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El malestar en los cuarteles no lo deja dormir a Maduro

LA NACION/CARACAS.- El ruido de sables regresó a Venezuela en medio de la peor crisis social, económica y política de su historia. Seis tenientes coroneles fueron detenidos a principios de mes en diferentes batallones del país, acusados de traición a la patria,instigación a la rebelión y de actuar contra el decoro militar, según confirmaron sus abogados defensores tras ordenar anteayer su encarcelamiento una corte militar de Caracas.

Los “rebeldes” habrían puesto en marcha el Movimiento de Transición a la Dignidad del Pueblo. Cuatro de los detenidos estaban al frente de sus batallones, con poder de combate, en Caracas, San Cristóbal, capital de la fronteriza Táchira y el estado más rebelde del país, Valencia y Calabozo. El más conocido de todos ellos es Iver Marín Chaparro, comandante del Batallón Ayala.

Nicolás Maduro acusó el viernes a Estados Unidos de alentar un golpe de Estado militar “de manera abierta y pública”.

Llama la atención que los detenidos son oficiales jóvenes, menores de 40 años, que ingresaron al ejército con Chávez ya en el poder.

“La información que se maneja es que se estaba preparando una insurrección de alto alcance”, confirmaron a la nacion fuentes militares.

Poco más se conoce oficialmente del operativo desplegado por la Dirección General de la Contrainteligencia Militar, encargada de vigilar estrechamente los cuarteles.

“La oposición dejó de ser un problema para pasar a serlo el sector militar”, resumió a la nacion Rocío San Miguel, presidenta de Control Ciudadano, que afirma que el nivel de preocupación gubernamental es “muy alto”, ya que el mayor peligro para Maduro “viene de sus generales y almirantes”.

San Miguel añade que por primera vez en el mandato de Maduro incluyó en sus escenarios posibles “un golpe, no necesariamente violento, sino como producto de un acuerdo del chavismo militar en las fuerzas armadas”.

La revolución ha extremado en las últimas semanas las detenciones de militares para mantener a la institución “sumisa y leal a la revolución”, además de blindarse en el poder, según Control Ciudadano.

La persecución contra sospechosos o quienes han mostrado su malestar ante la deriva del país se une así al constante hostigamiento que sufren militares tan conocidos como el general Raúl Isaías Baduel, compadre de Hugo Chávez.

Baduel permanece desde el año pasado en un calabozo de la siniestra sede caraqueña del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), incomunicado también desde hace cinco semanas pese a las denuncias de sus familiares y de Amnistía Internacional. Quien fuera el hombre clave para el fracaso del golpe contra Chávez en 2002 fue degradado y destituido la semana pasada por decreto presidencial, junto a una veintena de militares implicados en el llamado Golpe de Estado Azul y Jericó, además del chavista Hebert García Plaza, huido a Estados Unidos.

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