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Algo trae entre manos

Opinión-colorÁguila o Sol

De: Prof. Monjardín

Nada bien cayó en la dirigencia del Partido Acción Nacional (PAN), la cena que se ofreció en apoyo a la ex primera dama, Margarita Zavala, quien desde mediados de año se “destapó” para ir en busca de una curul en San Lázaro. Más de uno ve la mano de su esposo Felipe Calderón, aunque ella insiste en tener su capital político.

Los leales a Gustavo Madero, afirman que la ex pareja presidencial no pierde la esperanza de tener el control del PAN y para ello reagrupa a su primer círculo a fin de impulsar a sus candidatos en la elección de 2015. De ahí el discurso de Zavala: “Lo que sí me gustaría es ayudar de manera más efectiva al PAN, de recuperar y de volver a llenar de sentido a conceptos muy nuestros, muy del PAN, que tienen que ver como ciudadanía, con libertad, con democracia y que, pues requerimos trabajar”. Así o más claro.

Margarita Zavala, va de frente y no se quita, como dice el refrán popular, el miércoles mostró el músculo, acudieron legisladores como: Javier Lozano y Ernesto Cordero; los ex secretarios de Estado, Bruno Ferrari, Rodolfo Elizondo, Xóchitl Gálvez, ex titular de Pueblos Indígenas, en la gestión de Vicente Fox y personajes emblemáticos del panismo como Diego Fernández de Cevallos y Luisa María Calderón, hermana de Felipe.

Se acabó la simulación, la ex primera dama ya no deshoja la margarita, como lo hacía desde junio pasado cuando manifestó por primera vez que regresaría a la política para ayudar a su partido. En el evento realizado en su casa de Privada de Cóndor en la colonia Las Águilas, acudieron los panistas leales al calderonismo, para respaldar las aspiraciones de Margarita a una diputación federal. Trascendió, que el apoyo también fue económico pues se pagaron 5 mil pesos por persona y estos fondos se utilizarán para la campaña.

Es la estrategia que seguirán, pues aún no saben si estará en la lista de los pluris o la de los uninominales, que salen a buscar el voto. La esposa del ex presidente Felipe Calderón, es vista por los maderistas, como El Caballo de Troya de su marido, pues consideran que su discurso de trabajar por el reposicionamiento electoral del PAN, está encaminado a recuperar terreno en la estructura del partido. Margarita, reapareció en la escena pública, luego de dos años de no participar en actos de Acción Nacional.

Fuentes panistas señalan a Margarita Zavala en los primeros lugares del listado plurinominal del PAN para llegar a San Lázaro, junto con el actual dirigente del partido, Gustavo Madero y la ex candidata presidencial, Josefina Vázquez Mota. Incluso se menciona a Zavala Gómez del Campo como potencial candidata presidencial para 2018.

Lo cierto es que su decisión de regresar a la política ha polarizado a la militancia y estructura panista, no hay que olvidar la visita que realizó a Ricardo Anaya, luego de ser designado presidente nacional en relevo de Madero, quien también buscará una diputación federal el próximo año. En la reunión se dejó claro que los Calderón-Zavala, están de regreso y van por todo.

Para empezar, dice Ernesto Cordero, Margarita será la futura coordinadora del PAN en la Cámara de Diputados, pronóstico que muchos miran con reserva, ya que Gustavo Madero también busca ese cargo, por lo que se prevé un agarrón de antología entre los flemáticos blanquiazules, pues los estatutos del PAN facultan al presidente nacional de ese partido a nombrar a los coordinadores parlamentarios y Anaya es del grupo maderista.

Como se aprecia, la unidad panista se desmorona una vez más, esta fuerza política no aprendió la lección del 2012, cuando se fueron al tercer lugar en las preferencias electorales.

 Relaciòn deteriorada

Si uno analiza la actividad de la sociedad civil de cualquier país a lo largo del tiempo se pueden encontrar periodos en que ésta duerme y soporta pasivamente su situación, y momentos en que despierta y lucha activamente por un cambio.

En México, dos despertares en la historia reciente han marcado a nuestra sociedad civil y basta la sola mención de los años en los que ocurrieron para identificarlos: 1968 y 1985. Se trata de dos momentos que por diferentes razones llevaron al punto de ruptura la relación entre el gobierno y los ciudadanos, pero que también permitieron dar pasos importantes hacia una democracia de verdad.

Son dos despertares lo suficientemente cercanos para reconocer en ellos las semillas de lo que es nuestra sociedad civil hoy, pero lo suficientemente lejanos para que el tiempo haya desplazado a los que lo vivieron en carne propia. Más de la mitad de la población actual no había nacido en 1985 y casi tres cuartas partes de la población no había nacido en 1968.

¿Por qué mencionar estos dos momentos hoy? Porque tenemos una oportunidad de conseguir que el despertar que estamos viviendo en 2014 produzca los cambios que queremos, sin llevarnos al extremo del punto de ruptura del pasado.

El gobierno hizo una buena labor al escuchar y recoger las principales inquietudes de la población en el conjunto de diez medidas que anunció el presidente Peña en su mensaje a la nación. Pero eso no es suficiente, ahora hay que generar resultados concretos y reparar la relación con los ciudadanos. Esto significa dos cosas: primero, abandonar la lógica del enfrentamiento y segundo, entrar en la lógica de la construcción participativa.

Las cosas a detalle

Respecto al primer punto, es un reto mantener el equilibrio entre respetar el derecho a expresarse libremente y mantener la paz y el orden y evitar el vandalismo, pero las fuerzas de seguridad deben actuar con mayor inteligencia y ser cuidadosas en cumplir la ley. Las fotos de jóvenes golpeados y los traslados ilegales a reclusorios solo echan más leña al fuego.

Resultan relevantes las palabras del entonces rector Javier Barros Sierra después de la entrada del Ejército a la UNAM en septiembre de 1968: “los problemas de los jóvenes sólo pueden resolverse por la vía de la educación, jamás por la fuerza, la violencia o la corrupción”.

Esto me lleva al segundo punto. Hay que abrir los espacios para canalizar constructivamente la energía de este despertar de la sociedad civil.

Las protestas de la población se pueden resumir en tres enemigos a vencer: la corrupción, la impunidad y la inseguridad.

El gobierno aborda los tres en su decálogo de medidas, pero necesita producir una hoja de ruta y darle seguimiento continuo y transparente. ¿Cuáles son uno a uno los pasos a seguir para crear el sistema anticorrupción, para dar claridad al sistema de competencias en materia penal, para impulsar el derecho a la justicia cotidiana, para poner orden en los municipios?

También se deben abrir los foros para que los ciudadanos participen en las soluciones. John Dewey, filósofo y reformador americano, decía que los expertos que diseñan las políticas públicas pueden saber arreglar un zapato, pero es la sociedad civil la que sabe dónde le duele.

¿Por qué no invitar a las universidades y a las organizaciones de sociedad civil a participar en procesos consultivos y a ser observadores de los avances?

Lo que está claro es que si gobierno y sociedad civil no nos ponemos las pilas para innovar en cómo resolvemos nuestros problemas, corremos el riesgo de una nueva ruptura.

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