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Cosas del calentamiento global

 

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

Al oír o leer la mayor parte de nosotros la palabra transgénico inmediatamente pensamos en algo peligroso, amenazante, antinatural. Y es lógico, implica “traspasar”, “ir más allá de”, “modificar”, “alterar” la genética de seres vivos. Reconozco que el término no fue afortunado desde sus inicios. Ese mismo fenómeno, pero a la inversa, se presentó cuando se describió un fenómeno negativo, verdaderamente amenazante para el ser humano , el Calentamiento Global, como el impacto de “los gases efecto invernadero”.

Un invernadero nos trae imágenes a la mente de una instalación promotora de vida, amable con el ambiente, contacto con las hortalizas, generadora de bienestar. En el imaginario colectivo social, los gases efecto invernadero no son tan peligrosos como los transgénicos.

Para construir un consenso global útil para la sociedad humana en los temas del Desarrollo Sustentable, el gran reto de nuestros tiempos, es imprescindible desarrollar una nueva Comunicación Ambiental que acerque al ciudadano común a las realidades basadas en la razón para facilitar las soluciones que nos garanticen un futuro como raza humana.

En octubre del 2011 alcanzamos la sorprendente cifra de 7 mil millones de seres humanos en el planeta Tierra. Cuando yo nací, y al momento de escribir estas líneas no soy un anciano (me encuentro en la plenitud de mis capacidades intelectuales, físicas y sexuales), mi país tenía 20 millones de habitantes, y mi planeta tenía 2 mil quinientos millones de seres humanos. En el brevísimo espacio de tiempo de mi devenir en este mundo, he visto crecer la población de México de 20 a 105 millones (5 veces más) y la población planetaria de 2 mil quinientos a 7 mil millones (dos y media veces más). En el mundo nacen diariamente 250 mil niños, aumentando la población humana del planeta en más de 90 millones cada año. La gran mayoría de ellos nacen en condiciones precarias.

Esto se debe a la disminución de la mortalidad infantil y de las enfermedades infecto-contagiosas y del aumento significativo en la producción de alimentos. Estos éxitos portentosos de la civilización se han convertido en una espada de Damocles que puede cercenar la existencia misma del homo sapiens. Es evidente que tenemos que estabilizar la población mundial en 9 mil millones, cosa que sucederá indefectiblemente en el año 2040 (¡dentro de 28 años!). Los bebés que están naciendo hoy, tendrán que competir, cuando tengan 28 años, con 2 mil millones más de  demandantes de recursos  de los que actualmente se disputan los espacios físicos, los lugares en las escuelas, los empleos.  Este cambio requiere un cambio estructural en el paradigma del desarrollo: Tendremos que aprender a avanzar en la calidad, y no sólo en la cantidad.

El Club de Roma, un grupo ad-hoc de economistas de renombre mundial que se empezó a reunir en Roma a fines de los años sesentas del siglo pasado, analizó por primera vez la relación entre el consumo de recursos del ser humano y la oferta de los mismos por parte del planeta. Calcularon que con la economía clásica, se necesitarían dos planetas y medio para brindarle a todos los seres humanos un nivel de vida digno.

Así como hemos avanzado en la prolongación de la vida humana, debemos avanzar, a la luz de la razón, en la satisfacción de las necesidades de alimentos para una población que crece rápidamente. No hacerlo, sería actuar irresponsablemente.

Uno de los tres temas estratégicos para lograr el despegue de México hacia un país de primer mundo, junto con la educación útil para los jóvenes del tercer milenio y el respeto al estado de derecho, es la seguridad alimentaria. Esta no se conseguirá sin el aprovechamiento de la biotecnología moderna.

 

De la democracia a la transparencia

En México, la primera semana de octubre estuvo dedicada a la Transparencia. La Auditoría Superior de la Federación, el Banco Mundial, el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos, el Instituto Nacional de Administración Pública y la Secretaría de la Función Pública organizaron conferencias, mesas redondas, y los poderes de la República se reunieron para hablar de la importancia del tema.

Como en otros años, también se entregaron  premios cuyos montos y simbolismo resaltan lo que se hace bien, y muestran las tareas pendientes.

Uno de los premios de este año fue otorgado a la directora del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado de Sonora, el ISSSTESON, doña Teresa Lizárraga, quien logró —junto con su equipo— integrar un mecanismo que permite transparentar las compras que realiza la institución que encabeza por medio de la figura de adjudicación directa. Es importante señalar que la adjudicación directa es un mecanismo que las instituciones del sector salud deben preservar para poder responder a coyunturas difíciles. El mecanismo creado, llamado Sistema Electrónico de Compras (SIEC), permite que se atiendan las necesidades de los derechohabientes de esa institución sin que las operaciones se presten a abusos o componendas. Cualquier sonorense puede consultar en las páginas virtuales del SIEC las condiciones que los proveedores ofrecen y, al hacerlo, conocer las razones por las que se asignaron los contratos que le permiten hacerse de los bienes necesarios para prestar el servicio.

Es claro que se trata sólo de un ámbito en el muy complejo escenario de las compras de gobierno a privados, pero las reformas que más cuentan al final del día son las que permiten inducir no sólo cambios en las leyes, sino —sobre todo—cambios en las prácticas diarias, en las maneras de hacer las cosas cotidianas. Ése es el mérito de este equipo y eso es lo que las instituciones que organizan el Premio Nacional a la Innovación en la Transparencia reconocen.

Honradez necesaria

La transparencia es una de las más importantes tareas pendientes de la democracia mexicana, entre otras razones porque eventualmente permitirá acreditar que se hace un uso honrado de los recursos económicos y materiales del Estado. La honradez en el uso de los recursos públicos es importante por razones que superan la lógica de llevar un simple registro de los usos del dinero. La transparencia y la honradez son los cimientos que permiten construir relaciones de confianza, relaciones democráticas entre el gobierno y la sociedad civil, incluidas las empresas y las cámaras empresariales.

Muy frecuentemente, las empresas enfrentan un escenario paradójico pues, al mismo tiempo que siguen la lógica que dictan las cámaras de exigir transparencia a los órganos de gobierno, enfrentan las presiones de sus accionistas, consejos de administración, dueños o directivos para aumentar su participación en el mercado, sus utilidades.

Esas presiones hacen que muchos empresarios y sus empleados recurran a cuantos trucos estén a su alcance: regalos, comidas, cenas, boletos de avión o estancias en hoteles. Lo que sea es bueno si permite garantizar contratos del gobierno. El problema de estas prácticas es que sólo logran objetivos privados, egoístas, de corto plazo. Los modelos de ejercicio transparente de los recursos públicos como el que Teresa Lizárraga creó para ISSSTESON, justamente atacan ese tipo de prácticas: evitan que se desvíen recursos, que se asignen contratos por razones distintas a la más elemental lógica pero, sobre todo, ayudan a construir confianza y, al hacerlo, favorecen la construcción  de instituciones y prácticas democráticas. Por eso, es justo felicitar a Lizárraga y reconocer su profesionalismo.

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