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Comprar seguidores en Instagram, el truco para falsificar la popularidad

Sin importar si se trata de cuentas personales, comerciales o institucionales, quienes recurren a estas prácticas buscan parecer más relevantes en las redes sociales

El Informador/La presión por ser el más popular en redes sociales ha creado un mercado negro para la compra de seguidores en Instagram. Instagram es, actualmente, la red social en donde actualmente más se compra popularidad ficticia, ya sea en la forma de seguidores como “likes” o comentarios.

Quienes recurren a la compra de seguidores ven a esta práctica como un atajo a la fama. Así, en lugar de dedicar años a hacer crecer una audiencia, pueden obtenerla de manera instantánea comprándola.

Por su parte, quienes venden estos servicios tienen bajo su control cientos de miles e incluso millones de cuentas de Instagram, a las que pueden “ordenarles” seguir a las cuentas de los clientes. Así es como un cliente puede contratar los servicios y súbitamente recibir miles de seguidores en horas.

No es de extrañar que adquirir seguidores parezca una opción atractiva para muchos. Los precios para comprar seguidores en Instagram suelen ser accesibles: por sólo 50 dólares es posible obtener cinco mil seguidores reales.

La oferta no se limita a Instagram. También es posible comprar seguidores en Twitter a razón de 240 dólares por cinco mil, y existen alternativas para todas las redes sociales más populares. Sin embargo, Instagram es la más demandada, probablemente por el éxito de esta plataforma entre los jóvenes.

Un problema creciente en Instagram

A pesar de los esfuerzos de las redes sociales para combatir la creación masiva de cuentas y la difusión de noticias falsas, este mercado de compra de seguidores en Instagram crece continuamente y no parece dar señales de detenerse.

Comprar o vender seguidores no es un delito, pero es una práctica controvertida que viola los términos de uso de las redes sociales. Entonces, ¿por qué este mercado parece crecer tan rápidamente?

Si bien tanto Facebook como Twitter e Instagram parecen tomar medidas para combatir la compra de seguidores, lo cierto es que la existencia de este mercado los favorece, ya que incrementa el nivel de actividad en las plataformas.

Se calcula que un 30% de los seguidores en Instagram son falsos, siendo una gran porción de ellos bots o usuarios automatizados. Sin embargo, eso no impide que las plataformas como Instagram cobren publicidad a los anunciantes para mostrar anuncios a esas cuentas.

Según Juan Quaglia, de la agencia Marketingaholic, “Quienes compran seguidores lo hacen por diversas razones, pero la principal es dar una imagen de éxito y popularidad, no importa si la cuenta para la que compran es una cuenta personal, corporativa o de una ONG. Pero también para cobrar por publicidad”.

Muchos jóvenes, con el objeto de convertirse en influencers, e incluso muchos influencers ya reconocidos, inflan sus audiencias artificialmente comprando seguidores para poder cobrar grandes sumas en publicidad a marcas de primera línea.

Esto supone un inconveniente para los anunciantes que desean que sus campañas sean vistas por una audiencia real. El problema es tan grave que Unilever tuvo que anunciar públicamente que no contratará los servicios publicitarios de influencers que hayan comprado seguidores, y que tampoco comprará seguidores para sus propias cuentas en redes sociales.

Cómo se consiguen los seguidores

Las empresas que venden seguidores en Instagram tienen dos maneras de obtenerlos. Una es a través de la creación masiva de cuentas falsas, también conocidas como “bots”. La otra alternativa es la manipulación de cuentas reales a través de aplicaciones.

En muchos casos los usuarios les han brindado acceso a su cuenta a aplicaciones que le permiten a otra persona controlar sus cuentas. Algunas son conocidas y útiles, otras pueden ser malignas. Es recomendable comprobar periódicamente en la configuración de la cuenta de Instagram qué apps tienen acceso.

Por supuesto, tanto para crear bots como para manipular cuentas reales es necesario contar con conocimientos avanzados de hacking. Quienes producen los servicios de compra de seguidores y likes explotan vulnerabilidades de las redes sociales.

Aunque los expertos en seguridad desarrollan controles y suspenden cuentas que sospechan incurren en comportamientos automatizados, los hackers también mejoran sus métodos continuamente, librando una suerte de guerra fría constante.

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