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Despiden a Sergio Bautista del INAH, llega Joel Vásquez

 

 

2-DespidenEl esperado relevo del delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el estado se dio el pasado miércoles 4 de mayo en el auditorio del Centro Cultural Santo Domingo.

En una sesión fría, encabezada por Diego Prieto, secretario técnico del INAH, fue presentado Joel Omar Vázquez Herrera como sucesor de un gris Sergio Bautista, quien taciturno oía reclamos de la base trabajadora, a la que, sin embargo, nuevamente hacía que escuchaba.

Egresado de la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma de Querétaro, el nuevo encargado de la Delegación cultural se desempeñó hasta el martes como director de Cultura Demográfica en el Consejo Nacional de Población, dependiente de la Secretaría de Gobernación federal. Presentando su trabajo recepcional en el año 2012, titulada “La práctica médica doméstica”, no encontrando alguna otra evidencia de su experiencia en el sector, llega a intentar sacar del naufragio general que padece el INAH a Diego Prieto en Oaxaca.

Podría ser motivo de una tradicional calenda, lo merece. Pero con el desempeño de Sergio Benigno Bautista Orzuna como delegado del Centro INAH Oaxaca ya no sabemos si reír, llorar o simplemente decir que Joel Omar Vázquez Herrera se ha sacado, como se dice en el argot, la ‘rifa del tigre’ sin haber comprado boleto. Simplemente su antecesor le ha dejado el patrimonio de ser el peor encargado de la oficina de la representación de la otrora noble y reconocida institución cultural federal.

Y es que el recuento de los daños no puede ser otro que el ‘fachadismo’ imperante en el Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca, en claro contubernio con la Dirección del Centro Histórico del Municipio de Oaxaca de Juárez; los incendios sin respuesta en la Zona Arqueológica de Monte Albán y Atzompa; y los innegables avances de la mancha urbana en Xoxocotlán sobre este patrimonio de la humanidad.

También se incluye el nulo peso de la institución en las sesiones de consejos, reuniones, simposios o actos conmemorativos alusivos a la cultura en por lo menos tres años de su gestión. Negando licencias sin justificación para obras como la Cineteca estatal, o impidiendo la apertura del Museo Frissell.  Aplicando a los amigos justicia y gracia, parafraseando al Benemérito, a aquellos delitos flagrantes como la destrucción de patrimonio cultural en pleno centro de Mitla. Ni una denuncia en casi cuatro años de gestión.

En la opinión de Simon Weil, filosofa francesa de principios de siglo XX, la destrucción del pasado es el mayor de los crímenes. No es asunto sencillo, sólo fuimos testigos de tropiezo tras tropiezo de aquel que prometió revolucionar y quedó apabullado ante su novatez ante el ambiente oaxaqueño.

Los trabajadores del INAH Oaxaca manifiestan que sólo esperan un responsable al tamaño del patrimonio cultural del estado, ya fue suficiente experimento los últimos cuatro años de gestión cultural del presente Gobierno federal en un instituto que hace agua por todos lados.

Llegó como se fue, sin pena ni gloria. Comprobando una vez más que la destrucción es la panacea de los iracundos. (Agencia JM)

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