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Cámaras de TV captan cruce ilegal de inmigrantes en la frontera durante un reporte sobre el muro de Trump

Jesús Del Toro

Una curiosa coincidencia hizo que un reportero de la televisora MSNBC captara, mientras hacía un reportaje en la frontera de Estados Unidos con México y en compañía de un agente de la Patrulla Fronteriza, el momento en que tres personas saltan la valla divisoria y entran al país, justo a unos pasos de los ‘prototipos’ del nuevo muro que Trump se propone levantar.

El hecho, sucedido del lado estadounidense a un paso de Tijuana (México), quedó registrado por las cámaras de TV y aunque por un lado eso es una muestra de que, en efecto, la frontera sigue siendo cruzada todos los días por personas que buscan ingresar al país sin autorización o documentos, también es un indicador de que la inmensa mayoría de quienes lo hacen no son, como la retórica antiinmigrante ha agitado severamente, peligrosos criminales.

La valla o muro que ya existe en muchas zonas de la frontera es una herida abierta, un símbolo de división que se ha agitado como una costosa y cuestionable solución a los problemas de seguridad del país y que ha catalizado generalizaciones, estigmatizaciones y xenofobias.

Y desde que Donald Trump, en su campaña electoral y ya en su presidencia, lo ha usado como ariete en su retórica de miedo y seguridad y para atizar a su base antiinmigrante, la idea del muro, ya existente, en proyecto o en promesa, se ha vuelto aún más punzante y conflictiva.

Pero aunque cada país tiene ciertamente el derecho de controlar sus fronteras y de decidir a quién deja entrar y a quien no, y desde luego requiere frenar los flujos ilícitos (de drogas, armas y demás contrabando), hacerlo vía muros que ofenden y dividen a amplios grupos sociales no solo resulta ominoso sino que induce narrativas y expectativas equívocas.

Una muy llamativa es la que pretende criminalizar a todas las personas que cruzan la frontera de modo no autorizado: si bien eso es contrario a las normas de Inmigración, se trata de una falta civil y no penal. Pero el discurso del muro y demás mensajes antiinmigrantes han catalizado la idea de que todo cruce fronterizo no autorizado en un grave crimen o la puerta para que se cometan en el país graves delitos en el futuro; coloca a rajatabla a todos los inmigrantes indocumentados que entran o han entrado al país en la categoría de graves criminales.

Justo con esa falacia comenzó Donald Trump su campaña por la presidencia de EEUU en 2015.

Pero, en realidad, la inmensa mayoría de los indocumentados, los que han cruzado o tratan de hacerlo por la frontera con muro o sin muro o por otras vías, son personas honestas que contribuyen al bienestar estadounidense y que han llegado, dejando atrás sus lugares de origen, en busca de un futuro mejor para ellos y sus familias. Y, en ocasiones, huyendo de peligros que en sus países amenazan su integridad y su vida.

Ese es el caso de la escena captada por el reportero de MSNBC, Jacob Soboroff: las personas que cruzaron la valla eran, en efecto, extranjeros que buscaban ingresar al país de modo no autorizado. Pero en realidad se trató de migrantes que saltaron a EEUUs y que de inmediato se entregaron a las autoridades para pedir asilo.

Así, esos migrantes (que no eran originarios de México) abrían presumiblemente cruzado justo en ese lugar porque querían llegar de modo rápido a EEUU e inmediatamente entrar en contacto con las autoridades para hacer su pedido de asilo. La valla fronteriza allí no los frenó. Es posible que hayan decidido cruzar justo allí, en un lugar muy concurrido por autoridades y medios de comunicación, justo para entrar en rápido contacto con la Patrulla Fronteriza.

Aunque eso no se ha clarificado públicamente, esa anécdota sugiere que muchas veces un muro no es, a fin de cuentas, un freno eficiente. Pero, más importante, es una señal de que quienes cruzan la frontera en su inmensa mayoría no son criminales, ‘bad hombres’, narcotraficantes o delincuentes, sino personas que huyen de peligros mortales (como quienes llegan para pedir asilo) o cruzan en pos de mejores oportunidades de vida digna.

Por añadidura, el propio agente fronterizo que acompañaba al reportero le comentó que no es la intención de su dependencia poner valla o muro en toda la frontera, sino solo en áreas clave.

El caso muestra que la idea genérica de muro fronterizo, por ende, erra en la noción de que frena de modo absoluto cruces y evita la entrada de criminales. Quienes deciden hacerlo para buscar una vida mejor o para escapar de otros peligros, como indicaron testimonios recogidos por Soboroff, buscarán otras vías para lograrlo pees su objetivo no es causar mal o delinquir, sino ampliar sus posibilidades y esperanzas.

Una reforma migratoria integral y justa es, además, parte de la solución necesaria al respecto, como podría ser, también, la inclusión de un capítulo sobre apertura laboral en el posible nuevo Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA) que permita mayores canales de acceso para los migrantes y que los vinculen con opciones de empleo en las industrias y sectores económicos estadounidenses que requieren de sus servicios, sin necesidad de saltar muros o ingresar sin papeles.

Y para frenar de tajo a quienes pretenden hacerlo específicamente para cometer crímenes –como los que introducen ilegalmente drogas de México a EEUU o armas en el sentido opuesto– presumiblemente se requiere también más que muros, por muy altos que luzcan sus prototipos: acciones y políticas públicas y de aplicación de la justicia más efectivas, sobre todo.

 

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