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Conincidencias…

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

Probablemente la única coincidencia feliz entre el fallecimiento de Julio Scherer García en México y los trágicos eventos sucedidos en París en contra de la revista Charlie Hebdo es precisamente que ambos, si bien por razones muy diferentes, están relacionados con la sacralidad de la libertad de expresión.  En el primer caso, claramente se trata de un periodista que simboliza la lucha valiente en favor de esta libertad dentro de la incipiente democracia y fundamentalmente durante las largas y férreas décadas del autoritarismo político mexicano. El reconocimiento a la invaluable contribución de Scherer en el desarrollo político, social y cultural de México.

En lo que corresponde a la publicación francesa, la primacía de la libertad de expresión ha adquirido ángulos trágicos si bien ha concertado amplísimas muestras de solidaridad.  La situación es preocupante por cuanto entraña la respuesta del  radicalismo enquistado en intolerancia, vinculada a la religión, pero también a un factor denominador de las relaciones internacionales contemporáneas: el terrorismo global. Cabría sugerir que en esta trama, en el fondo, se ha asomado la vertiente de un enfrentamiento más sórdido entre Occidente y los promotores de una fe musulmana radical. Deleznable como es el atentado, habrá que suponer que los perpetradores pasarán a ocupar un lugar mítico entre quienes promueven este radicalismo, llámese Al Qaeda, Estado Islámico de Irak y Levante (ISIL), Al Shabab,el Talibán o cualquier otro.

En lo multilateral se ha debatido incesantemente para tratar de acordar una definición de terrorismo, común a toda la comunidad internacional, que permitiera partir de una base sólida de entendimientos para el combate y erradicación de este fenómeno. No ha sido el caso, y si bien continúan expandiéndose los esfuerzos por llegar a estos arreglos, en su diagnóstico proliferan las esferas en el árbol, coloquialmente hablando, sin clara certeza. El reciente debate en el Consejo de Seguridad de la ONU que vincula el terrorismo con el crimen transnacional organizado es una muestra de ello.  Si bien ambas actividades se cruzan en muchos sentidos y mantienen una relación perniciosa, son dos fenómenos no necesariamente son equiparables.

En ese complejo escenario también se ha hecho necesario intentar poner cortapisas a la lucha en contra del terrorismo, aunque sean de carácter formal, al hablar del respeto a los derechos humanos,  como un afán de limitar los excesos a los que se puede llegar en su combate, como los que el mundo ha atestiguado en la última década de este siglo, relacionados con los conflictos en Afganistán e Irak, y que han quedado constatados en el informe publicado recientemente por el Senado estadounidense respecto de las prácticas de la CIA.

La otra vertiente tiene un carácter más interno. A raíz del prolongado conflicto en Siriay, en general, en Oriente Medio, ha surgido el  subfenómeno de los llamados combatientes externos, en referencia a individuos que se suman a las filas terroristas provenientes de países occidentales. Francia, por ejemplo, es uno de los países europeos que ha aportado la mayor cantidad de yihadistas al ISIL. Paralelamente, está la complejidad de la convivencia intracultural en las sociedades occidentales como la francesa, entre amplios grupos con una filiación religiosa católica, judía o musulmana.

Sociológicamente se intenta explicar el problema mediante la exclusión social, en donde la “integración de una amplia capa social de jóvenes musulmanes,la creciente islamofobia y la exclusión, pueden explicar, no excusar, la radicalización de los jóvenes… Si llegara a comprobarse que los perpetradores tenían vínculos con Al Qaeda, ello implicaría que esa organización se mantiene vigente.

 Izquierda mal y de malas

La revelación que hizo ayer el senador Armando Ríos Piter es grave, aún cuando no haya aportado los nombres de quienes le “insinuaron” celebrar un “pacto oscuro” a cambio de la candidatura del PRD a gobernador de Guerrero.  Mencionar los nombres de quienes le propusieron pactar impunidad para el ex gobernador Ángel Aguirre hubiera sido una obviedad.

La revelación de Ríos Piter desnuda la intención de Los Chuchos, siempre proclives a los acuerdos pragmáticos, de seguir protegiendo al ex gobernador Aguirre y de usar la fuerza que aún tiene para competir en las elecciones del próximo 7 de junio.

El dirigente nacional del PRD, Carlos Navarrete, y el ex gobernador Aguirre deben aclarar en qué términos estaba el “pacto oscuro” que le insinuaron a Ríos Piter.Y de una vez, ya que hablamos de pactos y de aclaraciones, el propio senador Ríos Piter debería aclarar a cambio de qué declinó a su precandidatura en el 2010 para dejar pasar la candidatura del en ese entonces priista Ángel Aguirre.

¿Quiénes fueron los actores y en qué consistió ese pacto del 2010 que llevó a Ríos Piter a hacerse a un lado y luego a defender como senador la figura del gobernador Aguirre?El pragmatismo y los intereses particulares llevaron a Los Chuchos a convertir en gobernador a un personaje como Ángel Aguirre y en alcalde de Iguala a un personaje como José Luis Abarca.

Ahora, con la intentona de un nuevo “pacto oscuro”, Los Chuchos le abrieron involuntariamente la puerta al senador Ríos Piter para una salida airosa de la contienda interna sin tener que asumir una candidatura complicada.

Si bien Ríos Piter era el más popular de los aspirantes perredistas, como candidato hubiera tenido que cargar con el estigma de su cercanía política con Aguirre y con su entusiasta apoyo, en determinado momento, al ex alcalde de Iguala.

Con sus declaraciones, Ríos Piter asestó un golpe al PRD, a las cúpulas y de paso al resto de los aspirantes perredistas, pues quien sea ungido a candidato, cargará con la sospecha de haber aceptado el “pacto oscuro” que no aceptó el senador.Con gran pericia el senador perredista se cubrió con una piel de oveja para denunciar un “pacto oscuro” sin tener que hablar de otros pactos de los que ha formado parte.

La historia

El ex gobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre, opera desde el retiro, no sólo las acciones violentas de la CETEG y sus aliados, sino la sucesión en la entidad. Así lo confirmó el más sólido aspirante de la izquierda a la gubernatura, el senador Armando Ríos Piter.

El joven perredista, al que le gusta que lo llamen “jaguar”, pues dicho felino es distintivo de Guerrero, denunció que su aspiración por la candidatura  fue obligada a pasar por: “Acuerdos oscuros… que son los que típicamente se hacen en política. ¿Cuál es el acuerdo oscuro al que yo me refiero en el caso de Guerrero? Tener que acordar con el ex gobernador”, afirmó.

Ríos Piter precisó que la jugada tenía la intención de “tapar” al ex mandatario y que dicho “acuerdo político pasa por encima de la ética” y el no se va a prestar a fomentar las redes de complicidad que tienen al estado y a los guerrerenses en total indefensión, por la colusión entre el crimen y la política.

Abogado y economista de profesión, alguna vez ligado al grupo de Marcelo Ebrard, y que vivió su primera experiencia profesional en  el gobierno de Zeferino Torreblanca en 2005, tuvo que renunciar a su proyecto de ser gobernador para el que trabajó por 10 años.

Así las cosas, el escenario en Guerrero se dificulta aún más por las redes de complicidad entre políticos que buscan taparse unos a otros. Muestra de ello, dijo Ríos Piter, es que “la corrupción e impunidad están matando a la gente”.

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