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El gobierno de Trump eliminará el permiso de trabajo para cónyuges de inmigrantes legales con visa H-1B

Empresas de tecnología de EEUU dependen en buena medida de trabajadores inmigrantes altamente especiializados con visa H-1B. (Archivo)

El gobierno de Donald Trump continúa apretando las tuercas del sistema de inmigración estadounidense, en buena medida impulsado por cuestiones ideológico-políticas apoyadas por la derecha radical, pero al hacerla produce amplio desasosiego social, sobre todo en la comunidad inmigrante,  e induce nuevos problemas y pérdidas para amplios sectores económicos del país.

Y su embestida no es sólo contra los indocumentados. Los inmigrantes legales también están en la lista de los que serán afectados por las nuevas disposiciones de la administración.

En especial, como indica Amy Bhatt en The Conversation, las esposas y esposos de los beneficiarios de visas H1-B, que se otorgan a trabajadores altamente calificados. Ellos serán afectados dado que el gobierno federal determinó el pasado 14 de diciembre eliminar la autorización laboral asociada a las visas H-4 (que data de tiempos de Barack Obama), que otorgaba permiso de trabajo a los cónyuges de beneficiarios de visas H-1B.

Las visas H-1B son temporales, conceden derecho a residir y trabajar en Estados Unidos por cinco o seis años y permiten tras cierto tiempo al beneficiario solicitar la residencia permanente. Sus parejas, con visas H-4, también pueden en su momento solicitarla en conjunto.

La decisión de la administración de eliminar las visas H-4 ha sido defendida como una medida para proteger el empleo o el salario de los estadounidenses ante la competencia de extranjeros que están en el país, no necesariamente porque fueron traídos y contratados por empresas estadounidenses (como son los beneficiarios de las visas H-1B de las que las H-4 se desprenden) sino simplemente porque tienen el beneficio de la relación de pareja.

De acuerdo al portal de derecha radical Breibart, unas 78.000 cónyuges de beneficiarios de visas H-1B recibieron visas H-4 con derecho de trabajo desde que esa opción fue aprobada por el gobierno de Obama.

Las visas H-1B se conceden a extranjeros con habilidades calificadas en sectores económicos donde, en principio, no existe disponibilidad suficiente de estadounidenses con esas capacidades. Pero, de acuerdo a Bhatt, la eliminación del permiso de trabajo de las visas H-4 afecta mayormente a mujeres (las esposas de los beneficiarios de las H-1B, que son mayoritariamente varones), lo que tendría un componente discriminatorio. Otros críticos consideran que la eliminación de ese beneficio laboral es una muestra de xenofobia.

Adicionalmente, el recortar el beneficio laboral a las visas H-4 limita las posibilidades de las familias de esos inmigrantes, que ahora dependerán económicamente sólo del beneficiario de la visa H-1B base. Se trataría de una forma de desalentar en cierto modo la inmigración definitiva, pues menos capacidades de desarrollo profesional y económico pueden conducir a muchos a optar por no mudarse a Estados Unidos o por no permanecer en el país.

Con ello se acota uno de los blancos preferidos de Trump y la derecha: la llamada “inmigración en cadena”, que no es sino la posibilidad de reunificación familiar. Tras cierto tiempo, beneficiarios de la H1-B pueden llegar a obtener la residencia y luego la ciudadanía, y con ello traer al país a familiares cercanos elegibles. Pero evitar de entrada que las parejas de las personas con visa H-1B puedan trabajar, recorta las posibilidades de quedarse en el país. Al menos de modo legal.

Y, dado que la mayoría de las personas con visa H-4 son mujeres, quitarles la posibilidad de trabajar merma su desarrollo profesional, acota el ingreso familiar y tiene impactos emocionales y psicológicos, situaciones complicadas cuando uno se encuentra en un país extranjero.

Por ello, esa medida ha sido tachada de cruel y poco compasiva, justo lo contrario a lo que un sistema de inmigración justo debería ser, máxime cuando se considera que se trata de inmigrantes legales que llegaron al país, vía su cónyuge con visa H-1B, por necesidades económicas específicas de empresas estadounidenses y que han cumplido con todos los requisitos marcados por la ley aplicable.

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