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De forma, no de fondo

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

Pocas cosas hay tan humanas y tan libres como reírse. Y si hablamos de libertad, pocas cosas hay tan democráticas como la libre expresión, como el ejercicio de escribir sin temor a nada, de aguijonear con la pluma ahí donde más les duele a los poderosos, que suelen ser los que menos se ríen de este mundo y los que más se empeñan en amargarnos la vida.

Si de algo puede estar orgullosa la democracia occidental es de su prensa libre, la que acusa y señala con el dedo a los que abusan y se aprovechan de sus cargos, la que denuncia a quien incumple un mandato democrático, y por qué no, la que echa sal y pimienta a las noticias para que nos saque aunque sea una sonrisa.

Si una mañana sale Charlie Hebdo con una caricatura de la Virgen de Guadalupe traficando cocaína en la frontera, en un número especial dedicado a la situación en México, pues habrá quien proteste ruidosamente y otros que celebren la ocurrencia, pero no imagino tanto odio acumulado como para asesinar a todos los periodistas y personas que se encuentren en la redacción de la revista.

El problema de fondo, el que temíamos y se ha hecho dramáticamente realidad, es que sí hay quien asesine a sangre fría por una caricatura. Defendemos la libertad de expresión, pero olvidamos que no todo el mundo la defiende, sino que la odia y la ataca.

Los musulmanes más radicales, esos mismos que se aprovechan de internet para mostrar cómo decapitan a periodistas sin que les tiemble el pulso, son los que odian a muerte a los que los caricaturizan.

No entienden que los moneros de Charlie Hebdo no blasfeman a Mahoma, sino que se burlan de ellos precisamente porque cuando atacan lo hacen en nombre de un profeta que habló de paz. No lo pueden entender porque ellos viven en otra época, oscura y medieval; no entienden ni aceptan la modernidad ni la separación Religión-Estado, y esto es un problema muy serio para nuestro mundo.

El mensaje que queda claro después de lo ocurrido ayer es que los fanáticos han declarado la guerra al resto del mundo. Fanáticos desde luego hay en todas las religiones, desde los supremacistas blancos que matan a negros e hispanos, con una mano sosteniendo la Biblia y la otra un fusil, hasta judíos, como el que mató al primer ministro Isaac Rabin para que no hiciera la paz con los palestinos; pero lo de los yihadistas musulmanes es un problema global.

De su odio asesino no están a salvo ni musulmanes moderados, ni los occidentales “infieles”, ni desde luego los periodistas que se burlan de ellos. Lo vemos cada día y la comunidad internacional tiene que reaccionar, empezando por no atizar la islamofobia, como está ocurriendo de forma preocupante en Alemania, sino haciendo todo lo contrario.

Pero ¿cómo lograrlo? Se me ocurre una palabra que lleva demasiado tiempo corroyendo las almas de muchos musulmanes, incluso los nacidos en Occidente: Humillación. Hay que acabar de una vez por todas con la humillación del pueblo palestino ocupado.

Pero son los gobernantes y no los periodistas los que tienen que deshacer este nudo gordiano. A nosotros que nos dejen seguir informando y a los caricaturistas que sigan burlándose de la realidad. Sin ellos el mundo será un poco más oscuro. Que no paren de dibujar nunca.

Al pueblo pan y circo

El gobierno federal emanado del PRI hará en este año electoral lo que este partido le impidió hacer al gobierno panista al final del sexenio pasado: regalar millones de televisiones digitales a familias de escasos recursos.

El 2 de septiembre del 2010, el entonces presidente Felipe Calderón emitió un decreto mediante el cual se adelantaba el apagón analógico —originalmente programado para el 2021— y se establecía un apoyo del gobierno a las familias pobres para que pudieran acceder a la nueva tecnología.

En apego a dicho decreto, la Sedesol regalaría televisiones o decodificadores a partir del 2011, año en que se llevó a cabo la elección en el estado de México, y continuaría en el 2012, año de la elección presidencial.

Diputados y senadores del PRI calificaron el decreto como “electorero” y, con el argumento de que Calderón había invadido las facultades del Congreso, promovieron una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El PRI logró frenar la aplicación del decreto de Calderón, gracias a una suspensión provisional concedida por la ministra Olga Sánchez Cordero.Tras estudiar el fondo del asunto, el pleno de la SCJN le dio la razón a Calderón y validó el decreto de referencia el 15 de noviembre del 2011, pero ya era tarde para poner en marcha la entrega de televisiones, pues al gobierno solo le quedaba un año.

El nuevo gobierno, encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto, heredó el proyecto y lo puso en marcha casi de inmediato, mediante la entrega de decodificadores en Tijuana, Baja California.En febrero de 2014, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes decidió que a partir de esa fecha se entregarían televisiones en lugar de decodificadores.

Ese año fueron entregados cerca de tres millones de televisores en algunos estados del norte del país, pero la mayoría de los aparatos, cerca de diez millones, será entregada entre enero y agosto de este 2015, en coincidencia con las precampañas y las campañas electorales.Las televisiones costarán en total 19 mil millones de pesos que saldrán de los impuestos, gasto que estaría justificado si las televisiones fueran productos de primera necesidad.

Los beneficiarios de las televisiones serán seleccionados de los padrones de la Sedesol. Al final del sexenio muchos de ellos quizá no habrán superado su condición de pobreza, pero tendrán una pantalla plana en su casa.

Condenado por las circunstancias

Víctima de muchas circunstancias, responsable de otras, el presidente Peña Nieto está “condenado” a que haga lo que haga, diga lo que diga, ser repudiado por una importante cantidad de mexicanos. Él lo debe de saber bien, al igual que su equipo, y está obligado a trabajar,no para cambiar el cerradopunto de vista multitudinario, más bien por el auténticobeneficio del país.

No debe de ser fácil para elpresidente el saberse repudiado por millones, debe de atar atento al sentir popular, pero no puede de ninguna manera tomardecisiones, como se ha hecho en varias ocasiones, medidaspopulistas para intentarsatisfacer a las masas.

Peña será durante los años que le quedan como presidente criticado, inevitablemente por la opinión pública. No hay de otra.Si no hubiera llegado él a la presencia, el que haya sido sería igualmente “golpeado” por opiniones. Es imposible tener contentos a todos. En estos días ir en contra de lo que haga el gobierno y Televisa es tendencia.

Cuando llego Peña a la presidencia, penosamente las cosas en el país estaban muy mal; podríamos hacer un ejercicio para decidir cuándo estábamos, o si estamos peor. Es positivo que exista una sociedad crítica. Un reto importante está en diferencias los comentarios de exigencia con sustento y los que carecen de fondo.

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