Inicio / OPINIÓN / Construyendo un futuro

Construyendo un futuro

OpiniónÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

Tiempos en que la razón no puede suplirse por la indecisión. Tiempos que exigen sensatez en la acción y honradez en la palabra. Tiempos que no pueden aplazar las obligaciones que no pueden complacer las contradicciones. Tiempos que merecen una política sana, honesta e inteligente. Una política que reconozca el deber como principio y no el interés personal como único objetivo.

Hoy, la política no puede alejarse de la realidad. No puede desprenderse del valor de la humildad. No puede alabar la complicidad, perder la identidad, disfrazar la incapacidad para enorgullecer la opacidad. No puede perder credibilidad en un país con tanta pobreza, no puede representar debilidad ante tanta desigualdad.

No podemos presumir a la democracia como instrumento mágico de salvación, pronunciarla sin antes conocer su verdadero significado, escribirla sin reconocer el valor de sus alcances. Nuestra democracia debe de representar acuerdo, ejemplificar respeto.

No se trata de legitimar la inoperancia, desestimar las diferencias sin antes razonar los argumentos. No se trata de utilizar a la política como excusa para la restricción, para la simulación e intimidación. Por el contrario, la política debe ser conciliación y definición, debe ser un instrumento útil para convertir la promesa en acción. La política no puede definirse como un espectáculo, como un espacio que legitima la agresión, que invita a la descalificación. La política no puede transmitir rencor  y consentir el error.

Nuestro país necesita sentirse seguro, necesita confiar en sus instituciones y no tratar de desprestigiarlas bajo el ánimo coyuntural que esconde el verdadero diagnóstico estructural. Hoy, la realidad exige entendimiento, exige un comportamiento digno entre la clase política, en donde el resentimiento no vulnere la esencia del debate.

Necesitamos sensatez para resaltar la madurez política, necesitamos sensatez para darnos cuenta que la pobreza no se soluciona solamente con discursos. Sensatez para legislar con sentido social, para creer en la educación como instrumento de progreso y de una vez por todas dejar de preferir la resignación como método de solución.

La tolerancia se aplica en la práctica; no en la retórica discursiva que plantea ilusiones, historias y percepciones ajenas a una realidad. La tolerancia en las discusiones hace que las soluciones no sean resultado de la coincidencia porque el desprecio al problema de origen hace que el silencio valide el fracaso de políticas públicas insuficientes. Hace que las elecciones se conviertan  en un mero trámite que exige la democracia.

Racionalizar la actividad política evitará manipulaciones, hará que se construyan herramientas eficientes que siempre sean revisadas y mejoradas, permitirá descubrir una visión acertada y completa de la realidad, bajo enfoques especializados y técnicos que permitan la ansiada evolución política.

No se trata de apostarle a la desmemoria, tampoco se trata normalizar la excepción. La política también es ejemplo de educación, significa espacio en donde la honestidad no sólo significa un valor, sino una conducta, la política no convierte la arrogancia en inteligencia, no legitima la impunidad utilizando la ley por conveniencia.

No habrá peor daño que seguir consintiendo una política insensata. Nos engañamos, creemos que el costo de hoy necesariamente se traduce en beneficio de mañana, que el dicho se convierte en hecho. Hacemos de la política mexicana un espejo de vanidades, incapaz de garantizar condiciones de una mínima igualdad  cultural, social y económica. Adecuamos los medios para justificar el fin, creemos que el ejercicio público es un asunto de individuos y no de colectividades.

 Bajezas e improperios

Una vez más la pandilla que dirige la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, (CNTE) hizo gala de su repudio a la reforma educativa y de la impunidad con la que intimida e impone su ley ante la inacción de la autoridades, al rapar a seis docentes que acudían a evaluarse en Chiapas.

