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El mal presente

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

Respecto de la desaparición y muy probable muerte de los 43 estudiantes que se encuentran aún en calidad de “desaparecidos” en el estado de Guerrero, existen todas las dudas y preguntas posibles. Lo paradójico es que las más simples siguen sin ser siquiera planteadas en su dimensión y profundidad.

La que en mayor medida puede llegar a conmover, no por la estructura de la cuestión, sino por las posibles implicaciones de la o las respuestas que se den, es la relativa a por qué, en caso de que así se confirme en los próximos días, los perpetradores tomaron la decisión de asesinarlos.

No existe hasta el momento de escribir estas líneas, evidencia pública respecto de una posible confrontación, cuestionamiento, crítica, lucha o cualquier otra acción de los estudiantes respecto del grupo criminal denominado como “los guerreros unidos”, a quienes se les imputa la responsabilidad de este hecho infame.

Es decir, no se tienen indicios respecto de que los jóvenes desaparecidos atentaran en contra de los intereses de la organización criminal señalada; en ese sentido, su “levantón” carece de toda lógica explicativa; ya no se diga de toda posibilidad de comprensión humana.De confirmarse así, estaríamos ante uno de los hechos de barbarie más extremos cometidos en nuestra historia reciente. Pues lo que queda, luego de cualquier intento de explicación lógica, es el absoluto sinsentido de la violencia y la maldad más fría que puedan existir.

Por lo anterior, debemos ser capaces de incorporar en este debate categorías éticas; porque de lo que se trata en el fondo es de la posibilidad de tener una vida civilizada regida por un orden institucional capaz de dar cumplimiento al mandato de garantizar el amplio catálogo de los derechos humanos contenido en nuestra Carta Magna.No puede asumirse que éste es un caso más de violencia absurda del crimen organizado. Debería asumirse antes bien como un punto de inflexión en la todavía joven administración del presidente Peña Nieto, a fin de potenciar las acciones requeridas para reestablecer el orden perdido en las últimas administraciones, particularmente en la del calderonato, en el cual se construyó una lógica carnicera sin precedentes.

Hay quienes creen en una vida más allá de la que nos tocó vivir. Y en esa creencia, mayoritariamente se piensa que el mal tiene un carácter trascendente, es decir, que es propiciado por fuerzas ocultas que buscan nuestra perdición y el control eterno de nuestras almas.

Sin embargo, más allá de estas formas de concebir al mundo y la vida, lo que deberíamos ser capaces de comprender es que, por el contrario, en el mundo fáctico del aquí y el ahora, el mal tiene antes bien una naturaleza inmanente; es decir, está en nuestro entorno, al lado de nuestras casas y a veces en el interior mismo.

Y que este mal, cotidianamente presente, puede llegar a concretarse en la forma que algunos filósofos han denominado como “el mal radical”. Lo más preocupante es que, si estamos ante algo así, las leyes y las instituciones, tal y como las conocemos, poco tienen que hacer frente a quienes deciden, quizá por diversión, quizá sólo como una demostración perversa de fuerza, asesinar a un grupo de jóvenes cuyos ideales, sueños y esperanzas terminaron en una fosa clandestina.

Desde esta perspectiva, no exageran quienes están exigiendo considerar a este crimen como uno de carácter de lesa humanidad, porque aquí se atentó en contra del orden social; de la posibilidad de convivir en colectividad y de vivir en paz unos al lado de los otros.

Grilla partidista

Entiendo que la grilla interpartidista le haya permitido a los chuchos retener el poder de la franquicia, lo que no me explico es por qué en el reparto intertribal le otorgaron el fémur a Carlos Navarrete. Sí en la ecuación a+b+c=d, la a equivale a fuerza de la tribu, la b a la negociación con las tribus menores y la c a las componendas al interior de la tribu, le doy vueltas al resultado: d= a Navarrete y las cuentas no me salen ni con ábaco ni con el Príncipe de Maquiavelo. O Navarrete tiene los colmillos de un tigre de bengala, o los chuchos juegan a la ruleta rusa apuntándose al empeine.

Ya algunos periodistas hicieron un agudo retrato de Carlos Navarrete al comparar su discurso con el del Chavo del Ocho. Tienen razón, pensemos que el axioma del Chavo es aplicable para evadir un problema de manera cantinflesca.

En otras palabras, la esencia de un problema enunciado axiomáticamente como “fue sin querer queriendo” puede aplicarse en varios contextos en los que es necesario minimizar las consecuencias, trátese de las travesuras de un chamaco que vive en un barril o de la grotesca evasión de la responsabilidad de un partido nacional que entronizó a un delincuente que tal vez bajo presión, o tal vez sin ella, disparó contra sus ciudadanos jóvenes y desapareció a más de cuarenta de ellos de la faz de la tierra, con la burda multicomplicidad (estatal y federal) que un genocidio así trae consigo y que bajo ninguna circunstancia pretendo minimizar.

Lo que no se podrá negar es que entre el humor del chavo y el de Navarrete hay un mundo de diferencia. El del primero es popular, el del segundo inexistente. De agudeza mental mejor ni hablar. Hay políticos que pueden navegar con bandera de ingenuos porque así les conviene, pero hay otros, como el flamante dirigente del sol azteca que no necesitan velas para romper las olas.

El gran problema del perredismo es que en 2015 se va a jugar varias plazas, como dirían los narcos a quienes llevan al poder. Una de ellas es la de Guerrero y la otra la de las delegaciones y las diputaciones de Chilangolandia.

La primera duele e indigna, es un estado fracasado donde manda la delincuencia organizada, la segunda enoja porque mientras muestra un problema de seguridad creciente que parecen no querer atender sus responsables, tiene otro mayor de desarrollismo caótico, basado en la violación sistemática a las normas que regulan el crecimiento razonable.

Al nuevo tigre del perredismo le va a tocar bailar con una corte de tigresas feas. En Guerrero tendrá que ayudar a sostener a un gobernador que trátese de huracanes o de genocidios, nunca sabe nada.

Ya lo habíamos vivido

La película de un PRD arrepentido por haber encubierto a un delincuente, ya la habíamos visto.En septiembre del 2010, varios diputados federales del PRD metieron a escondidas al palacio legislativo de San Lázaro a Julio César Godoy Toscano, hermano del entonces gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, para que no lo detuviera la Policía Federal.Sobre Godoy Toscano, quien era diputado electo, pesaba una orden de aprehensión por su relación con el cártel entonces conocido como La Familia Michoacana, encabezado por Servando Gómez, La Tuta.

Para burlar el cerco de la Policía Federal, Godoy Toscano fue introducido desde el 21 de septiembre en la camioneta de Guadalupe Acosta Naranjo, entonces vicecoordinador del grupo parlamentario del PRD.

Godoy permaneció dos días escondido en las oficinas del entonces coordinador parlamentario del PRD, Alejandro Encinas, de las cuales salió muy sonriente para rendir protesta al cargo y así obtener fuero.Tres meses después, cuando se hicieron públicas algunas evidencias del involucramiento de Godoy con el crimen organizado, Acosta Naranjo declaró que “de haberlo sabido, no lo habría ayudado”.

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