentes?

“Vamos a seguir investigando, la carpeta no se cierra, tenemos una queja abierta que no se acaba con la aparición, necesitamos finalmente analizar qué pasó, hay que tener certeza de qué pasó en estos cinco días”, ha dicho este lunes Nashieli Ramírez, la titular de la Comisión local de Derechos Humanos, uno de los puntales de la familia durante el caso. “Solo confío en la Comisión”, contaba la madre de Marco, horas de conocer que su hijo estaba vivo.

La reconstrucción de los hechos a partir de un testimonio de un amigo de Marco, contado a través de varios familiares, apunta a que el estudiante se encontraba, alrededor de las 16.30 del martes, con un amigo en la colonia del Rosario. Habían salido a hacer fotografías. Siempre según esa versión, Marco Antonio vio un mural con un grafiti que le gustó y pidió a un joven que pasaba por allí que posara para una foto. Cuatro policías se acercaron y acusaron a Sánchez Flores de querer atracar al joven. Los agentes insistieron en que había cometido un delito y revisaron su mochila. Sánchez se asustó y echó a correr hacia una estación del Metrobús. Los uniformados salieron detrás de él, lo alcanzaron y lo maniataron, sostiene la familia a partir de lo que les contó el amigo. La última imagen que se conocía de él hasta este domingo por la tarde era de ese momento: una fotografía del joven, esposado y sometido por dos agentes.

Mancera reconoció que el caso llegó a los oídos de las autoridades hasta el jueves, cuando los familiares reportaron la desaparición de Marco. El jefe de Gobierno mostró también los vídeos que se habían enseñado horas antes para después dar paso a que Hiram Almeyda, el jefe de la policía, y el fiscal capitalino, Garrido, enfrentaran los cuestionamientos de los periodistas sobre la detención del joven. Almeyda descartó que se tratara de una desaparición forzada.

Mientras las investigaciones arrojan luz sobre lo que sucedió la tarde del martes, un inmenso hoyo negro persiste sobre lo que pasó en los seis días que transcurrieron entre la detención y la aparición de Marco. De momento, él es el único que puede contestar a la mayoría de las interrogantes. En la Preparatoria 8 Miguel E. Schultz, de la UNAM, donde estudia Marco Antonio, varios estudiantes han realizado un paro de actividades en el plantel desde la mañana de este lunes para protestar por el caso de su compañero y exigir el castigo de los policías que lo detuvieron. Ciudadanos y familiares de Marco tienen previsto celebrar una manifestación en la tarde del lunes para exigir respuestas sobre la actuación de los policías, pero temen que el hallazgo entierre gran parte de los interrogantes. La búsqueda ha terminado, pero el misterio sigue: ¿Qué pasó con Marco Antonio Sánchez Flores?

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