Nadie hizo nada para resguardar la integridad de los académicos que fueron agredidos por integrantes de la Sección 7 de la Coordinadora. Los raparon en señal de castigo por presentarse a la evaluación docente para el ingreso y promoción a cargos de dirección, supervisión y asesoría técnica pedagógica en educación media superior.

La osadía de estos seis aspirantes fue calificada como un acto de traición a la militancia de la CNTE que busca mantener ascensos, privilegios y concesiones por la vía de la complicidad con el liderazgo sindical, que “evalúa y premia” la sumisión de sus agremiados para asistir a marchas, bloqueos y sus aportaciones y no la habilidad intelectual de los maestros.Nayeli Mijangos, profesora agredida, relató así el ataque: “Yo les dije que qué pasaba o qué. Y me dijeron: ‘es que eres charra’. Y yo les dije: ‘yo no soy charra’. ‘Entonces, ¿por qué vienes a presentar examen?’, pues porque no sabía. Y me siguieron diciendo, ‘¡vete, vete!’. Entonces, como la primera vez no me fui, me cortaron el cabello”. ¡Una cobardía!

Al respecto, la Secretaría de Educación Pública y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos condenaron enérgicamente los actos de intimidación y expresaron su total repudio a este tipo de agresiones que crispan el ambiente y atentan contra la dignidad de las personas.

Sin embargo, no es suficiente con la condena para este tipo de bajezas, el clamor ciudadano exige a los tres niveles de gobierno un mensaje de cumplimiento de la ley, armar averiguaciones previas, consignar ante jueces y rescindir contratos a estos delincuentes que denigran al magisterio.

Permanecer pasivos, ante estos y otros hechos, es convalidar la violenta conducta de la CNTE de que a través de la intimidación y el chantaje pueden ir avanzando cada vez más. Ahí están los plantones en el zócalo de Oaxaca y en Plaza de la República, desde hace un año, afectando a comercios y generando desempleo.No hay que olvidar que el tema educativo está secuestrado en tres entidades: Oaxaca, Michoacán y Guerrero, donde millones de niños se han quedado sin clases privándolos de  la educación, el único instrumento de ascenso social para integrarse al proceso socio-productivo, convirtiendo así el conflicto académico en un problema de seguridad nacional.

Mañas y mentiras

Los líderes de la CNTE son un saco de mañas. No descubro  nada. Juegan  siempre  en el  límite entre  lo legal  y la delincuencia  organizada. Lo hacen porque pueden, el  gobierno  los  deja  y han  obtenido  buenos  resultados.  Un  día cometen  actos de vandalismo  y al  día  siguiente, en lugar  de  estar en prisión,  los  invitan a  negociar  entre  mullidos  sillones,  galletas  y lindas edecanes.  De  manera  sistemática  se  salen  con la  suya.  Presionan  por  aquí  y por allá. Doblegan  a  autoridades  —hay que llamarlas  de  alguna manera—  que  no quieren queso,  sino salir  de la ratonera.

Sin embargo, el sentido común, vigente  incluso entre  mafiosos, los habían  librado de incurrir en errores  tan  grotescos  como  cortarle  el pelo, en algunos casos  rapar,  a  sus colegas  que no  acatan  sus  consignas.  Acaso  logren  intimidar  a algunos  de  ellos, esto  está por  verse, pero lo que no tiene  discusión,  lo que  es  evidente, es que le dan municiones  de  sobra  a los medios de comunicación, entre los  que tienen  pocos  amigos, para  que les tiren mañana,  tarde  y noche  y además  con sobrada  razón. Es una  estupidez  sin  defensa.  Un  autogol. Se trata  de un gesto  cobarde  que los pinta  a brochazos como gandallas,  cuyas  causas  no  merecen  ni  atención ni respeto.

Revisar tambien

Zedillo, ‘chapulín fifí’ que brincó a empresa vinculada a gobierno: López Obrador

Agencias/El Presidente pidió que se apruebe la ley de austeridad que impedirá a funcionarios trabajar ...